jueves, 19 de abril de 2012

Hundir a Mou... por JAVIER SABATÉ



No nos engañemos. Ganar una Supercopa de España, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes no convierte una temporada del actual Barça en un éxito, ni siquiera redondeando ese palmarés con la conquista de la Copa del Rey.

Ganar Liga o Champions supondría firmar una gran campaña. Adjudicarse los dos títulos confirmaría definitivamente que este Barça es el mejor equipo de la historia.

Es cierto que, en caso de caer derrotado en las dos grandes competiciones de la temporada, el Barça podría seguir manteniendo su hegemonía siempre que venciese al Athletic Club en la final de Copa y volviese a adjudicarse Liga o Champions en 2013, pero el golpe de ver imponerse ahora al Real Madrid en la Liga sería duro y ver a los blancos adjudicarse Liga y Champions, muy duro. Durísimo.

Lo que ha conseguido el equipo de Guardiola, es que a pocas horas de jugarse toda la temporada con la obligación de derrotar a Real Madrid y Chelsea en el Camp Nou, los barcelonistas tengamos la enorme tranquilidad de depositar nuestras esperanzas en el grupo más solvente del fútbol mundial y la inmensa emoción de poder añadir la idea de remontada al amplio repertorio de la ininterrumpida gozada culé.

Si el Madrid no gana La Décima y ve como el Barça gana su quinta Champions, entrará en un estado de depresión cósmica. Si pierde la Liga que no podía perder, tendrá que tomar una decisión sobre su rendición filosófica al mourinhismo.

En cualquier caso, pase lo que pase, el Barça seguirá identificado a un concepto asociado al éxito. Si el Real Madrid pierde, continuará contando con grandes jugadores capaces de seguir optando a casi todo.

El gran perdedor sería Mourinho, por que fracasaría en su famoso segundo año, aquel en el que lo gana todo por chulo y arrogante.

Si Mourinho perdiese esta Liga, no tendría excusa. Si Mourinho perdiese la final de Champions contra el Barça, no habría parking donde encontrarle. En definitiva, si Mourinho perdiese, más que el Real Madrid, fracasaría el pacto con el diablo suscrito por Florentino.

Así que al Barça le toca ganar el sábado, pero sobre todo, le toca ganar el martes.

La Final con mayúsculas... por CARLES TORRAS


Las comparaciones serán odiosas, pero todo el mundo las hace. Y hay que reconocer que ante la trayectoria europea de los dos colosos del fútbol español la tentación es casi irresistible. ¿Cuál de los dos lo tiene más difícil en la vuelta de las semifinales? ¿A cuál de los dos le interesa más una final española?

En Madrid no se recibió ni bien ni mal el tropiezo del Barça en Stanford Bridge, por diversos motivos. El principal es porque la mayoría de seguidores madridistas prefieren no ver los partidos del Barcelona, por motivos que se me escapan. Muchos aducen que se aburren con un juego tan trenzado, tan elaborado, tan controlado. En fin. Hay quien dice que Mozart era un cursi. Otros admiten que tienen envidia sana -o de la otra- y prefieren salir a copear por alguno de los infectos -y maravillosos- tugurios de la capital. No sabría decir cuál de los dos grupos es mayoritario.

Pero los merengues que vieron el partido del Barça y son amantes de este deporte se percataron, como todos nosotros, de que hubo un solo equipo en labores creativas perforando una y otra vez el sistema defensivo de los ingleses pero malgastando las ocasiones en el último tramo, en la ejecución. Mala suerte, me han dicho sin excepción. Y no dudan de que a la vuelta el Barcelona sabrá poner las cosas en su sitio, aunque ellos preferirían medirse al Chelsea, al que ven más asequible.

Yo estoy convencido también de que el Madrid contrarrestará su gol en contra jugando en el Bernabéu. La presión podrá más que la escueta ventaja que puede esgrimir un Bayern que no destacó especialmente ni por su defensa ni por su ataque. Fue un equipo gris, como de industria alemana productiva pero previsible, con acaso algún destello de genio. Un par de ellos y muy efímeros, no se vayan a pensar. También es cierto que el Madrid no anduvo sembrado, pero lo que más me admira de este equipo es la capacidad que tiene de sacar petróleo de donde no hay. Ahora que Repsol se queda fuera de Argentina, que hablen con Mourinho: es capaz de encontrar oro negro en los Monegros. El gol del Madrid fue una buena muestra de ello: enorme error de Ronaldo solo ante el portero, pero los delanteros no sueltan la presa y en la misma jugada recupera CR7 el balón, lo centra raso y Ozil remata a placer. Gol feo -no solamente por su autor-, de rebote, a trompicones, pero que puede valer una final.

Así que cada uno con sus armas, espero por el bien del fútbol que se encuentren en Munich el 19 de mayo en una Final con mayúsculas. Se lo merecen ambos. Y allí me encantaría que resplandeciese el fútbol como lo entendemos en Can Barça. Pero antes habrá que negociar con la cruda realidad.

EFICACIA contra EFICIENCIA... por Pablo Gonzal


Cuando impartía clases de Gerencia, repetía en cada curso una historieta que refleja la distancia que separa la EFICIENCIA de la EFICACIA. Dice así:

Un alto ejecutivo está en viaje de negocios por los lados de Cádiz y recibe una llamada avisándole que su mujer acaba de tener un accidente de automóvil y está ingresada en el Hospital Clínico de Barcelona. 

Sin pérdida de tiempo el atribulado ejecutivo toma el primer taxi que pasa para ir al aeropuerto más cercano y ante la falta de vuelos, contrata un avión privado para que lo lleve a Barcelona. Durante el vuelo llama a su empresa ordenando que envíen un coche a recibirle y el dinero para pagar el avión contratado. 

En resumen, cuando llega ante el Hospital, solo han trascurrido 136 minutos desde que recibiera el aviso. Admitamos pues que este hombre fue realmente eficiente en sus desplazamientos. 

Sin embargo, al momento de preguntar en Información por la habitación donde tenían ingresada a su mujer, el hombre cayó en cuenta de que era soltero y vivía solo. Si valorásemos este ejemplo podríamos afirmar que la EFICIENCIA de este viajero merecería una valoración de 10, mientras que su EFICACIA sería 0.

Algo parecido podríamos decir del Barça en su enfrentamiento del miércoles 18 de Abril contra el Chelsea: magníficas estadísticas, juego creativo, eficiencia notable en pases, tiros a puerta y dos pelotas estrelladas contra los palos, pero sin lograr un solo gol, o sea sin eficacia. 

Si lo mirásemos desde un punto de vista contable podríamos afirmar sin margen de error que el Chelsea ganó el primer partido de semifinales porque metió un gol y el Barça ninguno. 

Todas nuestras explicaciones para aclarar por qué deberíamos haber ganado no nos daría la victoria porque en fútbol gana el que mete más goles.

Atrapado Barça no pudo con el duro Chelsea... por CLAUDIO MAURI


Como bajo el sol del fútbol hay lugar para todos, el partido en Stamford Bridge actualizó el debate sobre estilos futbolísticos antagónicos. La cuestión de gustos y preferencias no hay que respaldarlas con resultados, porque los resultados, a la corta o a la larga, le dan la razón a todos. En el fútbol nadie es dueño de la verdad absoluta y revelada, sino de sus ideas y convicciones para defenderlas en la cancha. Y Chelsea y Barcelona lo hicieron a conciencia en un duelo de contrapuestos que le dio al equipo inglés el triunfo 1 a 0 por la primera semifinal de la Liga de Campeones.

