lunes, 21 de abril de 2014

El poder de la mente... por DANIEL ARIAS


Este equipo mentalmente ha dicho basta. A pesar de la victoria, a pesar de haber hecho méritos suficientes como para ganar cómodamente, el equipo no tiene nada de confianza. Solo el coraje, el orgullo, la competitividad de los jugadores permite al Barça seguir soñando en la Liga.

Quizá, más que explicar el partido en lo futbolístico, donde casi es más interesante hablar de Laporte, un central que con espacios detrás ha hecho un auténtico partidazo que del Barça, se debería hablar del aspecto psicológico. Y como siempre, recurrir a los clásicos.

Johan Cruyff, sí el de siempre, tras perder 6 a 3 en Zaragoza y ver como su equipo se quedaba a 8 puntos del líder, dijo que ganando 28 puntos de 30 serían campeones. Dicho y hecho. Se hizo y pasó. No hemos oído a nadie del club, ni técnicos, ni directivos, ni ejecutivos decir algo similar.

Y es que si el Barça gana los 4 partidos que quedan estaría a un empate del At Madrid y a otro del Real Madrid de ser campeón. Un empate difícil, pero que teniendo en cuenta que ambos equipos disputan la Champions, no es debería ser visto como algo imposible.

El equipo jugando un partido por semana debe ganar sin problemas. O al menos merecer ganar los partidos como ha sido el caso de hoy. Obviamente con lagunas tácticas y futbolísticas, muchísima distancia entre líneas, errores puntuales en defensa, nerviosismo en los jugadores, pero con capacidad para aprovechar los espacios que dejaba el Ath. Club.

La remontada del Barça, que de nuevo ha comenzado perdiendo un partido, debería suponer una pequeña inyección de moral. Es verdad que el ambiente no es el mejor para ello, pero no se está tan lejos. La mente puede con todo y hoy, la empate ha estado a punto de echar a perder cualquier ilusión.

Errores en la definición se han visto siempre. Pero tantos y tan claros como los de hoy no. Pedro y Leo, los autores de los goles, han tenido antes de marcar hasta 3 ocasiones claras cada uno. Todas falladas por no tener confianza. Esa confianza que se fue en el Calderón.

Se han visto los primeros pañuelos en el campo desde hace 5 años, la gente ya no perdona nada, Cesc silbado saliendo desde el banco, Pinto injustamente pitado. De haber perdido el partido el Barça, la directiva ya sabría que es ser criticada en público.

Al final, la victoria calmará un poco los ánimos.  Con una semana por el medio, alguien debe pensar en como animar y motivar a jugadores y entorno para que este último mes no sea un suplicio. Hay esperanzas, pocas pero las hay. No se pueden tirar por la borda. No cambiará el futuro , pero tiempo habrá para actuar para mejorarlo.

No sabéis cuánto puede hacer la mente!!!

¿Potenciador o potenciado?... por MOREN


Messi se mueve menos, todo hay que decirlo. El Barça lleva más de dos temporadas con unos problemas futbolísticos notables. No desde la Final de Wembley pero casi. En este tiempo, ha ganado una Copa del Rey, una Liga, un Mundial de Clubs, varias Supercopas y ha alcanzado las semifinales de Champions en dos de tres ediciones. Ningún proyecto en declive ha ganado tanto. Si el Barça ha sido capaz de hacerlo, ha sido en gran parte gracias a la capacidad de Leo Messi para decidir partidos. A su devastadora relación con el gol. Progresivamente, al mismo tiempo que el equipo se deshacía, se le ha ido pidiendo al argentino que traduzca en el marcador lo que no se generaba en el juego. Desde el 3-4-3 de Guardiola que le abría los partidos y le fijaba a dos extremos abiertos para tener más espacios para su jugada, a la actualidad. Sin refuerzo en el juego, a Leo se lo ha enfocado al área, al gol. La temporada que el Barça empezó a tener problemas, Messi pasó de los 31 goles en 33 partidos, a los 50 en 37. La siguiente 46 goles en 32 partidos, y 26 en 27 en lo que llevamos de la actual. Si Messi no marca, el Barça no gana.

A la espera de comprobar si con un escenario más alentador, la situación se revierte (la selección argentina nos da pistas de que puede ser que sí), su cuerpo y su fútbol han cambiado, como cambia el de todos los futbolistas. A ver si ahora resultará que el Puyol que gana el Mundial en 2010 es el mismo que levanta la Champions en 2006, o el Ibrahimovic del PSG el mismo del Ajax o la Juventus. Con sus ajustes pertinentes, no hay porqué tener un problema ahí. Habrá que adaptarse al cambio, como sucede siempre.

Este Messi juega en un Barça que desde hace meses ha renunciado a disfrutar del mejor jugador del mundo. Lejos de potenciarlo, lo usa como reclamo. Lo confirmaba Martino tras caer ante el Atlético de Madrid en Champions: Leo era el señuelo. Como los rivales para frenar al Barça todo lo que necesitan es construir una muralla alrededor de Messi, mandar hasta cuatro hombres a su vigilancia y enfocar todos los esfuerzos en que Leo no disfrute de una sola ventaja, la idea es aprovechar las atenciones que provoca el argentino para que los demás disfruten de mayores libertades. El planteamiento tiene dos problemas. El primero, que en el Barça actual la libertad del resto no produce. Individualmente se pueden generar ventajas como las que han generado Iniesta o Neymar, pero no hay sistema que las aproveche. Jugadores capaces de empezar y terminar la jugada, ser la fuente de las ventajas y quién las aprovecha y traduce en goles, sólo hay dos en el mundo (o casi), y al que tiene en plantilla, el Barça lo usa como espantapájaros.

Un ejercicio interesante es volver a visionar alguno de los partidos más criticados de Messi, seguirlo los noventa minutos e ir pensando en cada acción, qué podría estar haciendo el argentino que no esté haciendo y qué ventajas daría eso al equipo. Más allá de bajar a recibir con diez rivales por delante, sortear a cuatro, entrar en el área, regatear a dos más, encarar al portero y definir al palo largo, se entiende. Es Leo Messi y puede hacerlo, pero no parece honesto pedírselo porque ni eso le facilita el equipo. Precisamente, los mejores escenarios que ha disfrutado esta temporada (y parte de la anterior) La Pulga, se los ha dado el rival. Como el Madrid en Liga en el Bernabéu, separando irresponsablemente las líneas para que Leo volara. Evidentemente, Leo decidió el partido. (Y Ancelotti aprendió la lección).

