martes, 27 de marzo de 2012

70 minutos para madurar, 20 para aplastar... por MARTI PERARNAU


1.- El problema tradicional del Real Madrid ante defensa organizada que no se deja someter. Así durante 70 minutos, aunque con una superioridad desorbitada: 24 remates contra Chiotis, ninguno contra Casillas. Cuestión de tiempo. Madurar hasta aplastar.

2.- Sahin, teóricamente, sustituye a Xabi. En realidad no es así. Donde está Alonso ahora pacen dos: Sahin y Khedira. El alemán, cerca del turco, guardándole las espaldas, lógica medida de precaución a la vista de su escuálida temporada. Formación que empieza en 4-2-3-1 (y no en 3-3-1-3 como ocurre con Xabi) y pronto deviene en 2-4-3-1 vista la cerrazón local. Partido en medio campo.

3.- APOEL muy bien formado atrás, basculando sin cesar, aplicando el ritmo que desea, congelando los tiempos, sin que el Madrid consiga imponer su velocidad ni desordenarles para generar espacios. Madrid espeso en la circulación de balón, sin la fluidez de otros meses, atrancado por la ausencia de pasillos.

4.- Buen primer tiempo posicional de Sahin. Jugador sin gestión previa este curso por razones no aclaradas, lanzado al ruedo de estos cuartos, excelente en los pases interiores, algo discreto en la ejecución de los largos, faceta en la que el listón está muy arriba (por el Quarterback). Bien ubicado en fase ofensiva, al colocarse como vértice inferior de todas las acciones de ataque. Compañero, más que sustituto de Xabi. Esa sería una posible lección a extraer hoy sobre Sahin.

5.- Coentrao en el lateral izquierdo, quizás por protegerse de Charalabide, en realidad inédito. El portugués se muestra encogido, sabedor que hay mil miradas encima suyo. No tiene nada que defender y en ataque no es Marcelo. Cuando entra Marcelo (64’) ese diferencial se avizora gigantesco. Ya sabemos que el brasileño no es un as defensivo, pero es electrón libre en ataque y lo demuestra y certifica apareciendo por espacios que se autogenera gracias a su buena asociación con Cristiano.

6.- En ese contexto, Coentrao sale disminuido e Higuaín con un saco de carbón. Debería matizar: en un partido sin espacios, Higuaín se ahoga. No es Benzema, capaz de fabricárselos o de bailar sobre una baldosa. El argentino, grandísimo atacante, sufre si ha de jugar dentro de un ascensor y esa fue la propuesta chipriota. Todos en un pañuelo. Ahí, Higuaín tiene todas las de perder. Y pierde.

7.- Özil caído a banda sufre durante la primera hora. No ejerce de enganche (en realidad, no hay necesidad de tal rol en ese período) y le cierran todos los pasillos. Además, está huérfano de los balones que le suministra Xabi. Durante una hora, el Madrid domina y somete al APOEL, pero no consigue finalizar con soltura, salvo en un momento Cardeñosa de Benzema tras visionario pase de Cristiano y prolongación delicada de Sahin.

8.- Es una de esas fases en que el Madrid se desentiende de la asociación y decide dejar el balón a pies de los cuatro de arriba para que resuelvan ellos. Son tan buenos los cuatro (Cristiano, Benzema, Özil e Higuaín) que acostumbran a hacerlo, pero la solución no llega por ahí, sino por la imprevisibilidad.

9.- La aporta Mourinho a la hora de partido, quitando a los dos “señalados” (Coentrao e Higuaín) y entrando a Marcelo y Kaká. El lateral irrumpe como elemento sorpresivo y la desaparición del 9 deja a los centrales chipriotas sin referencia. El primer gol llega así: hay seis defensas dentro del área y ninguno ve llegar a Benzema. Kaká sí. Le ve, le espera y le da un centro de seda.

10.- Hasta aquí aguantó el APOEL, que creyó en sí mismo mientras se sostuvo el andamiaje. Luego, todo se vino abajo sin que Aílton, fenomenal delantero, un islote en la isla blanca, pudiera darle ni el menor susto a Casillas.

11.- Setenta minutos madurando y veinte para disfrutar de los pasillos. Entonces Kaká y Özil encuentran autopistas, Cristiano y Marcelo construyen acueductos por la izquierda y Benzema se pone a bailar.

y 12.- Para rematar el pase a semifinales (segundo año consecutivo, mérito magnífico de este equipo), Özil da una asistencia con tres dedos de los que ponen los teatros en pie. Bravo, bravísimo.

Uno a uno.... por PACO VIVAS

Una vez que hemos descubierto que o Mourinho o Butragueño han mentido descaradamente y que ya lo que salga de la Casa Blanca tiene menos credibilidad que los sindicatos de este país, vamos a dejar de parecernos a los programas de corazón de la tele y a partir de hoy, y cada vez que pueda voy a intentar traer aquí mis pareceres sobre futbolistas, tanto a nivel deportivo como personal, siempre, claro está, bajo mi punto de vista.

Pretendo a la vez, crear un poco de polémica, en el buen sentido, es decir que me gustaría que los que leyesen estas cosas, me den su opinión tanto si están de acuerdo como si no.

Y para empezar, hoy voy a intentar desmigar al para mí, (lo siento es mi ídolo), mejor futbolista que he conocido, y al que después de ver muchas veces por la tele y fijarme en él más que en ningún otro, pude verlo en directo, con la perspectiva que da estar en el campo, y fue entonces cuando comprobé las cosas que es capaz de hacer y que en la tele no se ven.

D. XAVIER HERNÁNDEZ. (Alias Xavi)

El jugador más técnico que yo haya visto nunca, el fútbol se juega al ritmo que él quiera, es complicado quitarle una pelota, lo tienes que coger muy despistado o con algún problema físico, si no, es imposible.

Ahora que es capitán general en el Barça, también llega arriba y marca sus golitos importantes.

Defiende de maravilla, en la tele no se ve, pero recupera muchísimos balones, más que muchos de los llamados perros de presa, y lo hace casi sin esfuerzo, bueno, que parece que no se esfuerza.

Inteligente en el campo, parece que esté constantemente pendiente de todo lo que pasa en el terreno de juego, salvavidas para sus compañeros, que cada vez que le dan el balón piensan que nada malo puede salir de sus botas, lo que genera una confianza ilimitada.

Eje del Barça y de la Selección Española. Sólo sabremos lo que es cuando no esté en ninguno de los dos equipos, a ver quien es el guapo que encuentra a otro como él.

Le pongo un pero, (perdóname, Señor) no me gusta que proteste tanto, será que no soporto eso en ningún deportista. Pero algún defecto tenia que tener.

En cuanto a lo personal, me da, porque no lo conozco, ya he dicho antes que son apreciaciones mías, pues me da que es un chaval de lo más normal del mundo, lo cual es de un valor difícil de presentar por la mayoría de los divos del futbol que tenemos hoy en día.

Por lo pronto no lleva tatuajes, (los odio, lo siento) y aunque esto no sea sinónimo de buena gente (ya sabéis, las apariencias engañan), además pienso que es buena persona.

Estoy seguro que es el futbolista del Barcelona que más se alegra cuando gana al Madrid, no sé, se lo noto en la cara, y es porque su corazón es de un azulgrana que revient

Jamás se vendería a otro equipo por dinero. Sólo se iría si lo echaran y estoy seguro, que lo haría dando las gracias.

También lo considero una persona inteligente, que sabe expresarse y guardar un comportamiento caballeroso en cualquier situación.

Y me da la impresión de que es más cachondo de lo que parece cuando lo entrevistan, vamos, que me da que es de esos que tienen buenos golpes de vez en cuando.

Bueno, que es el mejor y ya está, y que a quien no lo haya visto nunca en directo, que haga un esfuerzo, si se puede, y lo haga.

Nunca tendrá tiempo de agradecérmelo.