Bajo una lluvia fina y persistente, el partido tuvo reminiscencias, en cuanto al planteo de uno y otro, de la clasificación que consiguió el Inter de Mourinho ante Barcelona en 2010 en el Camp Nou. Fue el éxito de la resistencia, de la defensa en barricada, frente al equipo que vive enamorado de la pelota, el toque y el ataque. La roca pudo con la seda. También hubo un instante en el que sobrevoló el espíritu de aquella semifinal que ambos protagonizaron en 2009, cuando Barcelona consiguió una agónica clasificación con el golazo de Iniesta. Ayer, en tiempo de descuento, una definición cruzada de Pedro dio en un poste y el rebote que cayó en los pies de Busquets tuvo una deficiente definición.

De todo aquello que Chelsea no había podido quitar, bloquear y taponar, la suerte de encargó de conjurar. Igual, para dejar a Barcelona en cero se necesita algo más que fortuna. El esquema ultraconservador de Chelsea lo utiliza casi el 95 por ciento de los equipos que enfrenta Barcelona, y la mayoría se lleva una buena ración de goles en contra. La diferencia la hizo el conjunto de Roberto Di Matteo con su rigor táctico y físico para cubrir espacios en campo propio.

Volvió el viejo Chelsea, el que todavía le debe al ruso Roman Abramovich el cumplimiento del sueño de campeón de Europa que cerca estuvo de materializarse con Mourinho, Grant y Hiddink. No cuajó la idea del portugués Villas Boas, unos de los técnicos que se había puesto de moda en Europa por su muy buen trabajo en Porto. No pudo implementar una progresiva renovación generacional ni un juego de más posesión y estético. Lo condenaron los resultados (descolgado en la Premier League, en la Liga de Campeones quedó condenado tras una dura derrota en Napoli) y su ex ayudante y sucesor, el ítalosuizo Di Matteo, regresó a las fuentes. Le devolvió los galones a los jerarcas del vestuario (Terry, Lampard, Drogba) y apostó por el juego directo: defensa y pelotazo para el contraataque. Ayer saboreó la victoria con su cóctel preferido: Cech bajó la persiana en el arco, siempre tuvo a 10 jugadores en su campo por detrás de la línea de la pelota y Drogba, un viejo zorro, a la pesca de un contraataque salvador.

Chelsea se impuso con una situación y media de gol y a Barcelona no le alcanzaron las 9 que creó. Si bien los recursos ofensivos del defensor del título son muy variados, no es menos cierto que depende mucho de la eficacia de Messi. Leo no marcó y Barça lo sintió. Lleva 63 goles en esta temporada, y el compañero que lo sigue en la lista de goleadores es Cesc, con 15. Messi había convertido 26 tantos en los 14 cotejos anteriores (marcó consecutivamente en los últimos cinco). Barcelona ganó el 90 por ciento de los encuentros en los que el rosarino vio la red. De ahí que este 0-1 está muy vinculado con el gol que ayer no encontró Messi, que sólo estuvo cerca con un cabezazo que controló Cech. Ejerció más de asistidor en la posición de falso centrodelantero. Intervino en las jugadas que terminaron con un toque de Alexis Sánchez en el travesaño y en la que la definición de Cesc fue despejada sobre la línea por Cole. Cech se erigió en el figura de la noche al desviar un remate de Adriano y una dificilísma peinada de Puyol.

La semifinal cumplió con el precepto futbolístico que indica que todo equipo, aun colgado del travesaño, tiene una oportunidad. A Chelsea se le presentó en una pelota que le robaron a Messi (un rato antes había sentido una molestia muscular en un mal movimiento) y Ramires condujo el contraataque que definió Drogba. Cada uno ganó y perdió en su ley. La semifinal está a vista de sentencia de lo que ocurra el martes próximo en el Camp Nou.

El espíritu de “la noche del Goteborg”... por BORJA PARDO

Víctor Muñoz, jugador del Barcelona por aquel entonces, y Pep Guardiola de niño

El fútbol no es una ciencia, y en el hipotético caso que lo fuera, sería inexacta. Esta manida afirmación cobra todo su sentido tras ver y analizar el partido que ayer enfrentó al Chelsea y FC Barcelona en Stamford Bridge.

Los análisis previos preveían un Chelsea esperando atrás y jugando a la contra, ante un Barça que dominaría el esférico en la confianza que los automatismos y los pasillos interiories le darían el éxito desde la paciencia.

Los analistas acertaron la idea matriz, no tanto el desenlace, y es que el azar es un imponderable que todo lo cambia. El Chelsea se negó voluntariamente el gusto de atacar, priorizando la confortabilidad que proporciona el cerrojazo “Made in Italy” que planteó ayer noche Di Matteo. El Barça por su parte, salió a por el partido de inicio, sin especulaciones ni tibiezas. Pensó en atacar con el balón, monopolizando la posesión para ganar seguridad. La seguridad, ese es el concepto, unos la buscaban por la acumulación de hombres en su campo y el orden, los otros desde la posesión y la paciencia. El Barça se concienció en evitar los córners y los contagolpes en la medida de lo posible y lo cierto es que lo consiguió, salvo en una ocasión.

Min. 46, una pérdida de balón de Messi en la medular, balón largo a Ramires, centro raso del brasileño al corazón del área y allí emerge el elefante de ébano para dictar su Ley, la del gol. 1-0. Gol psicológico segundos antes del intermedio que reafirmó en su idea al Chelsea, si es que en algún momento tuvo dudas. Los blues no lo merecían, pero iban ganando. El Barça no merecía perder pero sucumbía. En la segunda parte nada cambió.

Más allá de romanticismos más o menos estériles, el fútbol como cualquier materia profesional son resultados y el resultado se lo llevó el Chelsea. Di Matteo jugó sus bazas, asumió su inferioridad ante el Campeón de Europa y le salió bien. Nada que objetar.

La mayor posesión, las ocasiones generadas, los palos, la sensación de dominio y las mínimas ocasiones de gol recibidas…da igual. El fútbol es fútbol, no son matemáticas, el 2+2 no siempre son cuatro. Esa es la grandeza de este deporte.

Lo cierto es que el Barça tiene que remontar en seis días un resultado perro, muy perro. Los optimistas creen que tanta mala suerte no puede darse en el choque de vuelta en el Camp Nou. Los pesimistas por su parte creen que si el Chelsea fue capaz de anotar un gol con media ocasión, volverán a marcar en Barcelona, ergo ya sabes que te harán falta tres goles para pasar. Droga dura.

Pedro Martín (Cadena COPE) apuntaba ayer que en los últimos 25 años, solo un equipo que afrontó la vuelta de semifinales de Copa de Europa con 1-0 a favor se quedó sin billete para la final. Fue precisamente el Chelsea de Mourinho en el año 2007. Ganó 1-0 en Stamford Bridge al Liverpool de Benítez y sucumbió en la vuelta disputada en Anfield en una agónica tanda de penaltis.

