martes, 28 de febrero de 2012

LÁGRIMAS DE COCODRILO en Punto Pelota... por Javier Sabaté

La principal ventaja de carecer de cualquier credibilidad es que no puedes pretender engañar a nadie.



Aparentemente, Punto Pelota juega con esa prerrogativa para presentarse como un simplón espacio de entretenimiento. Enervante, si, pero sin aparente intención de ir más allá de los exiguos límites del humor mamporrero.

Muchos nos hemos excitado, e incluso indignado, viendo como los colaboradores del programa sobrepasaban los límites de la vergüenza, pero en definitiva, sabíamos que estábamos asistiendo a una farsa que no pretendía más que eso: cabrearnos y darnos tema de conversación para sobremesas con otros insomnes impenitentes.

Ante lo evidente, es obvio que nadie puede creer que todo aquello que se ha dejado ir con absoluta impunidad en el programa, pudiese pretender, ni de lejos, colar como materia informativa.

Anoche, sin ir más lejos, el carpetovetónico Ramos Marco defendía, con aquel rústico desenfado, que el codazo de Sergio Ramos a Diego Costa dentro del área vallecana, no sólo no era penalti ni tarjeta para el defensor madridista, sino que era el delantero rayista el que agredía con sus morros en el codo al desprotegido defensa cameño.

Ante tamaña reencarnación de los éxitos de Pajares y Esteso, parece imposible creer que Punto Pelota pretenda engañar a su sufrida audiencia.

En este entorno de risas y tontería, Josep Pedrerol aprovechó la conjunción del veto del F.C. Barcelona con una escapada de fin de semana para su merecido solaz y esparcimiento, para colocar al descolocado José Antonio Luque al frente de la edición dominical de Punto Pelota, posponiendo de ese modo su aparición ante las cámaras hasta ayer lunes y creando cierta expectación ante su esperada respuesta al veto del club blaugrana.

Demostrando que en Punto Pelota el audiometrismo prima incluso sobre el pseudoperiodismo, Pedrerol inició su programa introduciendo el tema del veto y de su réplica como cebo, para que sus desvelados teleespectadores resistiesen hora y media de desvaríos y despropósitos antibarcelonistas. Tiene todo el derecho. Tontos los que nos quedamos despiertos.

De hecho, Pedrerol tiene derecho a hacer lo que le dé la gana con su programa, pero es en el psicodrama camuflado de respuesta al veto de la junta de Rosell de anoche, donde Josep Pedrerol pasó de ser el director de orquesta de un pasatiempo provocador, al perpetrador de una impúdica trampa. Pasó de reírse con su audiencia, a reírse de ella. Dejó de jugar con sus espectadores, a tratarlos de deficientes mentales.

Un profesional con casi treinta años de carrera no puede creer que, haciendo cerrar filas a sus colaboradores de pago en el plató y soltando dos lagrimillas, la audiencia pueda tragarse que ese elenco de cómplices creen realmente en lo que hacen (sólo había que ver el careto de Carme Barceló). Pedrerol no puede pretender que poniéndose paternalista y perdonavidas con periodistas que no comparten su concepto pseudoperiodístico, la opinión pública olvide años de tergiversación, manipulación e impúdica caradura.


Josep Pedrerol no puede, por ejemplo, dar lecciones a un medio centenario por publicar una encuesta teledirigida. Sobre todo cuando uno de los momentos álgidos de su programa es cuando él mismo comunica, cada noche, el enunciado de su absolutamente pendenciera encuesta diaria.

Del cachondeo nos reímos todos. Las lecciones morales sólo las aceptamos de aquellos que se hacen respetar.

PD. Punto Pelota utilizó anoche un RT de Bar Deportes (@bardeportes, bardeportes.blogspot.com): "Creo que Punto Pelota tendría que actuar en consecuencia y vetar al Barça, no volviendo a hablar de él nunca más..."


Dicho RT es de un tweet de mi cuenta @extrizquierdo. Como autor del comentario, me preocupa que Punto Pelota, que evidentemente ni sigue mi humilde blog ni mi despoblada cuenta de Twitter, no haya captado la intención de la tontería que me dio por escribir.