PACO VIVAS

El Buitre sin alas... por ORFEO SUAREZ


Para empezar, quiero advertir de algo que ya habrán apreciado quienes accedan a este blog, y es que no soy partidario de expresarme con demasiada asiduidad en primera persona. En esta ocasión, sin embargo, voy a hacerlo porque hablamos de Emilio Butragueño, del Buitre. Influido quizás porque pertenecemos a la misma generación, ya que resultaría irreverente decir a la misma Quinta, por haber nacido el mismo año que Butragueño o días después que Míchel, observé la trayectoria del delantero blanco en paralelo a esta etapa de la vida en que se pasa de los sueños a la realidad, y lo hice impactado por un futbolista que no era el más poderoso, el más fuerte o el más goleador. Era, en mi opinión, algo más que todo eso. Era diferente a todos los demás.

Por esa razón quiero hablar de Butragueño, primero, desde lo personal, porque me ha dolido, años después, ver cómo la estresante dinámica del Madrid, evidentemente con su complicidad personal, lo ha llevado a mostrarse como todos los demás, subyugados a un poder que necesitan para vivir. El Buitre no lo precisa, porque su vuelo lo dejó en un pedestal desde el que podía mirar al resto con orgullo.

Hace años, en la primera etapa de Florentino, ya dijo aquello de que el presidente era un "ser superior". Son evidentes e innegables las aptitudes del dirigente blanco en el mundo empresarial, al frente de una de las constructoras más importantes del mundo, pero entre las habilidades de la gente de su sector no está la de emocionar a las personas, que es, en mi opinión, la única superioridad. En el arte y en el deporte se encuentran algunos de esos "seres superiores". Cuando Butragueño se detenía en el área, un estadio entero se callaba, como si se parara el pulso de la multitud a la espera de su decisión. Eso es poder, no hacer que se callen por la autoridad que da el dinero o el cargo.

Después de estos días de ira y silencio, nadie sabe por qué calló el Madrid, que rompió su ley a desgana cuando llegó la UEFA y dijo 'todos a la sala de prensa'. Ha quedado patente otra muestra de debilidad de nuestra Liga y Federación. Era para haberle dicho a Mourinho o a quien tomó la decisión lo mismo que exclamó el matador Rafael Gómez, el Gallo (también se atribuye a uno de sus mozos de espadas) cuando la locomotora le asustó con su sonido en la estación de Atocha tras viajar desde Sevilla a Madrid: "¡Esos cojones en Despeñaperros!".

Butragueño no estuvo a la altura siquiera de ese mozo de espadas y por hacer de hombre de club, al decir que la decisión de no comparecer ante los medios había sido de los servicios técnicos, quedó retratado cuando el entrenador lo desmintió en Nicosia. La confusión debería exigir una aclaración del club, de su presidente. Un antecesor de Florentino dijo aquello de que el Buitre era patrimonio del Madrid en el momento equivocado, cuando de lo que se trataba era de gestionar su crepúsculo como futbolista. Ahora tendría más sentido, porque ninguna persona y ningún colectivo saben lo que son si no recuerdan lo que fueron.

Es probable que la era Mou suponga el advenimiento de un nuevo Madrid, y si es así será porque su gente lo quiera y los resultados le acompañen. Pero ello no implica llevar al desván el álbum de fotos, como si se tratara de una ruptura sentimental, donde también puede acabar el Buitre, disecado y con las alas rotas. Algunos lo dejaremos volar en nuestra memoria, atrapados como Stendhal por un momento mágico. A ver si así todos se callan, pero de verdad.

Silencio... juega el Real Madrid... por JAVIER SABATÉ


Poco antes de completar su segunda temporada en el club, Sami Khedira ha entrado en la historia del Real Madrid.

Hasta ahora, si se quería poner un rostro al club blanco, las opciones eran Santiago Bernabéu o Alfredo Di Stéfano. Desde ayer, la cara que mejor representa al Madrid es la de un Khedira acongojado, interrogando con su mirada al dueño del club sobre lo que puede o no decir, sobre lo que puede o no hacer.


El mourinhismo en pleno, fanatizado movimiento que fagocita cada vez más al madridismo, asume la extraviada mirada de Sami y se lanza a una yihad mourinhista a la que el florentinato ha entregado el destino de la institución.

Si Mou impone la ley del silencio en el club, es para impedir fisuras en el discurso victimista que esgrime cada vez que el viento le sopla de cara.

No hablar se plantea como un acto de defensa ante una supuesta persecución contra el Real Madrid. Mourinho establece, en el mes de marzo, su primera excusa para lo que podría ser una hecatombe en el mes de mayo.

El madridismo mourinhista defiende lo indefendible en base a que Mou representa el pensamiento blanco. Y en ese pensamiento blanco, tocarle las narices al Barça es dogma de fe.

Es decir, si el mundo va contra el Real Madrid es por que existe un contubernio universal para beneficiar al Barça. Un Mou martirizado, equivale a un descarado trato de favor hacia el F.C. Barcelona.

Pues el mourinhismo se equivoca.

A la culerada, el silencio de Mou se la trae (nos la trae) al pairo y el barcelonismo tiene el todo el derecho a opinar sobre lo que ve.

Criticar las maneras, la actitud de José Mourinho no es, ni siquiera, una postura subjetiva. Todo aquel que esté liberado de la abducción a la que Florentino Pérez ha entregado a la afición blanca, coincidirá en el daño que el portugués hace al espíritu deportivo.

Pese a todo, quien ha de soportar a The Special One es su afición, y si disfrutan siendo proxenetizados, que le aproveche.

No siempre vale todo para ganar.

Crackòvia - Capítol 131 -26/03/12- (HD)... un poco de HUMOR

En esta edición, Sergio Ramos (Jordi Rios) decide unirse a la huelga general del 29 de marzo. Lástima que el defensa del Madrid no parece haber entendido muy bien los motivos del paro. De los creadores del programa "Maestros" llega "misterio". 

En este nuevo formato, TV3 quiere acercar el mundo de los entrenadores al gran público y averiguar cómo es y qué hace un buen míster. Con los testimonios de Guardiola (Pep Plaza) y Mourinho (Toni Albà). También sabremos qué visión tienen de ellos algunos jugadores, como Cristiano Ronaldo (Bruno Oro) o Carles Puyol (Jordi Ríos). Sandro Rosell (Queco Novell) quiere sacar adelante la grada joven del Camp Nou. 

Esta vez se reúne con el consejero de interior, Felip Puig (David Olivares), que quiere estar seguro de que el presidente del Barça es capaz de diferenciar un socio del Barça normal de un seguidor violento. Además, para conseguir no pagar impuestos, una familia decide hacerse pasar por club de fútbol. 

Y como siempre, los últimos resultados de Barça, Madrid y Espanyol.

SERGIO BUSQUETS ES FÚTBOL... por Juan Portillo Rivas


1. Superado el bache físico, el Madrid vuelve a deslumbrar con su fútbol de altísimo nivel. ¡Que no hombre, que es broma! Yo no soy Perarnau. Cinco fogonazos aislados de los buenos frente a un equipo de mantequilla de la mala y en Merenguelandia practicándose autofelaciones otra vez con “su” mejor equipo del mundo. De los pañales a los pañuelos en 4 días. Vamos, un trastorno bipolar en toda regla y no quieren tomar la medicación. Aquí paz y después gloria otra vez. Perfecto, ese es el guión bueno para los culés. Todo pasa por ahí. Ya tendrán que jugar contra los equipos buenos. Calladitos estamos más guapos a veces (my mother say).

2. Calladito está más guapo también Butragueño. Pobrecito. Para lo que ha quedado. “Bueno, no, si, no, bueno, si, no, bueno, no, el cuerpo técnico ha tomado esta decisión para rebajar la tensión”. El Buitre era de lo mejor que he visto dentro de un área, pero a pesar de todos sus Master, sus habilidades de comunicación no son precisamente su punto fuerte: “No, si, Bueno, no, si, bueno, no, llevo 25 años aquí y no había visto nada igual”. Hombre Emilio, ¿tanto master con lo caros que cuestan, no te da como para barajar la opción de que quizá nunca el Madrid tuvo un equipo tan macarra y por eso nunca habías visto nada igual?