Los aficionados barcelonistas que tienen barba se agarran al espíritu de “la noche del Goteborg”. Corría el año 1986 y el Barça venía de perder 3-0 en la ciudad sueca, de donde salió escaldado. El Camp Nou fue una caldera y Pichi Alonso el “héroe por accidente” de una noche memorable para el barcelonismo. Alonso hizo un hattrick legendario que forzó la prórroga. Al final de los 120 minutos el marcador mostraba un 3-0 que conducía a los penaltis. En la lotería de los once metros, Urruti (en paz descanse) se erigió en héroe. Le paró el penalti decisivo a Roland Nilsson para posteriormente transformar el suyo. Víctor Muñoz sello la clasificación a la final de Sevilla. Fue tan agónico como memorable. Han pasado 26 años.


Esta vez el Barça no tiene a Urruti ni a Pichi Alonso, pero tiene a Lionel Messi. Solo con eso debiera bastar para sacar el billete a Munich.

El clásico no lo perderá nadie... por Alejandro Torres

Conociendo a la pseudoprensa ( barcelonista y madridista), estaríamos en disposición de apostar, que este clásico no lo va a perder nadie. Si gana el Barça, la prensa madridista dirá que aun son líderes y si gana ( o empata) el Madrid, la barcelonista dirá que la liga ya estaba imposible y que hay que centrarse en el Chelsea.

Comparado con los cuatro clásicos del año pasado, desde el punto de vista de los aficionados ( no de los jugadores y entrenadores), ha venido muy bien, que este partido cayese entre la ida y la vuelta de semifinales de la Champions. En primer lugar, las respectivas cavernas mediáticas, no han podido hablar del clásico hasta casi el día anterior, y no lo van a poder hacer mucho más allá del lunes. Gran noticia. Menos intoxicación y mentiras. Por otro lado, pase lo que pase, los dos equipos tendrán que pasar página rápidamente para centrarse en la Champions. También cualquier golpe o problema muscular puede comprometer que algún jugador no pudiese jugar la vuelta. Creo que ninguno va a reservar a nadie, pero según vaya el resultado, ya veremos (si alguno de los dos va ganando muy fácil), si Mourinho o Guardiola se lo pueden plantear.

El Barça sólo tiene dos ventajas a priori con respecto al Madrid: Juega en casa y ha demostrado tenerle tomada la medida en los últimos años. Todo lo demás, favorece al equipo de Mourinho: Llega con cuatro puntos y se puede permitir perder y seguir líder. Le valen dos resultados ( ganar o empatar). Ha tenido un día más de descanso para preparar el partido, etc...

Se está hablando de que el resultado de este partido, puede condicionar el ánimo para la Champions. Sinceramente, no lo creo. El premio de una final de Champions es tan grande, que por si solo tiene mucha motivación. Si el Barça no gana y se le va la liga, sabe que la Champions es su gran objetivo ( le quedaría también la Copa). Y para el Madrid, si pierde, tiene 1 punto de margen todavía. Sólo una goleada espectacular como fue el 5-0 de la temporada pasada ( a favor de uno o de otro), puede hacer algo de daño en el rival. En la afición puede que sí. En los jugadores no lo creo.

Esperemos que no haya polémica absurda ( se que soy un poco iluso), ni lesiones. El Chelsea y el Bayern se frotarán las manos viendo como se "matan" Barça y Madrid entre ellos.

TERTULIA: El Barcelona cae y Guardiola piensa en marcharse. Análisis y protagonistas


El Barcelona tendrá que remontar el 1-0 ante el Chelsea en el Camp Nou. Entrevistamos a Andrés Iniesta y a Mata del Chelsea. Escuchamos las declaraciones de Guardiola en rueda de prensa. Analizamos el partido con Azuara, Guasch, José Félix Díaz y Xavi Torres. Además, os contamos la última hora sobre el futuro de Guardiola.

Un guión según lo previsto... por José Carlos Carrasquet


Fue el partido de ayer en Standford Bridge casi una repetición de aquella semifinal ante el Inter de Milán de Mourinho. Los italianos se plantaron en el Camp Nou con una defensa de diez, y con un único objetivo: recibir el menor número de goles posibles.

Ahora, parece que aquella táctica del portugués ha creado escuela en los rivales azulgrana, y ya son muchas las ocasiones en esta temporada en las que el equipo se encuentra ante rivales que basan el partido en un sistema ultradefensivo, y en un contraataque veloz que les permita acercarse alguna vez al área de Valdés. Para mí, seguidor culé, es casi un orgullo ver los planteamientos a los que se ha de enfrentar el equipo. Es indiferente si el Barça actúa como local o como visitante. Es indiferente el nivel o es status del rival al que se enfrenta el equipo. La estrategia siempre es la misma, y el respeto hacia el equipo hace que las confrontaciones de tú a tú hayan desaparecido cuando los catalanes saltan al campo..

Y así planteó el partido Di Mateo, que si alguna vez soñó con el desarrollo del partido, éste no debió de alejarse mucho de lo que ayer deparó el encuentro. Y es que con una efectividad del cien por cien, y con unas dosis de fortuna increíbles, casi parece imposible que hoy nos toque narrar una derrota azulgrana.

Derrota que visto el desarrollo del choque nadie hubiera imaginado. Sólo hace falta ver las estadísticas del partido y comprobar como los azulgranas, bombardearon la portería de Cesch, con la cifra estratosférica de veinticuatro disparos a portería. Mucho se ha hablado estos días del anterior partido culé en territorio londinense. Hemos visto hasta la saciedad las imágenes del mítico gol de Iniesta. Hemos observado una y otra vez la repetición de aquella celebración. Pues bien, en aquel mítico partido, esa fue la única ocasión clara del equipo. Noventa y tres minutos de sufrimiento para llegar al final del partido con un resultado apretado que se dilucidó con empate en el marcador. Así es el fútbol, y así hay que entenderlo.

En un pim-pam-pum de oportunidades, Aléxis, Cesc, otra vez Cesc, Messi, Adriano, Puyol, Pedro y Busquets tuvieron en sus botas y cabezas la oportunidad de batir claramente al portero checo. Una vez la mala suerte, que en forma de disparo a los palos desvió lo que parecía un gol cantado. Otra vez el acierto defensivo blue, que despejaba bajo palos un balón que se colaba. En ocasiones el guardameta local, que cual figura infranqueable parecía imbatible bajo palos, y daba un aire de seguridad impresionante. Ocasiones y ocasiones que hacían que la cuenta goleadora azulgrana permaneciera virgen. Y también hay que decirlo, el escaso acierto de los rematadores cués, que en dos rechaces y con todo a favor enviaron al limbo dos oportunidades que sólo requerían colocar el esférico entre los palos.

Esta siendo este un defecto del Barça esta temporada. Parece un contrasentido casi hablar de ello en un equipo que justamente esta temporada ha batido todos los registros realizadores desde que Pep está en el banquillo. Pero en ocasiones en las que sólo hace falta un gol para maquillar un resultado, los delanteros pecan de ansiedad, y si no está Messi para decidir parece que cuesta un mundo acertar entre los palos. Sólo que una de las múltiples oportunidades hubiera entrado la lectura que hoy se haría del partido sería diametralmente opuesta.

Pero si algo se ha ganado este equipo es la confianza en sus posibilidades. Sólo un equipo como este puede hacernos ver que una mínima diferencia en el marcador es asequible. El equipo se ha ganado por derecho a decidir la temporada en el Camp Nou, y ahora en dos duelos de alto nivel es el estadio azulgrana el que debe dictar sentencia.