El segundo problema de usar a Messi para potenciar al resto, es la aceptación de un plan que sacrifica a tu mejor jugador en favor del segundo, el tercero, el cuarto o el quinto. Es la renuncia, de antemano, al máximo potencial del equipo. Tengo a Leo Messi pero no lo usaré como Leo Messi. Lo lógico sería pensar justo lo contrario. Lo ideal es sacar lo mejor de todos, que la mezcla de calidades encaje perfectamente, pero puestos a sacar lo mejor de alguien, que sea del mejor.

¿Y cómo se hace eso? Por un lado, dándole el mejor escenario y, por el otro, evitando que el rival pueda defender sólo eso. La última vez que el Barça lo consiguió fue a las órdenes de Tito Vilanova. A partir del primer clásico de Liga que disparaba la ventaja azulgrana respecto al Real Madrid, el sucesor de Guardiola diseñó un Barça que potenciaba a Messi y que era capaz de ser autónomo a la influencia del argentino. Defender sólo a Leo, implicaba el peaje de liberar a la sociedad Iniesta-Cesc-Alba en banda izquierda, una sociedad capaz de producir juego, ocasiones de gol y resultados. Anulando únicamente a Leo Messi, el rival corría verdadero peligro de perder. El Barça requería dos atenciones, y esa segunda atención era la mejor aliada para una mayor libertad del 10. Algo similar sucedió cuando nació el Messi falso nueve. Entonces con Eto’o y Henry, y más tarde con Pedro y Villa amenazando la espalda de la defensa, el equipo era capaz de llegar a campo rival y, si el adversario sólo defendía a Leo, buscar en profundidad a los otros dos delanteros.

Ambos mecanismos terminaron fallando con el tiempo, uno porque la deficiente salida de balón del Barça obligaba a Iniesta a retrasarse y romper así la estructura, y el otro porque la amenaza al espacio terminó siendo asumible sobretodo cuando el Barça empezó a tener problemas para progresar sin que antes interviniera Messi. Pero es el camino. Los rivales juegan, te conocen y se adaptan, y a ti te toca cambiar de nuevo. Perfeccionar los mecanismos, sumar nuevas amenazas o subir el nivel de las que ya se tienen. Es el reto y el deber de cualquiera que tenga a Leo Messi. Hacer un conjunto con él, y no que él sea el conjunto. Resulta imperdonable contar con el mejor del mundo y no saber disfrutarlo. Como Messi solo es mejor que casi todos los equipos, nos olvidamos que él es aún mejor cuando juega en uno.

La empresa descomunal de Cristiano Ronaldo... por DIEGO TORRES

El goleador se apresura a curar su rodilla para marcar ante el Bayern y ambiciona ganar cinco veces el Balón de Oro, una más que Messi


Cristiano Ronaldo ha vuelto a soñar con convertirse en el mejor futbolista de todos los tiempos. La obtención de su segundo Balón de Oro, en enero, sumado a los constantes estímulos que recibe del círculo de su agente y amigo, Jorge Mendes, le han llevado a proponerse metas inauditas. Dicen en el vestuario del Madrid que ahora quiere ganar cinco balones de oro para superar todos los registros, y que, desde hace meses, su actitud ha cambiado. De pronto, se le ve menos suelto, menos gozoso. Comenzó a comportarse como en sus días más furibundos de 2010 y 2011, cuando aspiraba a destronar a Messi y no le bastaba con jugar para sí mismo. Si en la temporada pasada, tras el cuarto Balón de Oro de Messi, se le vio resignado a disfrutar de sus maravillosas condiciones, este año juega, otra vez, para pasar a la historia.

Cristiano no soporta la idea de quedarse fuera de las semifinales de Champions ante el Bayern, el próximo miércoles. No le gusta sentir que el equipo gana sin él en el campo y mucho menos le agrada que le cuenten que —desde aquella victoria madridista en El Sardinero a principios de 2011— ciertos opinadores han llegado a decir que el Madrid juega muy bien sin su goleador. A estas urgencias se añaden el deseo de marcar un gol más en Champions, sumar 15 en lo que va de temporada, y batir el récord de Messi y Altafini en un curso europeo. Le espolea la ambición de liderar al equipo una vez más, después de tres semanas de baja por una tendinitis en la rodilla izquierda.

El viaje de regreso a Madrid, después de la final de Mestalla, el jueves de madrugada, no fue del todo feliz para el portugués. La alegría que sentía por la Copa obtenida se empañó por el intento frustrado de participar en ella. Procuró mantenerse un poco al margen de la celebración y fue objeto de la chacota de sus colegas eufóricos y naturalmente suspicaces. Porque mientras iban hacia Cibeles, en la plantilla comenzó a circular la noticia de que el presidente, Florentino Pérez, se había apresurado a romper su silencio autoimpuesto para ofrecer entrevistas y ensalzar, de forma inequívoca, la figura de Gareth Bale. El galés, que había metido el gol del triunfo (2-1), tiene fama de ser el jugador con el que más habla el presidente, haciendo una distinción que inspira recelos en el vestuario porque va contra los códigos no escritos de relación entre futbolistas y autoridad. Así es que, cuando los chicos veían a Cristiano tocado con su gorra negra, le advertían de lo que pasaba.

—¿Has escuchado cómo está el presidente con su hijo?

El hijo de Florentino Pérez, en el argot del vestuario, es Bale. Y Cristiano, que sabe que no es el preferido, respondió a las chanzas con una media sonrisa, mezcla de complicidad y de reconocimiento de lo evidente.

Los médicos son muy cautos respecto al estado del tendón rotuliano de Cristiano. La inflamación es grave y no creen que el próximo miércoles esté plenamente recuperado para jugar. El jugador se intenta poner a punto con todos los medios a su alcance. Con médicos y fisioterapeutas que él mismo paga y con los especialistas que trabajan para el club. Haciendo horas extras. Mañana y tarde. El sábado saltó al césped de Valdebebas para tocar el balón por primera vez en varios días y ayer repitió sesión poniendo a prueba su articulación en una serie de circuitos de saltos, giros y cambios de dirección.

A los 29 años los futbolistas comienzan a planificar los últimos años de sus carreras. Cristiano, que cumplirá 30 en agosto, sueña con un declive más glorioso que el ascenso. Juguetea con la idea de atrapar el quinto Balón de Oro, pero para eso es preciso ganar antes el tercero. Como a nadie le sobra el tiempo para tamaña empresa y, como este es año de Mundial, las circunstancias lo empujan a conseguir el galardón en la próxima gala de la FIFA.