3. Calladito está menos feo sin duda Mou. Lo que ocurre es el individuo no acierta nunca el momento. Se pudo haber callado por ejemplo, después de la semifinal de Champions el año pasado. Pero no, ahí tocaba hablar. Aunque ahora resulta que él no tuvo nada que ver con el silencio impuesto después del Madrigal. ¿Será esta otra disfunción en la estructura tipo Valdano? Butragueño, vete buscando un curro. Lo más alucinante de todo es que a Special One todo esto le dá igual. Mientras no se hable de fútbol……..

4. Rumores de autogestión en el vestuario blanco. ¡OH cielos! ¡Que Dios los coja confesados! Si yo perteneciese a un grupo que va a ser gestionado por Pepe, CR7, Sergio Ramos, Arbeloa, Marcelo, un evangelista brasileño (Kaka) y un rapero turco alemán (Ozil), saldría por patas sin dudarlo. Al final el más listo de todos va a resultar el Lass Diarra que dicen que se ha inventado la lesión para escaquearse.

5. No tengo ni puñetera idea de quién fue el primero que uso el termino YTUMASISMO, pero se entiende como la tendencia a contrarrestar cualquier crítica u opinión contraria con: ”y tu más”. Es muy utilizado en casi todos los ámbitos de la vida, especialmente en las parejas que funcionan mal, en la política y ahora, desgraciadamente en el fútbol. Y como todos habrán anticipado ya, usarlo es de idiotas.

6. En un acto de ytumasismo que es más bien un síntoma de esquizofrenia paranoide de las más graves, desde Madrilandia nos quieren hacer ver que el Barça, en su partido en Pamplona, jugado hace 800 semanas, fue tratado de manera “distinta” por el mismo árbitro del Villareal-Madrid. ¿¿¿¿?????? No estoy seguro ahora pero ¿no perdió ese partido el Barça? ¡Cómo están las cabezas por Madrid!

7. Por una vez tengo algo que agradecerle a estos pseudo comités. Me siento menos mal conmigo mismo por cada vez que he llamado al alguien hijodeputa. Prometo menospreciar lo mínimo posible, pero ya no será tan grave.

8. Estoy cansado del madridismo y sus pataletas infantiloides, la verdad. ¿A que viene ahora esta historia de Osasuna? ¿Qué coño tendrá que ver el Barça con la crisis neuronal que sufrió Mourinho el miércoles? En fin, estoy muy cansado. Me gustaría hablar sólo de fútbol como dice hoy Carrasquet, pero es que no nos dejan.

9. ¿Y si a partir de ahora tanto culés como todos los demás hablásemos sólo fútbol? Yo lo firmaba sin duda. ¿Firmamos? Me temo que a ellos no les interesa. No tienen mucho que hablar de fútbol.

10. Pero a mi me encantaría. Me encantaría hablar de los 20 minutos magistrales que jugó el Barça en Mallorca con inferioridad numérica y que con tanto ruido casi han pasado desapercibidos. Una lección magistral de 20 minutos de control del juego, con Messi, Iniesta y Busquest como protagonistas principales.

11. Sergio. No hay que buscar más. Anda el personal preocupado por el vacío que dejará Xavi. Yo no lo estaría. Es Sergio. Adelantará su posición diez metros en unos tres o cuatro años. ¿Ya no recuerdan que Xavi empezó jugando de 4, de medio centro puro? Apuesto por ello. Son físicamente distintos, pero su educación postural es igual de buena, perfecta para ese fútbol y sus cerebros entienden el juego de la misma manera. Y tener eso es ya muchísimo.

12. Hablar de Sergio Busquets, es hablar del fútbol.

13. ¡Como coño lo hará Perarnau para contarlo sólo con 6 números! Hijoputi
¡Y encima me salen trece!

14. ¿Hijoputi es ahora una mini desconsideracioncilla?

15. Suerte al Barça para Milán.

Me gusta el fútbol... por José Carlos Carrasquet


Pensaba que el fútbol era otra cosa. Pensaba que disfrutar de este deporte era hablar de tácticas, jugadores, caños, vaselinas, paradones, golazos. Pensaba que sentarse ante el televisor y disfrutar de un programa deportivo era repasar los mejores momentos del fin de semana.

Todavía recuerdo en mi niñez, como el lunes era el único día donde en casa me dejaban quedar hasta tarde a ver la televisión. Era el día que daban “Estudio Estadio”, y era para mí el mejor momento de la semana, televisivamente hablando. Un resumen de cada partido, con sus mejores jugadas, los goles de los partidos y poca cosa más. Tres o cuatro minutos por encuentro, uno detrás de otro en pequeños bloques de a tres. Y al final, muy al final del programa, el archifamoso ex-árbitro Ortiz de Mendívil repasaba las jugadas conflictivas del fin de semana. Era “La Moviola”, y a lo sumo sólo ocupaban ese espacio tres o cuatro jugadas.

Poco sabíamos entonces de ruedas de prensa. Pocas entrevistas a jugadores se veían en pantalla, y poca, muy poca trascendencia se le daba al entrenador en esos programas.

Ahora, los partidos duran y duran. Se puede decir que duran semanas, meses y hasta años. Estoy cansado de escuchar como se hace todavía referencia al arbitraje de Obrevo en una semifinal de Champions ante el Chelsea de hace ya… ¿cuantos años?.. ¿Cuatro? Estoy cansado de oír hablar del viaje del Barcelona a Pamplona la temporada pasada, o del arbitraje que sufrió el Barça en Milán hace ya casi un trienio. Sin ir más lejos, el último partido blanco en Villarreal ha sacado a relucir las imágenes del partido azulgrana en Pamplona, y las reacciones y valoraciones del banquillo culé al detalle cuando le fue anulado el gol del empate al chileno Aléxis Sánchez. Lo que no fue noticia en su día, hace ya dos meses, se torna ahora acontecimiento de primera plana.

En una semana en la que Messi ha batido el récord histórico de goles con el Barça, en una semana en la que Cristiano Ronaldo ha batido las marcas goleadoras de Puskas, en una semana en la que los culés van a dilucidar su pase a semifinales en la máxima competición nada más y nada menos que ante el Milán de Ibrahimovic, Seedorf, Robinho y otras grandes estrellas, las estrellas no son ellos. Las estrellas son Mourinho y su “troupe”, las estrellas son el Comité de Competición y sus criterios, las estrellas son Pardeza y Butragueño justificando todavía no sé el que.

La noticia no está en la victoria a domicilio del Barcelona en Mallorca, donde Messi volvió a superar otro récord, y se coronó como máximo goleador en Liga en una sola temporada. La noticia no es que Benzema e Higuaín en la delantera blanca volvieron a formar dupla de ataque, demostrando que tal vez sea el binomio más poderoso de Europa. La noticia no es que el Málaga está en zona Champions, la noticia no es que el Zaragoza parece no rendirse y seguir reclamando un lugar en la Primera División.

No, la noticia es la rueda de prensa de Guardiola posterior al partido contra los bermellones, en las que tirando de ironía y sutileza atizó a todos los organismos rectores de la competición. La noticia el “quien sabe donde” está Mourinho, que haciendo mutis por el foro ha desaparecido de las ruedas de prensa. La noticia está en la posible ruptura de relaciones entre Casillas y su técnico por discrepancias en cuanto a la concepción del juego, y la forma de entender este deporte.

En una semana en la que el fútbol de Primera División ha estado presente cada día en pantalla. En una semana en la que se han disputado tres jornadas ligueras. En una semana llena de detalles que comentar. Detalles como el golazo de Messi en Sevilla. Detalles como las genialidades de Coutinho en el Espanyol. Detalles como el regreso de Kameni a Cornellà, el resurgir del Villarreal, la bajada de rendimiento del Atlhetic de Bilbao, la sin razón del papel del siempre “pupas” Altético de Madrid, la lucha de Emery contra su destino como entrenador che,….