Y esta confianza no es gratuita. La da la trayectoria de casi cuatro años de éxitos consecutivos. La da la imagen que ofrecen los jugadores en este último tramo de la temporada en la que la imbatibilidad es casi un hecho. Hasta ayer catorce victorias consecutivas y un empate era la tarjeta de presentación de estos dos últimos meses. Ahora, una vez derrotados, casi cabe alegrarse de que la derrota llegué en el único partido en el que ésta es posible. Y es que en este último tercio de la temporada, el equipo tiene prohibido fallar. No hay lugar para la derrota si se quiere repetir el anhelado triplete. Sólo uno de los partidos permitía un ligero tropiezo, y así ha sido.

Ahora toca llenar el estadio, toca animar hasta la extenuación, y toca sacar adelante dos partidos, que en caso de victoria dejará al equipo a las puertas de otra gesta histórica. Seguro que también Guardiola hubiera soñado a principios de temporada con un escenario en el que sea el Camp Nou el que marque sentencia. Yo no tengo apenas dudas: el Barça estará en la final. Sufriremos, sí, pero ¿alguien imaginaba que esto iba a ser fácil?

Noche de topicazos... por ESTEBAN MONEO


Día de tópicos: El fútbol es injusto, el fútbol es así, lo que importan son los goles no la posesión, jugar bien no garantiza la victoria, chocaron contra los palos, les pusieron un autobús, catenaccio de un entrenador italiano, el fútbol inglés es más vistoso, varapalo en campo contrario, nos queda la vuelta para remontar y así, qué quieren que les diga, podríamos acabar con una montaña de topicazos de los que hacen época.

El caso es que unos jugaron a no jugar y los otros jugaron a lo de siempre, a tener el balón, tocar, tocar y tocar, hasta que las ocasiones caigan como frutas maduras del árbol. Aunque muchos volverán a tirar de topicazo, afirmando el sensacional partido defensivo del Chelsea. Difiero. A un conjunto que le hacen dos palos y varias ocasiones frente al portero, no se le puede dar un Cum Laude en defensa. Decía alguien por las redes sociales que el Chelsea había hecho el mismo planteamiento del Sporting de Clemente en el Bernabeú sólo que defendido con millonarios, tal cual, él mismo. ¿Unos hicieron un partido impecable y otros uno miserable? No, contra gustos los equipos de fútbol y los estilos; sin embargo, si te hacen varias ocasiones no es que lo hayas bordado en defensa.

Otro topicazo es que el día que el Barcelona no mete, Xavi no ha aparecido, Cesc no es tan grande como al principio, Alexis falla porque no es un goleador e incluso Messi parece que juega con Argentina. Si meten son la reencarnación de la Holanda del 74. Ni una cosa ni otra. Sencillamente hay ocasiones en las que no se puede ganar y menos empatar. El F.C.Barcelona ha hecho un partido redondo en Stamford Bridge, sólo le ha faltado cerrar la circunferencia con un gol para rematarlo. Lo he comentado en más de una ocasión en esta columna, estamos muy mal acostumbrados, jugar contra un Top de la Premier, atrincherarle, mantener una posesión bestial, disponer de media docena de ocasiones claras frente a un par de tiros blues, es una noche redonda, ganen o pierdan, no es para llevarse las manos a la cabeza.

Después de la tragedia que parece ser perder por un gol, vendrá el último de los topicazos, la remontada, aunque si algo llevamos ganado los culés es que no tenemos ni que pasear espíritus, ni realizar juegos de palabras con reMOUntadas, “simplemente” habrá que tirar de una “Noche mágica en el Camp Nou”, otro topicazo.

Chelsea FC vs FCB: Barroquismo ilustrado... por Daniel Cana Moya


El FC Barcelona se jugó en Londres la ida de una semifinal europea pero en realidad afrontó una situación futbolística muy parecida a la jugada en el campo del Levante el pasado sábado. Pocos y reducidos espacios, con el añadido de un exceso de balón aéreo del Chelsea FC que incomodó enormemente a los azulgrana en los primeros minutos. Al poco, Fábregas se retrasó un metros, envió un pase profundo para la descarga de Messi eliminando al tiempo a toda una la línea de centrocampistas rivales, hasta cuatro, permitiendo a Iniesta asistir al desmarque de Alexis. La jugada terminó en el travesaño pero inspiró al Barça. Mucha posesión y llegadas espaciadas, pero claras. Cesc, por dos veces. Messi de cabeza. Para entonces el Chelsea ya había asumido el papel que le tocaba, simbólicamente representado por un par de carreras de Mata detrás de Adriano.

Agonizaba el primer tiempo, con el Barça orgulloso y confiado en su acierto para la reanudaciòn cuando Messi resbala, aparenta lesión en la ingle y desata el shock. Renqueante, recibe un balón en el medio campo, demasiado pronto y toma una mala decisión: regate. Ese balón perdido vuela hacia la banda donde Mascherano y Puyol, seguramente perplejos por lo inhabitual del fallo de su compañero, primero acuden juntos a cerrar el pase y después olvidan al único delantero a su espalda. Adriano no llega a la cobertura. Drogba se aguanta un momento en pie y marca. 1-0 y estupefacción general.

Una larga jugada, ya en la portería de 2009, culminada con un tiro raso de, claro, Iniesta, y un gran pase de Cesc a Alexis que no pudo finalizar en área pequeña, parecieron consumir el catálogo azulgrana tras el descanso. Espesor, exceso de juego por el centro y posiblemente cambios tardíos. El refresco de Pedro y Thiago ayudó a un equipo que perdía 1-0 con un partido de vuelta pendiente pero jugaba como si le quedaran un puñado de minutos de vida. Cabezazo de Puyol que encuentra Cech. Pedro al palo. Busquets a King´s Road. No hubo manera.

El Barça más goleador de la etapa Guardiola, en ocasiones, cual analista en dificultades, se encuentra con un ratio infame que no aporta lustre al juego y ocasiones generadas. El barroquismo suele señalarse como factor, pero se olvida de que, aun sobrecargado o pomposo, sigue siendo arte. Barça dominó de forma solvente y autoritaria. Fue ambicioso e inconformista. La inspiración se recibe, no se compra, y alguna noche tarda más de la cuenta.

Esa sutileza y precisión para seguir disfrutando con el juego por dentro que tanto gusta a este equipo pero acompañada por la paciencia de distraer por las bandas serán las claves para la vuelta. Ni siquiera hablaría de remontada, sino de jugar el partido de siempre y aprovechar las ocasiones como nunca. Quizá el sábado el clásico liguero ofreza una buena oportunidad para ejecutar y poner en práctica esas virtudes.

Coentrao es inocente... por Joaquín Brotons


Pobre futbolista, solo le defiende su entrenador: "No me gusta la pregunta, no me gusta. Es un chico que ha hecho un buen partido, con una tarea muy difícil de cumplir y la ha cumplido". A Mourinho las preguntas sobre la actuación de los jugadores portugueses no le gustan, salvo las feladoras. Cristiano, Pepe y Carvalho fueron defendidos en su momento, mientras que otros como Casillas y Ramos no tuvieron esa suerte. El humilde Coentrao cometió el error de tirarse al suelo ante el último regate de Lahm, que ganó la línea de fondo y facilitó el gol a Mario Gómez, el de la victoria del Bayern. La derrota del Real Madrid en Munich se ha personificado en la actuación de Fabio Coentrao.