Con Messi en horas bajas y el Barcelona eliminado de la Champions, es natural que Cristiano piense en una oportunidad. Sus 45 goles en todas las competiciones son otra cifra monumental que le sugiere más. Todo sería perfecto de no ser por las exasperantes molestias que le provoca la rodilla izquierda.

Dicen en el club que cuando los médicos descubrieron el grado de la inflamación que sufría su tendón rotuliano concluyeron que Cristiano había estado jugando con un gran dolor. Pensaron que había soportado las molestias durante meses, en silencio, para evitar que le descubrieran los traumatólogos oficiales y le dieran la baja. Así podría seguir engrosando los registros personales. Conjeturaron que la resistencia al sufrimiento de Cristiano fue posible por las ayudas de los especialistas que le atienden fuera de Valdebebas, al margen del Madrid, y al amparo de Mendes.

Ahora Cristiano se apresura a reemprender una aventura colosal. Espera golear al Bayern y espera que sus rodillas le dejen de recordar sus límites.

La república de Messi... por JORDI QUIXANO

El Camp Nou mima a La Pulga sin atender a sus ausencias en los duelos capitales del curso


Cuentan desde el Barcelona que la intención de Martino de escorar a Messi ante el Atlético tenía un trasfondo que hizo torcer el gesto al argentino. “No queríamos que participara tanto”, resolvió el técnico tras la derrota y consecuente descabalgada de Europa, después de que el 10 hiciera mutis por el foro cuando más se le reclamaba; “queríamos que encarara a su lateral izquierdo”. Pero Leo no retó nunca a Filipe Luis, siempre con la diagonal en el entrecejo, lejos del balón y del área rival. La intención de Martino, sin embargo, era que La Pulga no bajara a buscar balones porque quería que el juego fluyera rápido, que al Atlético no le resultara fácil recomponerse porque su equipo se quedaba sin punto final, toda vez que no había extremos naturales. No le salió la jugada a Martino y menos a Messi, que apenas corrió un kilómetro y medio más que Pinto en el partido, también ausente después ante el Madrid en la final de la Copa y no menos desteñido ante el Granada cuando la Liga estaba en juego. Pero nada de eso le importa al Camp Nou, que abrazó sin miramientos a La Pulga, a su jugador franquicia, al mejor del mundo, a su verdadero amor.

Molestó en el Barça, en cualquier caso, que Messi no respondiera ante la exigencia de la temporada, sobre todo porque entienden que aceptaron la sugerencia familiar a favor del nuevo técnico del mismo modo que se le concedieron caprichos como irse a Argentina a hacer una pretemporada particular en medio del curso y tras una lesión, como renovar a Pinto por la amistad que mantienen o retocarle sucesivamente los contratos —la nueva negociación la llevan directamente el padre de Leo con el presidente Bartomeu— para adecuar su categoría universal al salario, para corregir la escala salarial rota por Neymar. Una negociación, según desveló Xavi Torres en Sport, que se complica porque el Barça hace el juego del trile. Un mejunje que ha dado con el Messi más mustio, por más que desde el club y el vestuario dicen desconocer el motivo de la desconexión.

Sin recobrar su versión estratosférica, Leo fue ante el Athletic el mejor, el peligro con botas. “No creo que Messi haya cambiado, sino que fue un partido donde se pudo desplegar mejor”, resolvió Martino. Iniesta también opinó: “La trascendencia de Leo es brutal en el juego del equipo. Es cuestión de todos cuando las cosas salen bien y cuando salen mal”. Y Zubizarreta añadió: “Los grandes jugadores también son personas y Messi lleva muchos años rindiendo a gran nivel. A veces pensamos que los futbolistas son robots y puede haber algún día que no rinda por lo que sea”.

Convicción que comparte la afición, que le abrazó desde el primer momento y le alimentó con mimos como reclamó Bartomeu el día anterior. Quedó claro en el minuto siete, justo cuando tocó por primera vez el balón, cuando se marcó un eslalon vitoreado por el Camp Nou. Así, participativo porque retrasó en ocasiones su posición —lo que trató de difuminar Martino ante el Atlético—, el 10 soltó un pase estupendo a Pedro, que no logró finalizar. Y en la siguiente jugada ocurrió lo mismo pero al revés, toda vez que Pedro asistió y Messi no supo resolver ante Iraizoz. Algo que tampoco le importó a la hinchada, que le coreó de nuevo, como siempre ha hecho, como repitió en otro claro remate errado.

No era un día de muchedumbre, con la segunda peor entrada de la temporada en la Liga con 57.090 espectadores, solo por delante de los 56.335 que acudieron ante el Málaga. Síntoma inequívoco de que el Barça ha perdido imán con la afición. Quizá por eso cuajó poco la iniciativa de un grupo de socios bajo el nombre de Manifest Blaugrana para solicitar que se convoquen elecciones anticipadas. Había, además, mucho turista en la tercera gradería y el socio que acudió al campo fue para animar, hasta el punto que los pañuelos durante el himno previo al duelo se podían contar con las manos

Hasta que llegó el gol de Aduriz, cuando se entonó el famoso “¡Fuera, fuera!” y se encadenó una pita de un minuto silenciada por unos briosos y renovados ánimos. Aunque nadie puso en duda a Messi, república independiente, por más que tampoco corriera en exceso, sobrado como va cuando quiere. Así que no extrañó su gol de falta que resolvió el partido ni su última aclamación como postre. Martino lo festejó con una sonrisa de oreja a oreja: “Por cualquier jugador me pondría feliz, pero en su caso, estoy especialamente feliz porque me da placer la forma en que tiene de responder. Él no se defiende con la boca, no habla, sino que lo hace jugando a fútbol”.

El Barça mantiene la fe en Messi... por RAMON BESA

El equipo azulgrana se sobrepone al rosario de bajas, a su mal inicio de partido y remonta el gol de Aduriz. El delantero azulgrana apuntilla al combativo Athletic de Valverde (2-1)


A juzgar por la gente que acudió al Camp Nou, más de la mitad de los barcelonistas no cree que el Barça pueda ganar la Liga. Hubo media entrada y se supone que centenares de espectadores eran turistas, aficionados de un día, alejados del mal momento del equipo azulgrana, perdedor de la Copa y eliminado de la Champions. Todavía se cuentan, sin embargo, muchos militantes en una masa de seguidores muy heterogénea: los hay enfadados, hartos, desertores y también optimistas, miles ayer presentes, respetuosos con sus futbolistas y con Messi. La fe es contagiosa, más en Semana Santa, y el 10firmó la victoria en una remontada de mucho mérito ante el Athletic. Aunque las adversidades fueron múltiples, nunca se rindieron el Barça ni Messi. Acabada la caridad, se impone la esperanza en el Barcelona de cara a la Liga.

