Su salida era un secreto a voces, pero no conocíamos las condiciones. En una de las mejores ventas de la historia, el Fútbol Club Barcelona se desprende de aquel delantero que deslumbró con Rijkaard. Se ahorra su ficha, ingresa doce millones de euros y, en caso de repescarlo, abonará un millón de euros. Si la Roma lo desea abonará la módica cantidad de veintiocho millones de euros. Negocio redondo. O atraco a mano armada
Luis Enrique andaba tras él. Llevaban tres años conviviendo en la misma ciudad deportiva y sabía que, de irse, Guardiola haría la vista gorda; de hecho, le estaría solucionando un problema. El Fútbol Club Barcelona ha hecho un magnífico negocio con la Roma.
El conjunto italiano, por su parte, disfrutará de un delantero muy válido y necesitadísimo de minutos y confianza por parte de su entrenador. A buen seguro que la tendrá. Bojan es a los recientes éxitos de Guardiola y del club uno de esos daños colaterales que apenas se tienen en cuenta; se han levantado títulos y él sólo puede sentirse partícipe de la Copa del Rey ante el Athletic y de la Liga del año pasado, ya que fue clave en la recta final.