El principal problema de Coentrao es primero Mourinho y después el comisionista Jorge Mendes, "socio espiritual" del entrenador. Su fichaje, el pasado verano, alteró el sentido común del valor de los jugadores. Se destrozó el criterio. Los treinta millones que pagó el Real Madrid por su fichaje son el argumento que justifica cualquier ataque a este buen jugador que no goza del cariño de los seguidores blancos y del público en general. Desde hace algún tiempo las redes sociales son el lugar donde se lapida al futbolista. En Twitter y con el hashtag #SiLoComparasConCoentrao los aficionados y muchos periodistas se despacharon a gusto. Si el chico no hubiera llenado los bolsillos de Mendes, espero que de nadie más, se le juzgara de otra manera. Lo terrible en este caso es que al muchacho le han lavado el cerebro: "El Real Madrid optó por pagar -su cláusula de rescisión- y ahora tengo que justificar esos treinta millones de euros", fueron sus palabras a la página web del diario portugués Record.

El equipo alemán tiene dos jugadores que provocan desequilibrios en el sistema defensivo rival: Ribéry y Robben dejan en evidencia a cualquier defensor. Su capacidad de regate, sus quiebros, su intensidad, incluso su egoísmo futbolístico hacen de ellos dos tipos muy difíciles de controlar. Son como Pixie y Dixie, aquellos ratones que perseguía el gato Jinks, en la famosa serie de dibujos animados. Es injusto culpar solo a Fabio de la derrota. El primer culpable es Mourinho por apostar por Coentrao, luego por su manejo "cagón" del partido con cambios defensivos y después una lista de la actitud de algunos jugadores: La ausencia voluntaria de Cristiano, la baja forma de Alonso, la inoperancia de Khedira, la obstinación de Di Maria y el sufrimiento de Arbeloa. El salmantino tuvo mucha suerte de que Mourinho eligiese a su paisano Coentrao para la banda izquierda porque las miradas se apartan de su territorio donde también lo pasó mal, su dureza permitida por el excéntrico colegiado Webb le salvo del caos.

El Real Madrid tiene razones para estar preocupado y no precisamente por eliminar al Bayern en el Bernabéu, creo que es muy superior al equipo alemán. Los problemas para los blancos están focalizados en las decisiones del colegiado que dirigirá el partido de vuelta ya que Coentrao, Ramos, Alonso e Higuain se pueden perder la final en caso de que les muestren una tarjeta amarilla. Ese si es un problema para los huestes de Mou.

El 'blues' de Stamford Bridge... por WALTER OPPENHEIMER

La hinchada del Chelsea presiona al árbitro en cada jugada dudosa y se entrega en el apoyo a su equipo que se gana la vida jugando a la contra


“Sabe usted que en los últimos partidos el Chelsea ha marcado 23 goles y en ese mismo tiempo Messi ha marcado él solito 24 tantos”, comentó Patrick Keane, un pequeño constructor irlandés que lleva más de media vida en Londres. Lo normal es que un irlandés residente en Inglaterra sea hincha del Manchester United o del Liverpool, ciudades más cercanas geográfica y sentimentalmente a Irlanda. Pero Patrick es un “true blue”, un auténtico seguidor de los azules del Chelsea.

Su comentario sobre Messi no era tanto una forma de rendirse de antemano como una muestra de admiración hacia el Barcelona en general y hacia el astro argentino en particular. El Barça provoca respeto y admiración en casi todo el mundo, pero que ese respeto y esa admiración llegara a Stamford Bridge es particularmente significativo: a fin de cuentas, la breve estancia de José Mourinho al frente del Chelsea fue particularmente intensa y polémica. Y sobre todo, el polémico arbitraje del noruego Obrevo todavía escuece por estos pagos.

Patrick Keane era un poco más optimista en vísperas del partido de anoche. Desde la llegada de Di Matteo al banquillo, el equipo no juega mucho mejor, pero gana. Y ha recuperado el gol. Como en tiempos de Mourinho, el Chelsea no juega bonito, pero gana. ¿No quería decir eso que también le podían ganar al Barça? La presencia de la columna vertebral de los buenos tiempos, la vieja guardia que formaban Terry, Lampard y Drogba, no dejaba de ser otra invitación al optimismo.

Respeto, quizás. Pero, cariño, ninguno. La cortesía desapareció nada más empezar el partido. Quizás por el recuerdo de Obrevo, quizás porque Stamford Bridge es territorio ideal para que cale el pensamiento Mourinho, el público pitó a Alves nada más tocar la pelota. El brasileño se ha convertido en Inglaterra en el símbolo de los peores pecados que se le atribuyen al Barça: tirarse a la piscina. “Barça tramposo, Barça vergüenza”, gritaban desde la grada norte, la de los hinchas de a pie.

Por momentos, Stamford Bridge parecía un estadio español, protestando cada decisión del árbitro, presionándole en cada jugada dudosa, algo que normalmente en el fútbol inglés no se ve. Así estuvieron, público y jugadores locales, todo el partido. ¿Influencia también del fantasma de Mourinho? En cualquier caso, todo lo malo se pega y la hinchada culé se puso a la altura con un patético cántico de “Drogba maricón” cuando el costamarfileño se quejaba de un golpe en sus partes.

El gol de Drogba, en el último suspiro de la primera parte y el primer y único disparo a puerta del Chelsea, no hizo más que confirmar la línea impuesta por Di Matteo: más goles que fútbol. Y también una tradición más antigua del Chelsea contra el Barça: juegue como juegue, casi siempre marca primero. Algo fundamental para un equipo que se gana la vida jugando a la contra.

Al final, el temido blues de Stamford Bridge fue para el Barça. Para el Chelsea hubo fanfarria.

“Siento que ya hemos ganado”... por RAMON BESA

Guardiola subraya el espíritu de superación de su equipo y los 24 ocasiones que creó


Lleva el Barcelona 42 balones a los palos en 57 partidos este curso. Una cifra nada despreciable y de difícil solución, pues suele atribuirse a la falta de suerte. No le acompañó al equipo de Pep Guardiola la buena fortuna en Stamford Bridge, pues abandonó el estadio londinense sin goles en su cuenta y con dos pelotas estrelladas en los postes. Tuvo infinidad de ocasiones el Barça, que acumuló una posesión del balón del 77%, pero no marcó. Y eso que hizo 24 lanzamientos a puerta, seis de ellos entre los tres palos. Su rival, el Chelsea, contó cuatro tiros: solo uno entre los tres palos, el que atravesó la línea de gol.

“No sé si hay muchos equipos capaces de ir a unas semifinales de la Champions y hacer 24 chuts a puerta. No debe de haber muchos, pero hemos perdido, qué le vamos a hacer. El reto es que en el próximo partido podamos hacer otros 24 lanzamientos para tratar de lograr un gol. Ya les he dicho a los jugadores que, si hemos podido hacerlo aquí, también podremos hacerlo allí”, reflexionó Pep Guardiola, que insistió en que la falta de gol les penalizó: “Hemos generado muchas más ocasiones que en 2009. Si nos hubiéramos puesto por delante, se habrían tenido que abrir más, pero ha pasado al revés y se han quedado cómodos allá atrás”.