No era fácil reponerse a la derrota del Calderón ni a la de Mestalla, ni tampoco al gol ya cantado de Aduriz, y menos no renegar ni blasfemar de Messi, extraviado y ensimismado, anoche largo rato sin puntería, como si le temblara el pulso, más pálido que nunca. No salía el Barcelona del vía crucis, condenado a un calvario, ahora de procesión en la Liga. Nada le salía bien al Barça y a Messi y, sin embargo, no desfallecieron hasta que acabaron con el Athletic, invicto desde Reyes, temido por la hinchada azulgrana, sabedora de que muy pocos entrenadores le saben jugar tan bien al Barcelona como Valverde. El gol del 10 ayudó a combatir el desánimo y a recuperar la energía después de defender mal la portería propia, pifiar unos cuantos remates y provocar el lucimiento de Iraizoz.

La escasez provocó la ortodoxia en el Barcelona. Muy condicionado por las ausencias, lesionados varios titulares, a Martino le salió una alineación muy clásica, un diseño ortodoxo, un equipo reconocible a partir del 4-3-3: la defensa de cuatro, dos extremos, dos volantes, un medio centro y Messi de falso 9. Al Barça no le resulta fácil jugar sin Busquets, futbolista que da equilibrio y permite una salida aseada de la pelota, y cuando no está Neymar pierde arrebato y en cambio gana simetría y aumenta el protagonismo de Messi. Los espectadores estuvieron especialmente cariñosos con el 10. Aunque al equipo le llevó un tiempo encontrar a Messi, el partido se paralizaba cada vez que el argentino tomaba el balón, mejor como pasador que rematador, siempre persistente, irreductible hasta que firmó el triunfo: 2-1.

Igual de dinámicos los dos equipos, el Athletic desequilibraba con Aduriz y el Barcelona buscaba la superioridad con Messi. Muchas veces relegados a la suplencia, Alexis y Pedro hacen mejor al 10. A pesar de que el fútbol era discontinuo, no siempre profundo, atacaban bastante bien los azulgrana a cambio de defender mal, circunstancia muy visible en un tiro de Aduriz al palo izquierdo de Pinto. El ariete enganchó una estupenda chilena ante los morros de Song, poco agresivo, contemplativo, espectador del excelente momento de forma de Aduriz. Tampoco acertó Alexis, que chutó al larguero, habilitado por Pedro. Iraizoz estaba muy acertado ante los remates azulgrana en un partido abierto y agradecido, incontrolable para el Barça.

No tenían puntería los azulgrana, condenados de forma reiterada al banderín de córner, y Aduriz no llegaba más veces a la pelota porque le detenían Adriano y Mascherano. El delantero reclamó penalti por un agarrón del central poco antes del descanso en el Camp Nou. A la que regresó a la cancha, ya no perdonó Aduriz después de una nueva concesión de la zaga del Barcelona. Al Athletic le alcanzó con un saque largo de su portero y un tiro de su delantero centro para poner el 0-1. No acertó en el salto Song, tampoco estuvo bravo Bartra y Aduriz le coló el balón por bajo a Pinto. Acertó Aduriz y falló Messi. Al azulgrana se le escapó el tiro en una falta que ni pintada en la frontal del área y no perdonó en cambio el rojiblanco ante la portería de Pinto. Las dos áreas se le hacen extrañas desde hace tiempo al Barcelona.

Volvió a pedir el balón Messi y volvió a fallar el 10 ante Iraizoz. No había manera de que el argentino encontrara la red del Athletic. Al rescate acudieron entonces el populista Alves y los meritorios Alexis y Pedro, ya con Cesc, silbado por la hinchada, en la cancha. Alves, al que le da igual que le aplaudan o le piten, siempre presente en lo malo y en lo bueno, entró por su banda, puso la pelota para Alexis y el remate mordido del chileno lo embocó a gol Pedro: 1-1. Y, poco después, reapareció por fin Messi. El 10 transformó un libre directo con un tiro fuerte y raso, al palo del portero, el gigante Iraizoz. Ya no hubo más partido prácticamente porque estaba escrito que el partido duraría lo que tardara en marcar Messi, El gol del 10, precisamente por esperado, representa también la esperanza del Barça en la Liga.

domingo, 20 de abril de 2014

La selección, al rescate de Leo... por Juan Pablo Varsky


Lionel Messi estaba destinado a rescatar al equipo en Sudáfrica 2010. Mejor jugador del mundo y Balón de Oro vigente, de él dependía un seleccionado definido por el liderazgo emocional de su entrenador. El conjunto se comportó fiel a su líder, dispuesto a cambiar golpe por golpe en el campo. Así llegó a los cuartos de final. Sostenida por su funcionamiento, Alemania silenció al DT y a Messi, que no la tocó. Antes del 0-4, Maradona tuvo el mérito de darle la capitanía ante Grecia. Leo no supo qué decir en la arenga previa.

En el Mundial fue enganche, detrás de Tevez e Higuaín. En Barcelona ya era el "falso 9" que Guardiola le descubrió en un clásico ante Real Madrid. Batista intentó reproducirle ese modelo en su corto ciclo como seleccionador. La inclusión de Tevez a última hora destartaló esa idea por incompatibilidad futbolística. De la gloria de Wembley por la Champions a los silbidos de Santa Fe por la Copa América pasó apenas un mes. Todo lo vinculado con Barcelona le hacía bien. Todo lo relacionado con la selección le era tóxico. Sabella lo entendió dentro y fuera del campo. El fundacional segundo tiempo con Colombia y el amistoso ante Suiza, donde marcó tres goles, dieron vuelta su historia. Era cuestión de tiempo.

Lo inesperado llegó después. Asumió la salida de Guardiola del Barça como un asunto personal. Se cargó el equipo al hombro. Con su rendimiento y sus goles, maquilló el estancamiento. Físicamente lo pagó. Entre su ansiedad, sus compromisos comerciales y el apuro del club, se comió ocho meses entre lesión, recuperación, regreso y nueva lesión. En tanto, el club contrataba a Neymar por más plata que la declarada. Le habían prometido ser el jugador mejor pago del mundo y, a escondidas, se lo concedían a otro. La Hacienda española lo acusó de fraude fiscal por casi cuatro millones de euros.