En una semana de fútbol, las principales líneas editoriales, han gastado su esfuerzo en comentar el “menosprecio” de Pepe al árbitro del partido y su “hijo de puta” ha alcanzado cotas de máxima audiencia. En una semana de fútbol uno de los principales artistas ha sido un portavoz de Mourinho que ha inundado la red con tweets de dudoso gusto. En una semana de fútbol la figura ha sido un octogenario que ha saltado a las principales portadas por su criterio dispar a la hora de aplicar sanciones y reglamentos. En una semana de fútbol las acciones más comentadas han sido las entradas de Sergio Ramos y los gestos de Cristiano Ronaldo. En una semana de fútbol la imagen más repetida en televisión ha sido la de Rui Faria saliendo del banquillo rumbo al túnel de vestuarios. En una semana de fútbol, la máxima atención ha recaído en Mourinho y su cuerpo técnico, precisamente cuando éstos han optado por desentenderse de ellos.

En definitiva, en una semana con más de cincuenta partidos de Primera División, con más cuatro mil quinientos minutos disputados, con más de ciento cincuenta puntos en juego, la atención se ha centrado en los escasos cuatro minutos de batalla campal en el Madrigal.

Y eso… ¿es fútbol?

Gente seria y fiable... por MARTÍ PERARNAU


Una entrevista en ONA FM con Arrigo Sacchi se transformó, de pronto, en una aportación lúcida al relato de lo sucedido en el Barça desde 2008, cuando aquel equipo acomodado parecía haber liquidado todo el crédito y malgastado su potencial para ocupar un puesto en la historia mayúscula del fútbol mundial.

Casi sin respirar, Sacchi nos dijo ayer: “En 2008, el Barça tomó la fenomenal decisión de colocar al equipo por delante de los individuos, honrando que el fútbol es un deporte de equipo. Lo que hizo fue algo muy grande: echó a los dos futbolistas más famosos y que más dinero generaban de la plantilla. Ronaldinho y Deco eran grandes futbolistas, muy apreciados, pero habían perdido la alegría y la profesionalidad. El Barça fichó a un entrenador joven y no conocido como técnico y le respaldó cuando sus primeros resultados fueron malos y empezaron las críticas. Y es que lo más importante en el fútbol es amarlo y ser profesional y solo podían quedarse en el equipo quienes compartían estos conceptos.

Además, el club respaldó una idea fantástica de juego que propuso el entrenador. Una idea de amor por el fútbol. El club lo demostró con hechos, no con palabras: despidió a esos dos jugadores y apostó por las personas, por los hombres, antes que por los campeones. Porque para triunfar hay que apostar primero por las personas. El Milan ganó nueve años seguidos, cuatro conmigo y cinco con Capello, y ganó porque estaba formado por personas fiables con ideas claras. Lo importante no es si el juego es más o menos bonito, sino que el equipo tenga personas fiables y esté formado por gente seria. El Barça está continuando lo que antes hicieron los grandes clubes de la historia: primero, gente seria y fiable. Después viene el talento”.

No lo dice un cualquiera, sino uno de los técnicos esenciales en el fútbol del siglo XX. No es un vocero a sueldo del Barça, sino un exdirector deportivo del Real Madrid, club al que admira y quiere y con el que mantiene un excelente vínculo. Sacchi está fuera de esquizofrenias y observa el fútbol desde la atalaya de quien protagonizó una de las aportaciones tácticas más interesantes del pasado reciente. A lo que añade que “el Ajax de los 70, el Milan de finales de los 80 y el Barça de Guardiola mantienen un hilo conductor que les une. Son tres clubes que han ayudado mucho a que el fútbol sea atractivo, moderno y en permanente evolución. El resto del mundo del fútbol ha ido detrás de la estela marcada por cada uno de los tres en su momento. Ellos son quienes han aportado alegría y novedad al fútbol”. Sin duda, podríamos añadir más nombres, pero no mejores. Ahora que el Barça visita San Siro, este hilo conductor que menciona Sacchi adquiere una dimensión extraordinaria.

Solo jugando al máximo podremos soñar con la 5ª... por Cristian Pulina


Se acabaron los juegos. Fin a la fase de grupos y primer rival de máxima exigencia en fase de eliminatoria. La Champions empieza ahora y lo hace justamente ante el rival que no quería Josep Guardiola: el Milan de Allegri

Es comprensible que Pep deseara otro rival. El Milan no solo es un equipo claramente al alza y con una plantilla de gran calidad, sino que además se puede considerar un equipo "tácticamente italiano", equipos que en los últimos años son los que más se le han atragantado al Barça, como pueden haber sido el Chelsea e Inter de Mourinho, el Liverpool de Benítez o el United de Ferguson, que sin ser en esencia un equipo que apuesta por un juego conservador y contragolpista, sí es capaz de llevar a cabo planteamientos de este tipo como pudimos comprobar en las semifinales de la Champions League 07-08.

¿Es el Milan un equipo contragolpista?

Al Milan de Allegri le sucede lo mismo que al Manchester de aquella temporada. En esencia no es un equipo especulador-más bien todo lo contrario-, pero si se sienten superados por un rival que les quita la pelota, saben recurrir a esa propuesta futbolística como ya pudimos ver en el Camp Nou durante el primer partido de la fase de grupos que terminó con empate a 2.

Los partidos de la fase de grupos nos pueden decir algunas cosas, pero que no lleven a engaño...

Nos pueden dejar claro que son poderosos tanto defendiendo replegados en su propia mitad de campo y usando el contragolpe como arma ofensiva, como defendiendo en mitad de campo rival y realizando transiciones ofensivas muy elaboradas, pero ni de lejos es lo mismo jugar una fase de grupos en la primera mitad de la temporada, que unos cuartos de final en la segunda mitad.

En la fase de grupos tanto Barça como Milan eran conscientes-especialmente en el 1º partido del Camp Nou- de que si fallaban, los otros rivales eran suficientemente asequibles como para conseguir el pase a los octavos de final, por lo que la presión era menor, a lo que también hay que añadir que muchas veces las condiciones para iniciar la temporada no son las mejores y eso es lo que le sucedió al Milan esta temporada, porque nada tiene que ver el estado físico y anímico del Milan a principio de temporada con el actual.

El Milan de Allegri

Al Milan le gusta tener la pelota. Sabe ser competitivo sin ella, pero ni de lejos es tan bueno como otros grandes Milan de épocas anteriores. Por norma general suelen presionar muy arriba y realizan transiciones ofensivas muy elaboradas con las que acaban inundando de efectivos la mitad de campo rival

Se posicionan de inicio con un 1-4-3-1-2

X
X----- X----- X----- X
X
X------------ X
X
X -----X

y consiguen ocupar muy bien el campo para adquirir el control del juego. Profundidad por fuera con la caída a banda de los dos puntas y especialmente con el largo recorrido de los laterales, mientras por dentro los puntas y el rombo centrocampista se asocian perfectamente para desarbolar las líneas defensivas rivales.

Salvo Ibrahimovic, Boateng, Van Bommel, Abate y Thiago Silva, no hay "fijos" en la extensísima plantilla de Allegri, a la que en el mercado invernal se incorporaron Muntari, Mesbah y Maxi López, los tres rindiendo a un óptimo nivel desde entonces. Excelentes futbolistas como Pato, Robinho, Seedorf, Nocerino, Aquilani, Emanuelson, Nesta, El Shaarawy, Mexes o Zambrotta, no tienen asegurada la titularidad en el que es sin duda el mejor Milan desde tiempos con Carlo Ancelotti y su Milan de los Cafú, Nesta, Pirlo, Gattuso, Seedorf, Kaká, Shevchenko, Crespo y compañía...

Ibra-sistema

Decir que el Milan es solo Ibra sería tan absurdo como decir que el Barça es solo Leo. Ahora bien, ambos son dos extraordinarios futbolistas para los que sus entrenadores han creado el mejor escenario posible en busca de sacarles el máximo rendimiento individualmente, pero a la vez beneficiando al colectivo.