El técnico azulgrana fue preguntado por los diferentes estilos vistos sobre el césped: “Cuando ganas, tienes la razón. Cuando pierdes, no. Hoy, la razón la tiene el Chelsea. Pero la sensación que me queda es que ya hemos ganado. Hemos superado situaciones muy adversas, lesiones, enfermedades, tantos puntos de desventaja en la Liga... Aunque todo esto solo se recordará si ganamos algún título”. El Barça no perdía un partido europeo desde el 16 de febrero de 2011, cuando sucumbió ante el Arsenal (2-1), aunque pasó la eliminatoria (3-1 en la vuelta) y terminó ganando la final al Manchester United (3-1). Su última derrota esta temporada fue el 11 de febrero ante Osasuna (3-2).

Alabó Guardiola el trabajo de sus jugadores y ni buscó excusas ni encontró demasiadas respuestas: “No es injusto, es fútbol. Ellos han ganado, felicidades. Si la victoria la diera la posesión del balón, ganaríamos todos los partidos. Solo tenemos que concentrarnos en tratar de hacerlo lo mejor posible en el próximo. Pero no será fácil: ellos son más fuertes que nosotros, tienen más piernas, saltan más”, añadió el técnico, que no tuvo reparos en asumir que el favorito para alcanzar la final de la Liga de Campeones es el Chelsea.

“No ha sido un partido muy brillante por nuestra parte, pero sí muy efectivo”, concedió Mata, con un papel menos vistoso contra el Barça, tal y como le había pedido su entrenador, Di Matteo: “Tenía que tapar por las bandas a Adriano y también por dentro a Iniesta. Teníamos que jugar a la contra. El resultado es bueno para la vuelta. El Camp Nou es grande para salir a la contra. Lo más importante es que ellos no hayan marcado”, añadió. “Hemos aprendido y mejorado después de tres años”, apuntó su compañero Drogba, autor del gol.

“El partido ha estado totalmente controlado. No nos han creado prácticamente situaciones, pero nosotros no hemos podido convertir las nuestras. Muchas veces, en el fútbol, mereces mucho más de lo que te terminas llevando, pero sabemos que depende de nosotros. Tenemos 90 minutos más. Está en nuestras manos”, manifestó Mascherano.

Apeló a la confianza también Pedro, uno de los que estampó la pelota en el palo, como había hecho también Alexis poco antes. Aunque el canario, consciente de la oportunidad fallada, fue más gráfico: “Se te queda un poco cara de tonto. Estamos dolidos por la derrota porque hemos hecho un gran partido, pero tenemos confianza porque podemos remontar en el Camp Nou”.

El problema Coentrão... por DIEGO TORRES

Los jugadores del Madrid lamentan que el error en el 2-1 del lateral, titular en siete partidos de la ‘Champions’, pero solo una vez en el Bernabéu, complique la eliminatoria con el Bayern de Múnich


La evidencia de que un compañero que no ha hecho méritos escale posiciones solo porque es el protegido del jefe conmueve cualquier empresa. Esta realidad, la del portugués Coentrão, también trastornó al vestuario del Madrid en Múnich antes, durante y después del partido más importante que ha jugado el equipo esta temporada. De modo que la mayoría de sus colegas se congraciaron con el perjudicado, que no fue otro que Marcelo. Cuando acabó el calentamiento en el Allianz Arena, el lateral zurdo brasileño, considerado por la plantilla blanca como el mejor en su puesto, se encontró en un pasillo con uno de sus amigos de ella. Al verle, sabiendo que Marcelo es de los que afrontan las inclemencias riéndose, le hizo un comentario pretendidamente jocoso a propósito de la titularidad de Coentrão en vez de la suya.

—¿Qué pasa? ¿Que hoy no juegas? No te preocupes, que jugarás en el Bernabéu para sacar la eliminatoria adelante. Pero no te confundas, que la final no la vas a jugar tú.

Marcelo es un tipo expresivo que trasluce un estado de alegría permanente. Al escuchar el comentario, sin embargo, los presentes aseguran que nunca antes le vieron una expresión de frustración como la que reflejó en su gesto. Tan solo atinó a encogerse de hombros y asumir con tristeza los comentarios de ánimo de los compañeros que le abrazaban y reconfortaban. “De verdad, lo tuyo es muy injusto”, le decían; “de no ser por ti, no habríamos jugado con tanta tranquilidad el partido de vuelta contra el Apoel”.

Si la titularidad de Coentrão (es el único, junto a Casillas, Sergio Ramos y Xabi Alonso, que ha jugado completos los cinco encuentros que el Madrid ha perdido este temporada entre todas las competiciones) fue percibida como un acto arbitrario por parte de su entrenador y valedor, José Mourinho, el gol que cerró el partido con victoria para el Bayern (2-1) fue atribuido directamente por sus compañeros a la problemas defensivos del luso, incapaz de cerrar la banda izquierda.

Casillas y Alonso le leyeron la cartilla en el campo. Una vez dentro del vestuario, el sentimiento de rabia se extendió por el hecho de que Mourinho, según la mayoría, se haya obstinado en tratar de justificar un fichaje de 30 millones de euros. En el corrillo estaban, entre otros, Higuaín, Callejón, Ramos, Casillas, Sahin, Lass y Arbeloa. Entre todos enumeraron las actuaciones de Coentrão asociándolas a desgracias puntuales en partidos clave. Se las saben de memoria: la vuelta de la Supercopa española, en la que se desacreditó como volante; el clásico de la Liga contra el Barcelona en el Bernabéu, en el que ejerció de lateral diestro y posibilitó los goles azulgrana; la ida del clásico de la Copa, la ida de los octavos de final de la Champions contra el CSKA de Moscú, cuando provocó la falta previa al 1-1, y la ida de los cuartos en Nicosia frente al Apoel, recordada porque el equipo se atascó hasta que fue sustituido por Marcelo.

“El problema”, explicó un jugador, “es que ahora esto nos puede costar caro. El Bayern no es el CSKA ni el Sporting. No nos podemos engañar: nuestro fuerte es jugar al contragolpe, con espacios. Para nosotros, la diferencia entre el 1-1 y el 2-1 es la vida o la muerte. Con el 1-1, el Bayern se tendría que abrir. Ahora, con el 2-1, ellos podrán cerrarse. El gol de Mario Gómez no es un gol más. Nos va a condicionar los 90 minutos de la vuelta en el Bernabéu”.

Los jugadores consideran que Mourinho está lastrando al equipo con un problema personal. Lamentan que intente imponer a un futbolista suyo a sabiendas de que es más limitado que Marcelo incluso para las labores defensivas. Los esfuerzos del técnico por restituir la figura malograda de su compatriota le han llevado a alinearlo en los cinco clásicos de la temporada. Además, ha sido titular en siete partidos de la Champions, de los cuales solo uno fue en el Bernabéu, contra el Dinamo de Kiev. Para protegerle, Mourinho no le hace jugar en su estadio, en el que los aficionados le pitan. En él todos esperan que el técnico ponga a Marcelo.

Pero Marcelo estuvo a punto de ser expulsado en Múnich. Sus compañeros advirtieron que, tras entrar a la hora de partido, empleó los minutos del descuento para hacer faltas absurdas, fuera de sí, como si no le importase ver la tarjeta roja. El brasileño desahogó su furia pateando a Müller. El árbitro solo le mostró la amarilla.