Más allá del pago reparador al fisco y la confirmación de que él no estaba al tanto de sus cuentas, su imagen quedó manchada. Su padre maneja sus números. "Papá, ¿qué pasó?", es la pregunta. Sólo le importa el fútbol y, de golpe, vio su nombre en los diarios por no pagar impuestos. Prescindió de su fisioterapeuta, Juanjo Brau, por motivos personales. Era mucho más que sus manos curadoras. Ahora sólo confía en Luis García, kinesiólogo de la selección, que también lo trata en Barcelona. Tras su último desgarro, se entrenó en el predio de la AFA. Un gesto muy fuerte, de plena identificación con la albiceleste y de distancia con su club. Siente que allí no lo cuidaron en plena messidependencia. Además, hubo cambios de entrenador (cuatro en dos años) y sucesión presidencial por el escándalo Neymar. Se plasmó el declive de un equipo que abandonó su modelo de trabajo. Ya sin inconvenientes físicos, esta vez no salió a su rescate.

Ahora todo lo tóxico viene de Barcelona. Todo lo bueno conduce a Ezeiza. Allí se encontrará con compañeros que también necesitan terapia. Mascherano y sus desventuras como central, Romero y su inactividad, Agüero y sus lesiones, Higuaín y su relación con el DT de Napoli, Banega y su negativo paso por Newell's, Gago y su rodilla. Un verdadero centro de recuperación donde el Dr. Alex Sabella y ayudantes atenderán consultas. Bienvenidos los días de trabajo para lograr funcionamiento y crear química. Capitán y líder, no se traba en la arenga. Tiene cuatro Balones de Oro; no el último. Llegará al Mundial tras su peor año desde que es el mejor. No sólo se trata de lo que Leo pueda hacer por la selección. También de lo que la selección pueda hacer por él. En Brasil 2014, el equipo estará destinado a rescatar, entre otros, a Lionel Messi.

Un beso vale más que mil palabras... por DANAE BORONAT


“No hay que darle tantas vueltas cuando un futbolista juega algún partido mal, hay que entenderlo como situaciones de juego”.

El Tata Martino intenta relativizar el debate entorno al rendimiento de las últimas semanas de Leo Messi, no obstante, la desconexión del jugador que es siempre –el último ejemplo reciente en el Bernabéu- el más determinante en los encuentros de mayor transcendencia provoca irremediablemente preguntas de difícil respuesta pero de lógica formulación. Que si es un problema físico o mental, que si es deliberado o involuntario, que si es futbolístico o actitudinal, etc.

Probablemente haya más de una causa que no ha ayudado a Messi a rendir al cien por cien cuando más se le necesitaba: el equipo no consigue que entre en juego; el miedo a lesionarse se instaló en su subconsciente en noviembre y cuanto más se acerca el Mundial más cauteloso se muestra para evitar lo que sería para él una catástrofe; y las dudas sobre cuán imprescindible le consideran los que gobiernan el club.

El beso de Messi al escudo en el Bernabéu era mucho más que un beso. Era la necesidad de reivindicar cuanto quiere al Barça y que se quiere quedar aquí. No tengo claro que la directiva captara el mensaje porque sabemos que hay voces discordantes en cuanto al futuro de Leo y eso se ha plasmado en la poca celeridad que está mostrando por ofrecerle la oferta de renovación que se merece.

La tarea para que siga ofreciendo el fútbol más increíble que se ha visto pasa por ser agradecido. Y sobre todo pasa por valorar todo lo que aporta al equipo su sola presencia, por intentar vislumbrar que hubiera ocurrido y que ocurriría si Messi no estuviera en este equipo, todo pasa por entender que el Barça es su casa y el fútbol su vida y que a diferencia de otros ídolos indiscutibles su profesionalidad está fuera de toda duda. Nadie puede asegurar que no haber renovado aún y que alguien le pueda preferir fuera del club (a cambio de mucho dinero) sea el principal motivo por el que no ha existido en las últimas citas a cara o cruz pero siempre nos quedará la duda.

sábado, 19 de abril de 2014

El Madrid, el Barça y la selección... por JOSÉ MANUEL CUÉLLAR


El tan cacareado fin de ciclo parece que, ahora sí, ha llegado.  Han sido directores técnicos, como Zubizarreta, y directivos descuidados del Barça los que lo han acelerado. Se comentó por activo y por pasiva, por derecha y por izquierda, que el Barcelona necesitaba defensas. Se dijo durante tres años, pero el director deportivo azulgrana puso esa cara de ausente que ponía cuando el balón estaba lejos de su puerta (y a veces cerca) y dejó pasar el tiempo, indolente, inoperante, incapaz. Ahora lo paga el Barça, que ahora quiere echar a todo el mundo (Alves, Cesc, Pinto y hasta al mismo Messi), cuando un buen trabajo de los despachos habría ido sustituyendo piezas caducadas para ir arreglando la maquinaria. Se fue perezoso con este asunto y ahora tocan vacas flacas.

En el Madrid es todo lo contrario. Ya se sabe que cuando uno sube el otro baja. Hay una euforia interior que puede ser ficticia. El gol de Bale, asombroso, ha llevado al entorno madridista a una nube en la que lo mismo puede permanecer o caerse de golpe. El Atlético no parece ceder y su colchón es amplio, así que la Liga está difícil para los blancos. Y en la Champions, la gran meta, está el Bayern por medio y, si se pasa, los rojiblancos o los de Mou, malos cliente ambos. Así que tampoco sería de extrañar que se quedaran fuera de este torneo también (aunque igualmente tienen buenas opciones). Si es lo primero, una Copa no justificaría el desembolso realizado con un presupuesto tan enorme como el que maneja el Madrid.

Pero lo más inquietante de todo esto es la selección española. Los azulgrana, base del equipo de Del Bosque, van a llegar al Mundial hecho polvos: Piqué y Jordi Alba, salidos de lesiones. Xavi, Busquets y Cesc, pésimos de forma, e Iniesta, que va y viene. El resto no va a ayudar. El Madrid ha estado a punto de cargarse al portero de la selección por no se sabe qué oscuros motivos (aunque se presienten), Xabi Alonso también está para los leones, y del resto Negredo juega poco y cuando sale no atina. Diego Costa, la gran esperanza, está bien, pero no dispone de tiempo para adaptarse a un juego tan diferente del que juega en su equipo. Demasiada gente importante fuera del tono adecuado para un Mundial. Y allí hará un calor espantoso. Veremos a ver si no nos venimos antes de tiempo, mucho antes…

Todos colocados. Y el negocio siempre para el mismo... por JOSEP BOBÉ


Según Plutarco en sus “Vidas paralelas” Julio Cesar reprendió a Pompeya, su mujer, pese a estar seguro que ella no le había puesto los cuernos, con una frase que pasó a la posteridad. “No basta con que la mujer del Cesar sea honesta, tambien tiene que parecerlo”. Y algo así es aplicable a todo lo que ha rodeado al fichaje de Neymar. Se han mezclado tantos personajes conocidos del presidente fugado que a uno no le queda más remedio que sospechar.