Ibra no es solo un goleador. Es un jugador con una calidad técnica e interpretación del juego excelente que al igual que a Leo le permite, ser un jugador asistente, participar en el juego de creación o eliminar adversarios gracias a su tremenda capacidad para el desborde.

Parte de inicio como "9", pero desarrolla también el rol del "10" e incluso la figura del extremo en banda, funciones que el equipo acompaña con maestría, gracias a unos laterales -Abate sobre todo- e interiores -Boateng y Nocerino especialmente-, especialistas en ganar el espacio libre que Ibra suele generar alejándose de la zona del "9", o los balones divididos que surgen fruto de buscar a Ibrahimovic en balones largos, una faceta en la que el Barça no es especialista y en la que tendrá que estar especialmente atento.

Barça. Objetivo primordial, marcar y no perder

Para mí, uno de los aspectos más positivos de esta eliminatoria es el contar con el factor campo a favor. No es una garantía de victoria, pero casi siempre garantiza que el equipo local salga a buscar la victoria con carácter ofensivo, y creo que el Milan así lo hará.

Me espero un Milan muy similar en su propuesta al que vimos en el 2º partido de la fase de grupos, aunque obviamente más contenido al ser conscientes de que el empate no es ninguna tragedia -en el partido de Noviembre, el empate no les servía para aspirar al 1º puesto-.

En este guión, espero un Barça valiente y que no se exceda en comtemporizar. El objetivo primordial es no perder y hacer goles, algo para lo que creo estamos capacitados si somos fieles a nuestro estilo.

Esta vez sí me atrevo con la alineación de Guardiola

Y puede que me equivoque, pero estoy convencido de que Guardiola apostará por:

Valdés

Alves Piqué Mascherano Puyol

Busquets

Xavi Cesc

Alexis Messi Iniesta

yo pondría a Pedro donde Iniesta y prescindiría de uno entre Xavi, Cesc o Iniesta, pero creo que Pep, no lo hará, y con todo me parece una buena alineación para superar al Milan.

Creo que Alexis puede ser el hombre clave del partido

En Italia la admiración por el Barça de Guardiola es enorme, y especialmente se habla de como frenar a los "Xavi, Iniesta, Cesc, Messi..."

En un partido jugado de "tú a tú", como me espero, creo que la asociación de los 4 atraerá muchas marcas y generará errores que pienso serán ideales para la velocidad de Alexis buscando la espalda de una zaga, que estará muy mermada ante las ausencias de dos piezas claves en defensa como son Abate y Thiago Silva. Además de ellos no estará Van Bommel sancionado, ni Pato que una vez más ha recaído de su lesión, y tanto Maxi López como Robinho son duda en estos momentos. Complicado acertar con la alineación de Allegri, pero yo creo que optará por:

Abbiati

Zambrotta Bonera Mexes Antonini

Ambrosini

Nocerino Boateng Seedorf

Robinho Ibrahimovic

un equipo de garantías para que el Milan siga ofreciendo el mismo sobresaliente nivel competitivo que viene ofreciendo desde que comenzara este 2012 y que exigirá al Barça ofrecer su mejor cara si quiere conseguir un resultado favorable que nos permita soñar con la conquista de la 5ª Copa de Europa.

A por todas Barça

¡Vamos!

Él no es responsable... por RUBEN URIA


Él no es responsable, la culpa es del desobediente núcleo de jugadores que se resiste a respaldar su discurso en público. Él no es responsable de la ley del silencio, porque todo obedece a un malentendido del inferior del 'ser superior', que reconoció que esa decisión era 'una postura tomada por el cuadro técnico y por el vestuario'. Él no es responsable de hablar para esquivar una multa ejemplar de la UEFA, ese organismo del que insinuó que cobijaba una conspiración que, con la ayuda de Unicef, estaba destinada a perseguir a su equipo. Él no es responsable de que un periodista tenga la osadía de preguntarle a uno de sus jugadores si hablarán después del partido, por lo que aplica el protocolo reglamentario del artículo 33 para, todo educación y señorío - ese mantra que tanto crispa a sus legionarios-, proceder a levantarse y abandonar la conferencia de prensa. Él no es responsable porque serlo sería condenarse a actuar cuando la situación lo requiere, en vez de cuando le favorece.

Él no es responsable, lo es el periodismo deportivo rosáceo que le adoró como un becerro de oro en aras de la audiencia y que ahora se arrepiente del monstruo que ha fabricado. Él no es responsable de haber ocupado el espacio de 'princesa del pueblo' de un gremio agonizante que, imitando y dignificando el formato de 'Tómbola' y 'Sálvame', se atribuye el dudoso mérito convertir los programas de fútbol en tertulias sobre árbitros. Él no es responsable de sus voceros mediáticos, esos palmeros que conforman una guardia pretoriana que amplifica sus caprichos y asesina la reputación de quien no le baila el agua. Él no es responsable de que un sector de la prensa le pregunte de cuestiones que poco o nada tienen que ver con el fútbol, ni será el responsable de que, después de un plante pueril, algunos periodistas pierdan su dignidad para correr, como la niña del exorcista por los pasillos, para ocupar la primera fila de la sala y reproducir sus nuevas encíclicas. Él no es responsable de la falta de coraje de una prensa que silencia la complacencia de un presidente que le dio empleo y ahora parece su empleado.

Él no es responsable de que haya probado casi todo sin salirle casi nada ante el Barça, no es culpable de unos fichajes ruinosos, no se le puede imputar su ascendente en una política de comunicación casi paramilitar y no ha permitido la violencia de quien, cuando pierde, pisa la mano en vez de darla. Él no es responsable de las opiniones de su 'mini-yo' en las redes sociales, ni tiene nada que ver con las reiteradas expulsiones de sus modélicos y sensatos colaboradores, ni fue culpable de que su dedo, el que señala el camino, se topase con un ojo ajeno. Él no es responsable si el resultado no es positivo, ni cuando su táctica es errática, ni cuando sus cambios no surten efecto, ni cuando las jugadas polémicas no le favorecen, porque su vista selectiva se lo impide. Él no es responsable, excepto cuando su club gana un título. Entonces, siempre aparece en el primer lugar de la fila de los responsables.

Mourinho traspasa el marrón al Madrid... por ANTONIO ROMERO


La ley del silencio tomada por el entrenador portugués tras el empate en El Madrigal terminó de una manera esperpéntica por la obligación de la UEFA de hablar antes de los partidos. Mourinho evitó pagar la multa, pero la imagen del club quedó nuevamente dañada. El técnico luso solo respondió a dos preguntas sobre el polémico silencio stampa y lo hizo para transmitir un mensaje equivocado e incierto: por mucho que el portugués trate de convencer a la gente de que la decisión de no hablar con la prensa no es suya, todos sabemos que sí lo es. Porque a estas alturas de la película no descubro nada si afirmo que en el Bernabéu no se hace ni una fotocopia sin el permiso del entrenador blanco.

La segunda lectura es para mí más preocupante. La carga de profundidad que tiene esa afirmación del actual capo del club va más allá. Es decirle al club, que es un eufemismo de Florentino Pérez, que salga públicamente a ratificar las palabras de su entrenador. Mourinho sigue enfadado porque considera que en la estéril batalla contra un supuesto complot arbitral nadie con peso en el Madrid (porque ni Pardeza ni Butragueño lo tienen) ha salido para intentar defender esa postura. Solo podría hacer el presidente, que no está por la labor porque ni es su función ni su estilo. Bastante ha hecho ya Florentino haciendo la vista gorda ante determinados acontecimientos, como para ahora ponerse a rajar públicamente sobre cuestiones arbitrales. Si ese es el verdadero propósito del enfado permanente de Mourinho, el portugués puede esperar sentado porque el presidente del Madrid no se va a prestar a ese juego.