Al acabar el partido, mientras sus futbolistas le maldecían, Mourinho se dirigió al micrófono de Sky Italia para acusar veladamente a su homólogo del Barcelona, Pep Guardiola, de ser consciente de haber ganado títulos de manera fraudulenta. “Yo no hablo sobre él”, comenzó; “es un chico inteligente y sabe cómo ha ganado tantos partidos en la Liga y en la Champions. Sabe perfectamente cómo lo ha hecho”.

El gran atasco... por MARTÍ PERARNAU


Si el encantador toca la flauta y duerme a la serpiente. La hipnotiza. 

Parece llegado el momento de cortar la cabeza de la pitón y el Barça va una y otra y otra vez y pasa el filo de la hoja por la carne azul de la serpiente inglesa. Hasta que, de pronto, le devuelve un mordisco donde duele. 

Cada cual jugaba a lo que quería y sabía. Coherencia absoluta en ambos bandos. El equipo londinense conoce sus debilidades y se agrupa y compacta como un mazapán. El cuadro catalán sabe que el juego posicional es su fortaleza y lo expande e interpreta en una sinfonía que sabe a nana de la cebolla: mece y mece la cuna para ir quitándole capas a la cebolla.

Fútbol coherente por ambas partes. Uno regala el balón, el otro lo maneja con mimo. Uno espera la ocasión de sus vidas y los otros se pasan la vida creando ocasiones.

Diluvia en Londres cuando el Barça se encomienda a otra remontada épica en Stamford Bridge. Esta vez sin la urgencia del reloj que sentencia las horas, sino con el enfado de quien creía haber dormido a la serpiente y recibe el veneno en la mano tendida. Ya el partido se juega en dos palmos cuadrados, donde se agolpan los cuerpos sudorosos y se siente la ausencia de espacios.El viejo chiste del partido dentro de un ascensor. Veintiún futbolistas en una baldosa, fútbol claustrófobico. Sobre el césped hay un laberinto de puertas cerradas y ventanas clausuradas.

Ese gran generador de espacios que es Messi enciende la turbina para demoler los candados y las cerraduras, pero no le acompaña Guardiola en sus decisiones desde el banquillo, metiendo más gente al atasco central.

Habrá que esperar

Es un partido psicológicamente complejo para el Barça: su superioridad es tan manifiesta que percibe que todo debe estallar de un momento a otro y hacer añicos el laberinto azul y esa serpiente con cabeza de Drogba. Es un globo que se hincha sin cesar y que sabes que va a estallar, pero continúa resistiendo sin que llegue la aguja que lo pinche. 

El Chelsea es como un biombo que se pliega y despliega, que se cierra sobre sí mismo como un ciempiés vestido moviéndose sobre el césped tras el balón. Y la aguja pincha, pero en el palo. 

Habrá que esperar.

Nadie dijo que iba a ser fácil... por MÀRIUS CAROL

Las casas de apuestas de Londres no daban nada por la victoria del Barça

Los rostros de los dos mil aficionados del Barça que se desplazaron a Stamford Bridge eran al final todo un poema. Los culés ponían caras propias de seguidores de un equipo eliminado, cuando sólo se han jugado 90 de los 180 minutos que dura la eliminatoria. No es un buen resultado un 1-0, pero hay motivos para la esperanza. Un puñado de motivos.

El FC Barcelona disparó 23 veces sobre la portería del Chelsea, con dos balones en los postes que no quisieron entrar, cuando la lógica de la trayectoria hacía creer lo contrario. El Chelsea sólo remató entre los tres palos en la jugada del gol y en todo el partido sólo disparó en cuatro ocasiones sobre la portería rival, todas fuera. La posesión de los azulgrana fue superior al 70%: sólo hubo un equipo en el campo, que tocó y tocó, mientras que el rival se limitó a esperar atrás con dos líneas juntas de cuatro y cinco futbolistas, a las que en la segunda parte se incorporó descaradamente su único delantero, Drogba. El Barça no tiene ningún sancionado, ni tampoco lesionado, para el partido de vuelta (no cuento a Villa, en fase de recuperación), donde deberá abrir más el campo para evitar el fenomenal atasco planteado por Di Matteo; el hecho que el Camp Nou sea más ancho que Stamford Bridge favorece el poder penetrar en la telaraña que planteará el entrenador italosuizo. El FC Barcelona está imbatido en su terreno de juego, que es realmente talismán. Y lo más importante, Messi aún no le ha marcado al Chelsea, así que querrá conseguir este reto.

Pocos barcelonistas más sufridores encontrará el lector que el arriba firmante, pero tengo pocas dudas de que el Barça estará en la final. El FC Barcelona es mucho más equipo que el Chelsea, un equipo bien armado, que no pierde la posición y que lo fía todo a la patada a seguir a la búsqueda del talento de Drogba. Viendo el partido de anoche, parecía que estuviéramos asistiendo a la repetición del partido contra el Levante. Una ocasión, un gol y luego a poner el autobús... e incluso la grúa ante la propia portería.

Sin ánimo de despreciar al Chelsea, Di Matteo se ha limitado a dar las llaves del equipo a la banda de los cuatro: Lampard, Terry, Cole y Drogba. Ellos mandan y los jóvenes miran desde el banquillo. El italosuizo tiene claro que su antecesor, Villas-Boas, tuvo que irse por querer renovar la vieja guardia. En el Chelsea no habrá transición, al menos esta temporada. Y como, aunque los años pesan, la experiencia es un mérito, se encuentran en las semifinales de la Champions sin hacer gran cosa más que defenderse como gato panza arriba.

Nadie dijo que iba a ser fácil. Otra cosa es que muchos lo pensaran. Las casas de apuestas británicas no daban una libra por la victoria del Barça. Lo que tenía riesgo era apostar por la victoria del Chelsea, así que en el Reino Unido unos cuantos conciudadanos se fueron a dormir más ricos. Porque las cosas no siempre son como uno las imagina. Y el fútbol se permite un número del trilero como el de anoche y el que menos hizo se llevó más.

Pero es imposible que al Chelsea le vuelva a salir un partido con todo a favor: gol propio en una única llegada, balones a los palos del rival, un par de fallos clamorosos de Cesc y Messi que le dieron mal al balón con todo a favor e incluso un balón sacado bajo los palos por Cole tras una vaselina de Cesc. Es más, la jugada del gol es el resultado de una pérdida de Leo tras un pinchazo en el abductor que estuvo a punto de dejarle fuera de combate.

No hay que desesperar, eso se remonta. En los próximos seis días el Barça se juega la Liga y la Champions contra el Madrid y el Chelsea. Estos tipos bajitos fallan poco, muy poco. Vamos a sufrir. Habrá que recurrir a la valeriana. Y al tranquimazin. Pero hay que confiar. ¿O no es el más grande de los placeres estar compitiendo hasta el final en todos los frentes?

Coentrao, multado por fumar y por conducir sin el carnet en regla antes del partido de Münich... por José Félix Díaz

MOU DEFENDIÓ AL LUSO EN UN NUEVO EPISODIO DE SU GUERRA CONTRA LA PRENSA ESPAÑOLA


Fabio Coentrao se ha convertido en objeto de muchas críticas tras la derrota del Real Madrid en Münich, pero su historial como madridista ni termina ni se inicia en el Allianz Arena. En los días antes de la ida de las semifinales de la Champions, muchas voces procedentes del Santiago Bernbéu cuestionaban al lateral por su rendimiento y por sus episodios extradeportivos, tanto que ya había recibido un aviso por parte de los rectores blancos.