En 2009 una parte importante de los derechos de imagen de Neymar los administraba la empresa Traffic Sports Marketing con sede en Brasil. Esta empresa es la que colocó al Barça durante la época de Laporta los fichajes de Henrique y Keirrison. El ejecutivo de la empresa que aparecía en todas las fotos era André Curí que curiosamente mantenía una muy buena relación con Sandro Rosell desde los tiempos en que era el principal ejecutivo de Nike en Brasil. Junto al ejecutivo de Traffic aparece otro personaje, Marquinhos Malaquías, estrecho colaborador de Curí. Si repasamos hemerotecas veremos como Rosell, aún quejándose de la operación del fichaje de ambos jugadores, nunca nombró a Curí o a la empresa Traffic de la que el Director Comercial y Marketing era Eduardo Barrieu.

En 2011 rompen con Traffic y los Neymar, a través de la empresa NR Sports acumulan el 90% de los derechos de imagen del jugador. Y a partir de aquí empiezan a surgir las dudas.

Ese mismo año ceden parte de los derechos a la empresa de reciente creación “9ine Sports & Enterteiment”, sociedad de la que es propietario Ronaldo Nazario de Lima, amigo personal de Sandro Rosell (ver libro del presidente fugado) Recordemos que Rosell estuvo invitado a presenciar el último partido de Ronaldo con la Selección de Brasil.

El 15 de Noviembre de 2.011 se firma el primer contrato entre el FCB y Neymar. El famoso contrato de los 10 millones de euros que aparece en la memoria del Club de 2.012. Recordemos que en el contrato de Neymar todo lo que este genere por derechos de imagen es para él, es decir el 100%, mientras que con el Santos era el 90%. Y que en la temporada 2012 ascendían a 22,5 millones de euros.

En el mismo año 2.011, el ejecutivo André Curí y su colaborador Marquinhos Malaquías abandonan la empresa Traffic. De la misma forma lo hace el Director Comercial y de Marketing Eduardo Barrieu. Curiosamente son los tres responsables en la empresa de la cuenta de Neymar, es decir los tres ejecutivos que gestionan sus derechos.

A partir de ese momento André Curí se convierte en algo así como el interlocutor mágico entre Neymar y el Futbol Club Barcelona y a partir de Diciembre del 2.011 André Barrieu se convierte en Vicepresidente Comercial de la empresa “IMX Esporte e Entretenimento”, una Join Venture creada en noviembre de ese año entre las sociedades “EBX Group” del magnate brasileño Eike Batista y la sociedad “IMG Worlwide”.

Casualmente, en Julio de 2.012, Neymar suscribe un nuevo acuerdo de derechos de imagen y precisamente lo hace con esta nueva compañía IMX Sports.

¿Quien hay tras IMG Worlwide? Pues nada más y nada menos que el señor Ian T. Todd en el cargo de Presidente de la compañía. El mismo que era Vicepresidente de Global Sports Marketing de Nike, y superior directo del presidente fugado. El mismo que forma parte del accionariado de Viagogo junto a Sandro Rosell y el mismo que ostenta tambien el cargo de Presidente de ISG, recordemos una de las empresas encargadas a realizar los estudios del futuro Nou Camp Nou.

A estas alturas tenemos a todos los personajes colocados. André Curí ha pasado a estar en nómina del Futbol Club Barcelona y el vicepresidente Faus dijera que desconocía lo que cobraba del Club. El máximo ejecutivo de las cuentas de Neymar en Traffic ha cambiado de empresa pero no de cliente y los derechos de imagen de Neymar colocados en una empresa de un viejo conocido de Sandro Rosell con el que comparten intereses empresariales.

Evidentemente los derechos de imagen de Neymar aumentan ostensiblemente estando en el Futbol Club Barcelona. Quizás lleguemos a pensar que el mayor beneficiado de toda la operación, dejando al padre del jugador aparte, sea la empresa de Iann Todd.

Por cierto, hace escasamente 3 horas se ha sabido que la policía brasileña está investigando a Eike Batista, magnate de EBX Group, por blanqueo de dinero, uso de información privilegiada y manipulación de mercado.

El Barcelona no juega contra el Athletic de Bilbao... por EL TESTIGO


Si el Real Madrid comercializara una nueva camiseta con el nombre de Rosell a la espalda a buen seguro vendería más unidades que CR7. José María Bartomeu, Faus, Freixa, incluso Zubizarreta también podrían ocupar un lugar relevante en el escaparate de la tienda merengue. Todos ellos representan la demostración cristalina de que incluso Joan Gaspar hoy en día podría parecer un fantástico presidente. Lo que no consiguió Cristiano Ronaldo, Ramos, Di María o Mourinho sobre el césped lo logró un solo hombre sentado en un despacho. Corren malos tiempos para la caverna mediática, Bakia o Florentino Pérez; Rosell y su séquito de incapaces les han dejado sin trofeo. Sería ridículo que desde Madrid algún estamento pudiese reclamar como propia la desorganización del conjunto catalán. La evidencia de los culpables azulgranas les aleja de posibles tentaciones. Nunca tan pocos hicieron tanto daño, no solo al Barcelona en particular, sino al fútbol en general, porque el fútbol desarrollado por este equipo nos pertenece a todos. La belleza del arte no discrimina nacionalidades ni religiones, puesto que no es necesario ser egipcio para admirar la pirámide de Keops o ser culé para admirar a Messi.

La situación que vive el Barcelona parece directamente sacada del Festival de Sitges, si el “soci” no toma en los próximos días las riendas de su propio destino, el futuro de la entidad se presenta absolutamente incontrolado. Lo que se está haciendo con el conjunto blaugrana recuerda a aquellos viejos y carismáticos hoteles de las Vegas destruidos con explosiones controladas para ceder su espacio a otros más modernos. Según están demostrando los acontecimientos, para este cuerpo directivo es más fácil destruir y empezar desde cero que reformar desde dentro. Parece como si todo lo que han hecho hasta el momento estuviese encaminado a destruir lo existente para diseñar una entidad a su imagen y semejanza. Lo que se está haciendo con este club, con sus socios, con sus simpatizantes y con sus admiradores no tiene palabras que lo defina.