Mou ha vuelto a conseguir que una rueda de prensa previa al partido en la que el club que le paga se juega el pase a las semifinales de la competición europea más deseada se hable poco de fútbol. A su derecha Khedira miraba con asombro todo lo que sucedía, como deseando que terminara la función para empezar a hablar de lo que realmente debería ser importante: el juego. Pero 'The Special One' ha conseguido con su actitud durante toda la temporada que de fútbol se hable muy poco, entre otras cosas, porque a él no le interesa. Prefiere desgastarse en batallas estériles que igual potencian su fama de entrenador duro y con carácter, pero que desde luego debilitan la imagen de un club que históricamente que antes de su llegada ya era la institución más laureada del firmamento fútbol.

Desde el planeta rojo... por MARTÍN GIRARD

Nada más llegar, Procopio pudo comprobar que no había marcianos. Ni prodigiosos colibríes como Messi ni raudos centauros como Cristiano Ronaldo


Marte es más pequeño que la Tierra. Pero, al carecer de mares, la superficie apta para los especuladores del ladrillo es muy similar. Nada más llegar, Procopio pudo comprobar que no había marcianos. Ni prodigiosos colibríes como Messi ni raudos centauros como Cristiano Ronaldo. Al ser un planeta rojo, tampoco había mantis religiosas. Eran todas ateas. Bien es verdad que su caleidoscópica visión y su feroz lucidez compensaban con creces la falta de beatitud.

Una de aquellas mantis, llamada Susana, estaba al tanto de los acontecimientos más relevantes de nuestro planeta azul gracias a los rayos catódicos emitidos por los televisores en mal estado que, entre otra chatarra cósmica, surcaban el espacio.

Con ínfulas de tertuliana, la verde y enhiesta Susana comentaba la actualidad recurriendo a referencias cinematográficas. Por ejemplo, según ella, el largo asedio al asesino de Toulouse, con la explícita intención de atraparlo vivo, contrastaba con el hecho de haberlo matado a tiros en lugar de aturdirlo y reducirlo con bombas lacrimógenas o disparos de somníferos como se cazan los animales para llevarlos al zoo. Además, una vez descartado que el terrorista acorralado fuera a entregarse voluntariamente, la prolongación del espectáculo le confería un mayor protagonismo y acentuaba, por otro lado, el sospechoso sesgo electoralista.

A esta perspicaz mantis los hechos de Toulouse le provocaban reminiscencias de El gran carnaval, película de Billy Wilder que precisamente se estaba proyectando en uno de esos cráteres de impacto que abundan en el planeta Marte y se utilizan como salas de cine. Aleccionador ejemplo para nuestro país, donde el cine y las salas desaparecen a tenor del eclipse cultural generalizado, pensó Procopio.

No obstante, a pesar de que la práctica del fútbol en campos de lava resultaba imposible, las páginas deportivas de los diarios españoles brotaban con la profusión de la mala hierba en las dunas de arena y en los cauces de basalto. Ello propiciaba que cualquier escarabajo pelotero conociera las trifulcas, suspicacias y malevolencias que aderezaban la Liga de Dos.

Con fingida ingenuidad, Susana preguntó a Procopio qué quería decir “hijo de puta” y si en portugués tenía un sentido peyorativo o, existiendo putas tan buenas como buenas madres, podía considerarse una espontánea expresión de afecto y respeto. “Eso depende”, respondió Procopio. “¿De qué?”, insistió ella. “De quién lo dice, a quién se lo dice y quién lo juzga”, arguyó él, evasivo. “Comprendo”, le replicó la mantis atea; “a falta de criterio, dependéis de lo que Dios quiera”, y se sumió en un despectivo silencio que, tácitamente, ponía de manifiesto la repugnancia que las conchabanzas de la política le inspiraban y de las que el deporte profesional no estaba exento.

Sin embargo, hasta en Marte seguían la tensa pugna entablada entre el Barça y el Madrid, que para las mantis ateas era una tormenta solar más y para Procopio algo parecido a un hipotético enfrentamiento entre un estilista como Nicolino Locche y un pegador como Carlos Monzón si la diferencia de peso no lo hubiera impedido.

Por supuesto, Susana no conocía a Locche ni a Monzón y ni siquiera había oído hablar de boxeo, pero el duelo entre Messi y Cristiano Ronaldo despertaba su apetito como si se tratara de dos suculentos insectos a devorar. “¿Quién ganará?”, inquirió ella, girando 180 grados la cabeza y abarcando con sus múltiples ojos al interlocutor y al paisaje en una única panorámica. “Depende”, volvió a decir él. “¿De qué?”, reiteró ella. Y él le soltó lo que había leído en aquel manual de boxeo encontrado bajo las nieves de Laponia: “El que más se afana en vencer por KO es candidato seguro a perder por puntos”. Pero, mientras lo decía, reflexionaba sobre el caso Guardiola.

Ya era hora de que el hamletiano entrenador desvelara lo que hacía tiempo tenía decidido, salvo que pensara abandonar el equipo o su decisión estuviera condicionada por los resultados. En cualquiera de los supuestos, no debía seguir confundiendo la elegancia e inteligencia que, sin duda, le distinguían de su más directo oponente con una actitud que podría interpretarse como resignada aceptación del acontecer, sea el que fuere. Sonaba a superflua jactancia declarar que estuvo viendo una película en lugar de sacar conclusiones del sintomático partido del Madrigal y resultaba una peligrosa estrategia seguir insistiendo en que la Liga estaba perdida, contrariando las esperanzas del equipo y de sus ilusionados seguidores.

Tenso silencio... por DIEGO TORRES

Mourinho asegura que él no dio la orden en el Madrid de no hablar tras el empate en Vila-real. El entrenador niega respuestas a la prensa y corta de raíz la intervención de Khedira


Si las inversiones económicas determinasen proporcionalmente las diferencias deportivas, el Madrid se impondría al Apoel por 500-1. Quinientos millones de euros por uno es el desequilibrio entre los fichajes del club chipriota respecto a los del español en los últimos tres años. Aunque la realidad del campo de juego suele ser más impredecible que los presupuestos, es poco factible que la plantilla más cara del mundo tenga dificultades para imponerse en el partido de esta noche. Todo depende de que esta eliminatoria de los cuartos de final de la Champions transcurra por cauces normales. Dependencia improbable tratándose del Madrid, en el que se acostumbra a interrumpir periódicamente la normalidad.

Un gol de Cazorla en el último minuto del Madrid-Málaga (1-1), de la Liga, hace 10 días, desencadenó el estado de ansiedad. De pronto, José Mourinho se transformó ante los ojos de los jugadores y los demás empleados del club. Pasó de mostrarse seguro a deambular por las concentraciones y los entrenamientos con aire malhumorado. Una semana después, la ventaja sobre el Barça se ha reducido de 10 a 6 puntos. Pero eso no es lo más preocupante, en opinión de los futbolistas, que observan una crispación desmedida a su alrededor. La victoria por 5-1 ante la Real Sociedad, el sábado, no ha sofocado el incendio.

Mourinho confirmó los peores pronósticos en su aparición pública de ayer en Nicosia. Fue su reaparición ante los medios de comunicación tras una semana de silencio autoimpuesto. Un silencio al que pretendió dar el carácter de protesta hacia el exterior cuando, según fuentes del club, lo que realmente encubrió son discrepancias con sus jugadores.

El director de Relaciones Institucionales, Emilio Butragueño, explicó el sábado y el domingo, entre rodeos, que el enclaustramiento del equipo se decidió “por el vestuario y el cuerpo técnico”. Lo primero que hizo Mourinho fue desmentirle: “No es verdad lo que se ha dicho. No tengo que justificarme ni he sido yo el que ha determinado absolutamente nada”.

Resultó extraño que el hombre con más poder dentro del Madrid negara su responsabilidad en una medida que, como máximo gestor de la política informativa, le afecta directamente. El hecho es que Mourinho habló ayer por razones administrativas. La UEFA obliga al entrenador de cada equipo a dar una conferencia de prensa acompañado por un futbolista antes de cada partido. En caso de incumplimiento, impone una multa de 3.000 euros. En vez de pagar, Mou prefirió acudir al evento para demostrar que no quería hablar. Fue lo que hizo durante casi media hora de negativas y respuestas cortantes.