Tal y como refleja el reglamento de régimen interno madridista, Coentrao fue multado por fumar, tal y como demostró la foto en la que se le ve junto a Ronaldo con un cigarro en la mano y que circuló por todos los medios de comunicación. Además, también recibió otro castigo económico por tener un problema legal al conducir sin el carné en regla. El único que le defendía en ese momento al teñido jugador era Mourinho, pero también decidió dejarle en la grada un par de partidos a modo de aviso.

En ese instante, no hace más de un mes, los dirigentes blancos dejaron a Coentrao bien clara cual era su situación. "Vas a seguir una temporada más, pero debes cambiar. Si todo sigue igual, habrá que buscar una solución". En resumen, la directiva decidió darle una nueva oportunidad y en caso contrario buscar un traspaso. Ahora nada ha cambiado y el margen continúa. Ni su mal juego ante el Bayern va a precipitar una decisión y más si Mourinho continúa en el banquillo blanco.

El portugués 'participó' en la jugada que terminó en el definitivo gol de Mario Gómez y muchos siguen sin entender de la presencia del ex del Benfica en el Real Madrid, incluidos directivos del club blanco. El defensa está dejando huella en el club blanco. Lo está haciendo desde el día que se anunció su fichaje por 30 millones de euros, circunstancia que le ha colocado en el punto de mira desde su llegada. La bola ha ido creciendo por su más que discreto rendimiento y por algunas salidas de tono que ha tenido y que chocan con la conducta que debe tener un jugador del Real Madrid.

Mourinho se puso a la defensiva nada más terminar el partido, no compartiendo las críticas ni las preguntas que cuestionaban la actuación de Coentrao. "Ha habido otros muchos jugadores que han cometido muchos fallos en el partido". Pasó al ataque y lejos de defender al lateral, prefirió poner de manifiesto los errores de otros de sus jugadores para justificar al luso.

Mourinho cree que la prensa española sigue defendiendo el producto nacional y piensa que por ese motivo llevan toda la temporada atacando a Coentrao, fichaje del que es responsable y que llegó a cambio de un dinero desproporcionado para su valía y de la mano de Jorge Mendes, su agente. No señaló a nadie, pero cuando hablaba de jugadores que también habían cometido fallos, lo decía por Casillas, Sergio Ramos y Marcelo. El problema es que piensa que todo obedece a una campaña de la Prensa española en contra de sus decisiones.

El guionista tenía razón... por MARTI PERARNAU


1.- El fútbol tiene un guionista que lanza los dados y elige trama. Este Chelsea-Barça pasará a la historia porque todos los analistas acertaron cómo sería el guión. Lo dijo Rafael León al apuntar que era el peor rival posible bajo la ilustración de un Drogba soplando la pistola. O @Fran_Alameda al anotar dos verbos: “Agazapar para golpear”. Incluso nosotros presentíamos que las apariencias engañaban y que para esta gente de hierro era el último tren.

2.- El guión decía que el Chelsea solo quería una cosa: robar un balón, un único balón en todo el partido, y pasárselo a Drogba para que resolviera. Solo ha tenido una ocasión: precisamente esa. En un momento torpe de Messi, resintiéndose del abductor por un resbalón, robo, contra y mordisco. Drogba, por supuesto, en su quintaesencia como tanque: pisando, mordiendo, golpeando, peleando, fingiendo, siendo golpeado y pisado, malherido y malhiriendo. Drogba en mayúsculas, como ha sido siempre. El de las grandes ocasiones.

3.- Guión cumplido en todos los sentidos. Un equipo que decidió cambiar de montura en mitad del río sólo podía sostenerse desde sus virtudes cardinales: organización defensiva, líneas apretadas, defensa de 11 y búsqueda de la ocasión certera. Guión que no disgusta al Barça: balón en propiedad, construcción en la línea de medios local, 21 jugadores en pocos metros cuadrados, posesiones largas, avance en cordada…

4.- Ambos equipos han ejercido sus roles con absoluta coherencia. El Chelsea tiene las virtudes justas para regalar el cuero y dedicarse a defender por amontonamiento. Muy italiano, sin sufrir por la agonía, ni angustiarse por el sometimiento. El Barça tiene un único plan de juego: el Plan A. No hay Plan B porque no puede haberlo ni se quiere tener. Se cree en este modo de jugar que tantos éxitos ha reportado y se irá hasta el final con él.

5.- El resultado certifica mejor ejecución en los ingleses. Se cerraron bien, tapiaron todos los pasillos y tejieron un ovillo impenetrable. Cech resurgió de sus pesadillas y la pareja Terry-Cahill emularon la “táctica Levante”: esperar a Messi, sin saltar a por él. El sábado, Iborra fue una sola vez a por Messi y esa tentación le costó un gol. Hoy, Terry y Cahill no picaron e anzuelo y esperaron siempre, sabiendo que eso le duele al argentino.

6.- Drogba acertó en la que tuvo, mérito profundo de Ramires, estajanovista del sudor, pero certero en su asistencia. El Barça cumplió todos sus preceptos, pero falló en dos tipos de ejecuciones: en la cobertura de Mascherano a Drogba en el gol, pues el defensa argentino se fue con Puyol en lugar que quedarse con el marfileño; y en los remates finales a la portería de Cech.

7.- La producción de juego barcelonista ha sido voluminosa. Fijarse en el juego horizontal puede mover a engaño: por supuesto que el juego barcelonista fue horizontal. Porque es así y porque así debe ser. La horizontalidad es el preludio imprescindible de la verticalidad decisiva. Por eso digo que el Barça jugó bien, pues construyó todos los procesos necesarios para llegar a gol. Lo que falló no fue la horizontalidad, sino la definición final.

8.- Una veintena de disparos del Barça, dos postes y cuatro intervenciones felinas de Cech. Volumen de juego, producción de ocasiones, mala finalización. Error de ejecución, no de juego. Pero sí hubo una torpeza manifiesta, en parte en algunos jugadores, en parte en Guardiola con sus instrucciones y cambios. La muralla blue parecía pedir a gritos estirar la lona por fuera antes de penetrar por dentro, pero todos se empeñaron en la vía rápida: ir por dentro sin antes haber generado por fuera.

9.- Si quieres abrir la puerta, antes debes amenazar con entrar por la ventana. No lo hicieron algunos, con Cesc Fàbregas desorientado en los conceptos que no acaba de reaprender; y tampoco Pep en sus decisiones, que parecieron insistir en el eje central sin apostar por los pasillos exteriores de manera decidida como ha ordenado en otros partidos encasquillados.

10.- El segundo acto va camino de ser guionizado del mismo modo. Un Chelsea de triple muralla, con Torres para correr la amplia pradera del Camp Nou o el mismo Drogba para enzarzarse con los centrales; y un Barça con el balón en absoluta propiedad y dos palmos de terreno para 21 jugadores.Este es el ecosistema que Barça y Messi han ido contruyéndose mutuamente: con sus ventajas y servidumbres. Mil veces más ventajas que inconvenientes. Pero que necesitará un soplo de inspiración táctica para encontrar el resquicio por donde meter la ganzúa.

y 11.- Otro partido de masticar para engullir, de estirar por fuera para herir por dentro. Otro partido de la paciencia.

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