Las portadas de los medios deportivos catalanes en los últimos días no pueden calificarse menos que de terroríficas. Titulares a cinco columnas como “Zubizarreta liderará el cambio”, “fijan una cumbre por el relevo de Martino”, “si hay elecciones crearía una crisis institucional”, “el entorno de Messi cree que el Barcelona quiere traspasarlo” o “Bartomeu pretende agotar su mandato”; solo pueden provocar ataques de pánico y ansiedad entre los aficionados. Ha llegado el momento de que el socio barcelonista adopte la postura más razonable para los intereses del club, ya que ni jugadores, ni empleados, ni medios de comunicación se encuentran en la posición moral de adoptarla. Cada cual se rebela como puede, Guardiola lo hizo en un despacho, Messi lo hace sobre el césped, Abidal lo hizo a moco tendido y Valdés tendrá que hacerlo sin desprenderse del olor a quirófano.

Cada hora que pasa corre a favor de esta junta directiva porque cada instante que consumen les acerca a completar su mandato. En esta guerra ya han ganado la batalla de la mala gestión institucional con el resultado del referéndum y falta poco para que logren traspasar la barrera de los malos resultados deportivos si el socio no se manifiesta en el Camp Nou. Si la FIFA levanta la sanción de los traspasos se iniciará la carrera por tapar el pasado a base de fichajes resonantes con el dinero de los socios. La estrategia del Señor Bartoméu se cimenta en la repetida teoría florentinista de olvidar los disgustos con ilusión y en alejar el imperturbable pasado arriesgando el inconsistente futuro. Traducido a la realidad: Comprar los malos recuerdos del socio con su propio dinero. Los directivos no pierden absolutamente nada, ganan  tiempo y si en diciembre todo sigue igual, cogen las de Rosell diciendo aquí paz, después gloria y visca el Barça. Los peores temores de la mayoría de aficionados culés pueden cumplirse si Bartomeu acaba el partido del domingo sin ver una enorme pañolada contra el palco. La pelea por tener un período electoral razonable ha comenzado y los futuros candidatos necesitan mucho más de un mes para levantar la mano.

La mayoría del vestuario azulgrana hace meses que está pidiendo ayuda desde el campo y manifiestan en silencio lo que no pueden decir con palabras. Un equipo moribundo y disperso al que ya no le quedan fuerzas ni para jugar ni para hablar. El domingo, el Barcelona no lucha por la Liga ni juega contra el Athletic de Bilbao, el domingo hay un partido más importante en las gradas del Camp Nou, el socio blaugrana tiene la enorme oportunidad de reclamar un cambio total y destronar a la junta directiva que ha comprometido peligrosamente el futuro de su club.

Si no hay plata, duerman en el coche... por RUBEN URIA


‘Ya caerá el Atlético’, capítulo 34. El equipo que hace del sufrimiento un espectáculo, de la victoria una cuestión de fe y de la clasificación un milagro, volvió a ganar. Pasó cuarenta y cinco minutos de penitencia, superado por un Elche meritorio y trabajado- con un magnífico entrenador- que condenó al Atlético a un ejercicio de funambulismo sin red.  Con los marcapasos colchoneros disparados y la tensión por las nubes, apareció el santo que siempre está de guardia. Su santidad Courtois apareció de La Nada, estiró sus largos brazos cual tentáculos y frustró las ilusiones de quienes reniegan de ver un campeonato rojo y blanco.  Al borde de una cardiopatía, el público se preguntaba qué demonios ocurría y cómo era posible que un equipo de Simeone no tuviese el grado de tensión necesario para acosar al contrario. El líder había tirado a la basura el primer tiempo, parecía sin ideas y demasiado responsabilizado. Había que agitar el partido. Y por supuesto, recobrar el sentido de la palabra de moda en un equipo que es un estado de ánimo: intensidad.

Simeone alteró la partitura, asumió el riesgo de agotar los cambios a falta de media hora e introdujo a Raúl García, Diego y Sosa. De propina, incidió en su coreografía de gestos, para levantar la moral de la parroquia e implicarles en la enésima visión de unos señores que persiguen un sueño imposible que va camino de ser posible. Cholo levantó los brazos y pidió más. Enamorado de la camiseta que defiende, pidió y se le concedió. Esto es de ida y vuelta. Es obligatorio que sea así. Lo tiene claro: ‘A los hinchas les obligo a jugar. No se puede comer ni dormir hasta que acabe la temporada. Hay que ir a la cancha. Tenemos que estar todos juntos, hasta que nos apaguen la luz’. La factura eléctrica le pudo salir al Atlético por un ojo de la cara cuando Villa desperdició un penalti que le sacó Herrera.  El líder se pegaba un tiro en el pie, pero ya no era parecía espeso, sino decidido. Diego manejaba el partido,Sosa le ponía rosca y el Calderón palpaba el tanto. Minuto a minuto, el Elche veía oscurecer el signo del partido y el Atlético comenzaba a ver la luz.

De prender el interruptor se encargó Miranda, padre de un hijo cada día más orgulloso de ir al colegio los lunes. La cabeza del brasileño impactó la pelota y un segundo después, el periodismo se devanó los sesos rescatando estadísticas demoledoras sobre el laboratorio del señor entrenador que siente, respira y sufre como un hincha. Al límite de sus fuerzas, sin brillantez pero con practicidad, el Atlético descorchaba el partido. Uno a cero y Tibu de portero. El Manzanares se desprendía de una mochila de presión de doscientas toneladas.  Y la tribu entendía que la rumba canalla rompería en fiesta si Costa cazaba una de las suyas. Y el hummer del Cholo, después de tirar su centésimo desmarque de ruptura,  cazó. Provocó un penalti y decidió chutarlo. Acomodó la pelota, engañó al portero y la mandó a guardar.  Muesca número 27. Malas noticias para el poder establecido. El equipo que no vende sigue sin caer. Próxima estación, Valencia. Consejo gratis del Cholo: 'Si fuera hincha del Atlético hablaría con mi mujer y le diría: Nos vamos a Valencia. Si podemos, nos vamos el día antes... Y si no hay plata dormimos en el coche y damos un paseo, nos comemos un sandwich y nos vamos a la cancha’.  Miles preguntarán a su esposa y dormirán en el coche, si se tercia.  Son yonkis de una causa que convierte su sufrimiento en espectáculo.

viernes, 18 de abril de 2014

Foto finish... por Ángel Jesús Martínez Marín


El gol de Bale en el minuto 86 puso punto y final a un ciclo maravilloso entrenado primero por Guardiola, continuado por Tito y rematado por Gerardo Martino, incapaz de enderezar un equipo desgastado desde hace más de un año y falto de hambre de títulos. El gol del galés, golazo por cierto, remató la semana más trágica que se recuerda en el seno del barcelonismo. Si en 2009 la semana perfecta se resumió en un título de Copa, una clasificación para la Final de la Liga de Campeones y ganar media liga en el Santiago Bernabéu, en 2014 se ha compendiado bien al revés.

