jueves, 15 de diciembre de 2011

El otro Dream Team... por José Carlos Carrasquet


Despertaba esta semana la prensa catalana con portadas en sus medios digitales con continuos elogios hacía el último partido del equipo, y con artículos que destacaban el juego desplegado en el último clásico por parte del primer equipo azulgrana. Los Messi, Xavi, Iniesta, Puyol, Piqué, Valdés…, ocupaban la boca de los aficionados en cada tertulia, en cada conversación, en cada polémica que hacía referencia al clásico de nuestra Liga.

Muy pocos fuimos conscientes que otro gran clásico se había disputado esa jornada. Un clásico que también se había saldado con victoria, y que aupaba a otro equipo azulgrana de fútbol a la primera posición de la tabla clasificatoria. Se trata del equipo femenino que representa al Barça en la Superliga, nombre con el cual se denomina a la máxima competición en este apartado.

Este equipo, esta llevando a cabo una campaña superlativa, ya que tras la disputa de catorce jornadas ligueras su bagaje es inmejorable, al no haber cedido ni un solo punto en cada uno de los partidos disputados, y a la vez, haber conseguido la victoria ante su máximo rival de esta temporada. El Athétic de Bilbao.

Pero para llegar hasta aquí el camino no ha sido fácil. El primer partido de fútbol femenino que jugó un equipo del FC Barcelona fue el día Navidad de 1970, con motivo de un festival benéfico. El encuentro enfrentó en el Camp Nou a las chicas azulgranas, entrenadas por el mítico Antoni Ramallets, contra la UE Centelles.


Fue durante los años 1980 y 1990 cuando la entidad apadrinó al Club Femení Barcelona, que utilizaba los colores, distintivos e instalaciones del club, pero no constaba como una sección oficial del equipo. No fue hasta el año 2001 cuando el FC Barcelona incorporó definitivamente el fútbol como una sección oficial, con motivo de la creación de la Superliga. Las azulgranas lograron acceder a esta categoría la temporada 2003/04, tras proclamarse campeonas de la liga de Primera Nacional y superar la liguilla de ascenso, con Natalia Astrain en el banquillo.

Un hecho en la temporada 2004/05 provocó que se escribieran las primeras líneas sobre esta sección, y que poco a poco sus partidos adquirieran interés. El fichaje de la internacional mexicana Maribel Domínguez acaparó incluso espacios de portada, ya que considerada en aquella época como la mejor jugadora del momento, venía al Barça con la intención de aupar al equipo a los lugares más altos de la clasificación.

Sin embargo, el revuelo mediático producido no se tradujo en los resultados deportivos esperados, y así, tras finalizar varias campañas en la zona media de la tabla, la temporada 2006/07 el equipo vivió uno de los momentos complicados de su historia, al descender a División Nacional, por lo que el club se planteó incluso la disolución de la sección. Sin embargo, a partir de ese momento el equipo inició una progresión cualitativa, coincidiendo con la llegada al banquillo de Xavier Llorens, que en su primera temporada logró regresar a la Superliga.

La temporada 2008/09 las azulgranas finalizaron la liga en sexta posición y alcanzaron las semifinales de la Copa de la Reina. La siguiente campaña mejoraron un puesto la clasificación liguera -quintas- y cayeron nuevamente en las semifinales de Copa, pero conquistaron la primera Copa Cataluña del club, rompiendo la hemegonía de cuatro títulos consecutivos del RCD Espanyol, equipo que durante ese período era el gran dominador de la competición, y que contaba con las mejores jugadoras. Fue la temporada pasado cuando el Barça completó una de las mejores temporadas desde su creación, con un cuarto puesto y. La temporada 2010/11 el FC Barcelona femenino completó una de las mejores temporadas de su historia, con un cuarto puesto en la Superliga, y conquistando nuevamente la Copa de la Reina, 17 años después. Las azulgrana se impusieron en la final al RCD Espanyol.

El auge del fútbol femenino cada vez es mayor, y así como antes se veía extraña la disputa de partidos de estas características, ahora es normal observar en muchos campos, como ya desde la base la competición femenina se extiende, y con cada vez más practicantes, se convierte en una opción más como deporte.

Ante el aficionado neófito como yo, todavía le resulta extraño el juego desplegado, al observar diferentes pautas de juego entre sus practicantes y sus contrarios masculinos. Y es que creo que aquí recae el error del observador. La mujer, como tal tiene sus características físicas, que le confieren a la hora de hacer deporte, particularidades que las diferencian. Y así, como por ejemplo, en una partido femenino de tennis, la estrategia, el planteamiento y la forma de desplegarse en la pista es diferente a sus congéneres masculinos, en el fútbol ocurre lo mismo, y el juego se adapta a las características en las que la mujer destaca. Más toque, menos desplazamientos en largo, menos cuerpos a cuerpo configuran un juego algo diferente. Uno tiene la sensación de observar aquellos grandes partidos de la competición masculina de los años 70, donde las evoluciones de los jugadores contrastan con las actuales, sobre todo en la velocidad de ejecución.

Y es que la reciente práctica por parte de la mujer de este deporte hace que se encuentre lejos de los avances de sus competidores masculinos. Pero estoy convencido que las distancias cada vez se acortaran. Con métodos de entrenamiento que hacen que hasta edades de infantiles se compartan equipos, seguro que dentro de unos años la relevancia de este deporte supera a la actual, y no están lejos de repetirse imágenes como la que hace dos temporadas mostró San Mamés, donde en un último partido de Liga, el Athétic de Bilbao se jugaba el título ante un campo abarrotado.

Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Deja tu comentario aqui.

Compartir

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More