A su lado estuvo Khedira, que, víctima de la agresividad de su jefe, fue interrumpido en medio de su parlamento con la orden de que no respondiera más. El alemán debió de preguntarse por el motivo de su presencia en un acontecimiento del que fue arrebatado sin más explicaciones. Mourinho le cogió del brazo y le instó a abandonar la sala. Obligado por su educación, atinó a acercarse al micrófono para disculparse con un balbuceo penoso: “Yo solo soy un jugador”.

Antiguamente, los futbolistas miraban por encima del hombro a los entrenadores. La modernidad ha invertido los papeles. Así lo prefiere Mourinho, que ayer puso el énfasis en el concepto de “equilibrio” para definir al abnegado Apoel.

El equipo chipriota es un ejemplo de solidaridad defensiva. Poco más. Por eso lo admira Mourinho, que pronosticó una eliminatoria “difícil” con un resultado ajustado en la ida. El técnico avisó de que en la cita de Nicosia necesita contar con todos sus jugadores “equilibrados”. Enumeró a Granero, Altintop, Coentrão y Sahin, pero, dando por descontada la presencia de Khedira entre los titulares, el resto del once no fue confirmado.

Sin Alonso, sancionado, ni Lass, de baja por aparente lesión, el desafío de Mourinho presenta dos alternativas. Se impone la reinvención del trivote o se olvida por una vez del equilibrio para instaurar el ataque total.

El Madrid, en órbita... por MIQUEL MOLINA

Los blancos superan la rancia cultura del esfuerzo y entran en la era del 'vales tanto como seguidores tienes en Twitter'


Y a pesar de las apariencias, puede afirmarse que el Madrid de Mourinho es un equipo rabiosamente moderno. Recapitulemos. En anteriores columnas, sosteníamos que esa modernidad le venía dada por su condición de equipo mashup, construido a base de piezas de diversa procedencia incorporadas según la necesidad de cada momento en un proceso industrial just in time. No hay en este caso una planificación previa y encorsetada como la de las viejas fábricas manufactureras (o ese anacronismo casolà llamado Barça), sino una gran capacidad on demand para adaptarse a una realidad cambiante. Mourinho no opta, como Guardiola, por construir su equipo a partir de una cultura futbolística milenaria; él prefiere viajar por el mundo global del fútbol con sus conceptos tácticos en el equipaje de mano, igual que los DJ cotizados van de aeropuerto en aeropuerto con su maletín musical.

Esta temporada, el Madrid ha incorporado otra evolución a su fútbol: se ha desvinculado de la anticuada cultura del esfuerzo, la misma que añoramos ahora en nuestros estudiantes. Tal innovación consiste en despreciar los fatigosos minutos finales. ¿Para qué desgastarse tanto si, aunque se dejen los puntos, se acabará hablando de ellos y sólo de ellos? Recordemos cuando Senna empató para el Vila-real en el minuto 83. En otra era, con estos jugadores el Madrid hubiera atacado sin pausa y, en los siete minutos restantes más cinco de descuento, hubiera generado cinco ocasiones para acabar marcando dos goles: resultado, 1-3. Y en la Supercopa, lo mismo. Cuando Messi marcó el 3-2, quedaban tres minutos más el descuento, y el Barca estaba fundido. El Madrid de Di Stéfano, el de Amancio o el del mismo Raúl se habría venido arriba y habría eliminado al Barça. No había en el Camp Nou un solo barcelonista con memoria histórica que no pensara que el Madrid marcaría antes de que Marcelo decidiera liquidar el partido con su agresión.

Pero ahí radica el problema de algunos: nos puede la nostalgia, no hemos sabido renovarnos como futboleros. El Madrid voraz que muchos barcelonistas aprendimos a temer (y a admirar en secreto) está hoy desfasado. En lugar de intentar la remontada, el Madrid 2.0 se inmoló en Barcelona y en Vila-real entre autoexpulsiones y berrinches, logrando una imbatible repercusión mediática. Con puestas en escena como éstas, los blancos inauguran la era de la notoriedad sí o sí; es la exitosa cultura del telefreaky, del tertuliano berreón, de vender el alma al diablo a cambio de 100.000 seguidores en Twitter.

¿Qué sucedió tras el traspiés de Vila-real? Pues que se presentó a bombo y platillo la maqueta de la isla artificial madridista que se levantará en el emirato de Ras al Jaimah. En noches despejadas, los astronautas de la Estación Espacial Internacional verán brillar el escudo del Real Madrid en sus vuelos sobre la Tierra, mientras la mayoría de las copas -la de esta Liga tal vez ya no- palidecerán en el entrañable museo del Camp Nou.

El centro de gravedad... por JORDI COSTA

Ibra es el principio y el final de un Milan más sólido que el de la fase de grupos


Maradona, Romário, Baggio, Agüero o Messi. Algunos de los mejores futbolistas de la historia tienen en común una estatura corta y, en consecuencia, un centro de gravedad bajo, un mejor equilibrio para moverse más ágil y rápidamente que los rivales sobre el terreno de juego. Trasladado a un equipo, el gobierno suele radicar en el centro del campo, como sucede en el Barça con Busquets, Xavi e Iniesta, pero no en el Milan actual, que gira absolutamente alrededor de un delantero, altísimo por cierto, como Ibrahimovic.

Massimiliano Allegri no dudó en iniciar esta transición el verano pasado. Se deshizo de Pirlo, el maravilloso centrocampista sobre el que pivotó durante años el juego de construcción rossonero gracias a su precisión y visión de juego, y desplazó todo el peso creativo a la delantera, dando a Ibra galones no sólo de goleador -lleva 29-, sino cada vez más de eje, el final y el principio de todo.

El recambio de Pirlo fue el áspero Van Bommel, ausente mañana por sanción. Llegó Nocerino, un medio de kilometraje que está aportando goles, pero que huye de la creación como lo hace Muntari, el refuerzo invernal para la zona ancha. Allegri no pretende que ninguno de sus tres centrocampistas tenga responsabilidad con el balón. Todo lo contrario. Sólo les pide piernas para replegarse en defensa y para llegar al ataque desde segunda línea. Ni siquiera el mediapunta, ya sea Boateng o Emmanuelson, quiere la pelota. Es Ibra quien se descuelga al centro del campo, y el resultado es un equipo partido: ocho defienden, tres atacan.

La transición ha durado algunos meses, pero hoy da sus frutos. El Milan es un equipo más cuajado que el de la fase de grupos de la Champions. Sigue sin exhibir fluidez en su fútbol, ni autoridad sobre el ritmo de los partidos, pero sí ha ganado en solidez y en regularidad: llegó a tener una desventaja de seis puntos sobre la Juventus y hoy, con cuatro de margen, tienen medio Scudetto en el bolsillo.

A pesar de este trayecto futbolístico, el Milan es netamente inferior a un Barça en su mejor momento de la temporada. Los italianos sueñan con un partido como el de la fase de grupos en San Siro, ante un Barça que se expuso con sólo tres defensas a las embestidas de Boateng, Robinho y el propio Ibrahimovic, pero Guardiola no les va a dar ese gusto. Aquella vez estaba en juego el primer puesto del grupo, mañana no necesita arriesgar.

A pesar de las bajas de Pato y Cassano, el poder de la delantera milanista no es ningún secreto, pero el Barça, mañana con cuatro atrás, no le concederá espacios. Se trata de impedir que Ibra reciba balones largos y tenga tiempo para pensar; el centro del campo y el ritmo del partido vendrán de regalo.