¿Fin de ciclo?

Los ciclos, ciclos son. El Barcelona desde la temporada 2008-2009 lleva ganando títulos temporada tras temporada. El año del triplete, la segunda liga de Pep, la tercera liga y la Champions de Wembley, la última copa de Pep y la liga de Tito. Año tras año, el equipo azulgrana se ha ido reinventado hasta conseguir algún objetivo. La liga pasada, conseguida con 15 puntos de ventaja sobre el Real Madrid, segundo clasificado, disimuló la catástrofe de la eliminatoria ante el Bayern (0-7 en contra), de la que no se hizo ninguna lectura.

Un año después, los males del pasado volvieron a ceñirse ante un equipo corroído, estático y sin ganas de seguir ganando. Una verbena de defensa y un ataque que no corresponde al de los mejores años azulgranas, eso ha sido el Barcelona durante todo el año. Messi, el que es el mejor jugador del mundo cuando quiere, tiene mucha culpa de ello, al igual que Neymar, que no ha cumplido con las expectativas iniciales. El argentino, pensando cada vez más en Brasil, pese a su lesión que le dejó K.O., entre una cosa y otra, tres meses, ha sido una sombra de sí mismo durante buena parte de la temporada. Sus tres goles en el Bernabéu resucitaron al Ángel caído que lleva dentro, pero fue todo un espejismo. Su actuación ante el Atlético en Champions y en la finalísima ante el Real Madrid, así lo confirman. Mientras tanto, el otro crack azulgrana, el brasileño Neymar, fichado en un primer momento por 57 kilos, luego por 86 y ahora se habla de 100, no ha rendido al nivel esperado. A veces escorado en banda y otras veces más pendiente en regatear adversarios y caer bien a Messi, se ha olvidado de meter goles y decidir encuentros. Clave en la Supercopa de España, las expectativas de poder verlo jugar junto a Messi eran máximas. Más lejos de la realidad, su rendimiento, muy por debajo de sus posibilidades, se ha visto frustrado y perdido, tanto en banda izquierda como banda derecha, lugar donde no le gusta jugar y Martino se ha empeñado que sea su sitio de origen en los partidos denominados importantes.

Señalados: Alves y Cesc   

El propio Dani Alves dejó claro que iban a llover las críticas y que a él le iban a llegar por todos lados. No le falta razón ni al brasileño ni al que se queje de su actuación, no solo por la final de Copa sino por toda la temporada. El análisis de la Copa es fácil, además de la intensidad blanca y las ganas de ganar por parte del equipo de Ancelotti, los dos goles blancos llegaron en dos pérdidas del lateral brasileño, nada nuevo que objetar.

El caso de Cesc es diferente. Empezó como un avión, como suele sucederle todos los años. Importante en el esquema de Martino, titular indiscutible para el argentino, parecía el año del ex del Arsenal. Nada más lejos de la realidad, el ‘4’ volvió a sus fueros y su pasividad volvió a aparecer en escena. El esquema clásico azulgrana pasó a convertirse en un 4-4-2 en el que solo creía Martino y en el que acabó crucificándole. Esquema por el cuál era vital para que Cesc e Iniesta, el mejor jugador del Barça desde el inicio en 2014, jugasen juntos. El 4-3-3 lo relegaba al banquillo y Martino, con mucha autoridad al principio de temporada pero bastante ‘político’ en el último tramo, no se la jugó y metió a todos los ‘jugones’ en un mismo saco, dejando a jugadores – Pedro y Alexis por ejemplo – en mejor estado de forma fuera del once inicial.

Una defensa insegura

La ausencia de Puyol y de Abidal en la defensa azulgrana se ha notado hasta el punto que el Barcelona no ha parecido el Barcelona en toda la temporada. No es menos cierto que el equipo de Martino ha recibido menos goles que el equipo de Tito, aún más frágil en defensa pero mucho más efectivo en el ataque. Al equipo de Vilanova le venía como el anillo al dedo la frase mítica de Cruyff: “Me da igual que me metan cuatro goles cuando sé que mi equipo va a meter siete”. Al equipo del 2013, sí, pero al del 2014 de Martino, no.

Con Alves perdido, Alba lesionado buena parte del campeonato y una pareja de centrales – Piqué y Mascherano – muy desconcertada durante toda la temporada, la mejor noticia fue el descubrimiento de Bartra y la aportación de Montoya. El primero demostró en la carrera con Bale que aún le queda por curtirse pero que está apto para ayudar al equipo azulgrana en los próximos años. El segundo, en los pocos encuentros, ha enseñado a Dani Alves que principalmente hay que defender, cosa que al brasileño se le ha olvidado.

¿Revolución o no revolución?

Tras el varapalo en 2013 ante el Bayern no se quiso hablar de revolución, es más, Zubizarreta y Sandro Rosell, entonces presidente azulgrana, rectificaron a Tito Vilanova como entrenador para el curso siguiente y estaban confiados de volver a ganar con el mismo equipo. Clamoroso error.

El Barcelona ha pasado de ser un equipo compacto y brillante, a ser un equipo vulgar y pasivo, una pasividad reflejada en Messi y que afecta a un equipo histórico que se ha ido diluyendo al mismo tiempo que el ‘10’ ha perdido la pasión por jugar al fútbol

El único fichaje que llegó en verano fue el de Neymar, por más de 86 millones de euros, en el que dejó las arcas vacías para incorporar lo que realmente necesitaba este Barcelona, un central. Primero Tito se cegó con Thiago Silva, que pedía 10 millones de euros al año y luego fue Martino el que creyó que Puyol era la solución, para después dejarlo fuera en más de un partido cuando el capitán estaba disponible para jugar.

Mientras que los equipos de Madrid corren como leones en busca de sus objetivos los culés vaguean por el campo sin intensidad. El Barcelona ha pasado de ser un equipo compacto y brillante, a ser un equipo vulgar y pasivo, una pasividad reflejada en Messi y que afecta a un equipo histórico que se ha ido diluyendo al mismo tiempo que el ‘10’ ha perdido la pasión por jugar al fútbol.

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