La inferioridad rossonera se acentúa todavía más por la baja de Thiago Silva. No sólo porque el brasileño es uno de los pocos futbolistas de primer nivel que tiene, sino porque es el único defensa que asegura una salida limpia del balón y porque, como demostró en el Camp Nou, es una amenaza a balón parado. Allegri prefirió arriesgar alineándolo tocado el sábado ante el Roma a reservarlo para mañana, probablemente porque ve mucho más factible ganar el Scudetto que eliminar al Barça. Se le rompió y ahora deberá elegir entre Nesta -sin ritmo tras varias semanas de baja- y Bonera -que nunca lo tuvo- para acompañar a Mexes en el eje de la zaga.

Sin olvidar el linaje competidor del Milan, siete veces campeón de Europa, el peso de la historia es relativo. El Barça de hoy no debe tener problemas para acceder a semis. Siempre con los bajitos como centro de gravedad, es superior a un Milan que lo tiene muy alto. Y cuanto más arriba, más fácil es ser contundente, pero más probable es perder el equilibrio y despeñarse.

El silencio de los corderos blancos... por José Félix Díaz


Cinco días de silencio del vestuario del Real Madrid han bastado para dejar en evidencia el funcionamiento del club blanco en algo que desde la presidencia han considerado como fundamental. Hablamos de la comunicación, de la imagen exterior, aspectos ambos en manos desde hace año y medio de José Mourinho. No hablo del departamento en sí, que mejor o peor hace lo que le dejan. El técnico es el que dicta y decide cómo, cuándo y dónde hablar, contando en muchas ocasiones con la complicidad de la plantilla. No le den más vueltas. En la escena de Vila-real, el portugués fue el que tomó la iniciativa del silencio tras saber que los jugadores no estaban por la labor de rajar del árbitro. No querían más tensión y para evitar más enfrentamientos, unos y otros callaron. Mejor el silencio que escuchar mensajes que no eran del agrado del entrenador.

El problema llega cuando Mourinho, como ha hecho en otras ocasiones, desvía la atención, busca responsables donde no los hay, salvo él mismo. La decisión de no hablar fue tomada por jugadores y técnico. El que piense que Florentino Pérez en el salón de su casa llamó a El Madrigal para que nadie hablara tras el partido ante el Villarreal se equivoca. Seguro que le consultaron y dio su aprobación o decidió mirar hacia otro lado, pero la iniciativa no parte de él ni de algún asesor externo. El presidente y sus colaboradores más cercanos se sentían agraviados por lo hecho por Paradas Romero, pero la decisión, como otras muchas tomadas en el Real Madrid en los últimos meses, sale del vestuario, nunca de la zona noble. Lo explicó Butragueño en TVE y fuentes autorizadas de la entidad madridista lo confirmaron ayer a El Confidencial. El técnico hace y deshace. La imagen y la voz del Real Madrid es la suya. La otra que había, Valdano, se vio obligado a abandonar la nave blanca.

El asunto del silencio no pasa de ser una anécdota, una más de un amplio historial, eso sí. Que hablen o no es una cuestión de imagen de la entidad, algo que se cuidaba en exceso en antaño y que ahora parece en desuso. Es así de simple. Si por Mourinho fuera, no hablaba más en lo que queda de temporada. No puede ver a los periodistas y los llega a señalar como culpables de muchas de las circunstancias que suceden en el equipo blanco. Curioso ese desprecio cuando hasta hace bien poco exigía tener el dossier de todo lo escrito y dicho a las ocho de la mañana en Valdebebas. Ahora, ya no le importa que llegue más tarde.

Parte de la afición piensa que es castigo hacia la prensa, pero nada más lejos de la realidad. El silencio no es algo nuevo. Sorprende en una entidad como el Real Madrid por aquello de traspasar fronteras, pero no es la primera ocasión. En el tiempo, el que paga las consecuencias es el seguidor de un equipo. Está claro que los periodistas trabajamos mejor con buen rollo, pero las declaraciones de los jugadores y entrenadores no son imprescindibles.

La pregunta que se hacen muchos seguidores del fútbol ya sean del Real Madrid o no es si merece la pena este constante desgaste al que Mourinho está sometiendo al club blanco. Como siempre pasa en el fútbol, serán los resultados los que dictaminen si la experiencia ha sido positiva. No le den más vueltas. Pocos se acordaran del 'silencio de los corderos', del dedo en el ojo o el ya famoso papel de los errores si al final Mourinho levanta la Décima Copa de Europa o derrota al Barcelona, considerado por muchos como el mejor equipo de la historia.

La bronca entre Casillas y Ramos se inició en el césped del Bernabéu y siguió en el vestuario... por José Félix Díaz

LOS DOS CAPITANES PAGARON LA TENSIÓN ACUMULADA DE LOS ÚLTIMOS DÍAS


Primero en la Liga con seis puntos de ventaja a falta de ocho partidos para el final del campeonato. Cuartofinalista en Champions con el Apoel de Nicosia como apetecible rival. Escenario idílico que todos los equipos europeos firmarían en este momento, pero el Real Madrid no respira tranquilo. La especial personalidad de Mourinho impide que la tranquilidad reine en la casa blanca. No siempre por su culpa, pero lo cierto es que los nervios parecen presidir muchos de los movimientos. Cualquier detalle es analizado al milímetro. Dejando de lado el silencio roto por la obligación de hablar impuesta por UEFA, el último incidente fue el protagonizado por Casillas y Sergio Ramos en el descanso del partido ante la Real Sociedad y que tuvo su continuidad en el vestuario.

El portero, tal y como demuestran las imágenes captadas por las diferentes cámaras, recriminó al central la colocación de las barreras en los lanzamientos de falta. El diálogo fue tenso, pero no terminó sobre el césped. Lo que las cámaras recogieron se inició con un 'toque' de Iker a su compañero. "¿No te das cuenta de que no ve nada, hostia?". La reacción del central no se hizo esperar: "Tienes muy mala hostia, ¿pero qué es lo que quieres tío?". Iker recriminó a Ramos su reacción, pero la conversación subió un tono más cuando el sevillano le pidió a Casillas que animara en lugar de recriminar nada. "No me sale de los cojones", espetó el capitán blanco a un paso de entrar en el túnel que da acceso a la caseta blanca.

En el interior del vestuario la bronca o intercambio de palabras continuó. A Sergio Ramos no le gustó que Casillas recriminara en público su actuación. "El vestuario está para hablar. No está bien que digas nada ni hagas gestos, con todo el Bernabéu delante. No me ha gustado, Iker", comentó el andaluz. La conversación siguió y hubo varios reproches. La escena sorprendió al resto de compañeros por tratarse de los dos capitanes del equipo, los dos encargados de tratar todos los asuntos relacionados con el grupo y el club.

La relación entre ambos es correcta. No son íntimos amigos, pero la convivencia entre ambos es normal. La disputa nace a raíz del nerviosismo en el que parecía instaurado el vestuario blanco tras los goles de Cazorla y Marcos Senna. Estos diálogos subidos de tono suelen ser hasta habituales en los vestuarios. El propio Casillas y Ronaldo tuvieron otro intercambio de palabras días atrás. Duro pero el asunto no pasó a mayores.

Lo cierto es que el brazalete de capitán del Real Madrid suele estar cargado de tensión y más desde que esta temporada, Mourinho quiso colocar esa responsabilidad en un jugador de campo. La idea continúa en la mente del técnico, pero por ahora Casillas es intocable como capitán de la entidad madridista, algo que se ha ganado escribiendo parte de la historia de la entidad madridista. El diálogo entre el capitán y el técnico apenas existe y la distancia entre ambos es manifiesta, pero Casillas se ha ganado el respeto y el cariño de la afición, algo que no olvida el portugués.

El historial y las leyes no escritas del vestuario blanco no deben permitir ese cambio. Raúl e Hierro, anteriores capitanes del Real Madrid también sufrieron la tensión que genera llevar el brazalete del club blanco. Uno y otro fueron ejemplo de como gestionar la condición de capitán blanco. Los dos tenían ascendencia sobre la plantilla. Los consideraban los jefes. Es más, al primero de ellos le costó su continuidad en el equipo el defender los intereses del colectivo.

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