Mis esforzados seguidores saben perfectamente cual es mi opinión sobre el tratamiento que de la información deportiva hace la caverna. Pero para evitar malos entendidos, quiero aclarar que lo que quería decir en mi tweet es exactamente lo que se puede leer en él: quisiera que Punto Pelota no volviese a hablar nunca más de un club al que ha faltado al respeto desde el primer día de emisión.

Evidentemente, la ironía está en que todos sabemos que eso es imposible. Punto Pelota vive de una audiencia madridista necesitada de consuelo y de una audiencia barcelonista ávida de morbo, que sin su dosis de inquina diaria, no harían viable la continuidad en antena del programa sustento de la cadena ultraderechista.

Crackòvia - Capítol 127 -27/02/12- (HD)... un poco de HUMOR

En esta edición, Jordi Robirosa (David Olivares) y Pau Gasol (Xavi Serrano) comentan el partido de las estrellas de la NBA. Veremos que Pablo no se ha tomado muy bien no jugar este partido y que en cambio su hermano sí lo haga. El presidente Sandro Rosell (Queco Novell) contrata "El renovador del frac", a ver si así consigue de una vez por todas que Guardiola firme su contrato. En el estadio de Cornellà-El Prat, Jordi Grau (David Olivares) se ve obligado a cubrir el partido del Espanyol que emite TV3. El control de realización, Johann Cruyff (Jordi Rios) cuida de Charlie Rexach (Toni Albà) que ha cogido un buen resfriado. Xavi Torras (David Olivares) y Pichi Alonso (Jordi Rios), en una nueva edición del Hat Trick, informan de la indignación que ha generado entre los aficionados barcelonistas la publicación de una caricatura de Guardiola (Pep Plaza). Y como siempre, los últimos resultados de Barça, Madrid y Espanyol.

POLÉMICAS ARBITRALES, CORPORATIVISMO Y APOLOGÍA DE LA VIOLENCIA... por David Dacosta Andrade


No, no voy a hablar de polémicas arbitrales. No hablaré mucho de la urgente necesidad por aunar criterios en esto del fútbol, aunque bien es cierto que nunca considerarán al fútbol un deporte serio mientras permanezcan las interpretaciones personales y no un reglamento firme y claro que englobe todo este juego. No, hoy hablaremos de cobardía, corporativismo y apología de la violencia, males endémicos del fútbol español.

El árbitro, esa figura siempre odiada, que lidia con rabietas y polémicas constantes, es un chiste para cualquier deporte. No existe un criterio único para reglamentar los partidos, y lo que es peor, ceden siempre a las presiones. Sólo así se explica que los grandes, Barça y Madrid en nuestra liga, siempre salgan beneficiados. ¿Es tan cobarde el estamento arbitral? ¿O tiene instrucciones claras para asegurar un porcentaje de “errores” a favor siempre de los más grandes? No, no creo en conspiraciones ni paranoias.

Soy partidario de la cobardía como explicación. Miedo incontrolable a la presión mediática. Miedo a protagonizar portadas, pánico a dejar sin castigo las faltas al jugador que día sí, día también, ocupan las portadas de los distintos medios de prensa. Quizá por eso no se quiera imponer la tecnología en este deporte. Primero porque a los grandes no les interesa. Habitualmente son beneficiados por los errores de los colegiados y perder ese plus a su ya de por si superior potencial respecto de los demás, podría ser peligroso. Y segundo porque el corporativismo arbitral se niega a perder la carta en la manga de la “interpretación personal del colegiado” ante un posible video que les reste autoridad. El mismo miedo a perder autoridad que condena a tantos profesionales a un injusto, feo e indigno ostracismo cuando piden por activa y por pasiva la inclusión de medios que permitan el correcto enjuiciamiento de lo que acontece sobre un terreno de juego.

Y pensándolo bien. Sin esa polémica, sin esa sensación desgarrada de que a uno le han robado la ilusión, sin ese griterío que oculta las vergüenzas ajenas sobre el juego de nuestros propios clubes, ¿el fútbol sería lo mismo? Quizá los árbitros no sean los únicos cobardes, o quizá, el fútbol, sea un negocio de ilusiones que unos y otros quieren mantener a toda costa. Y, mientras tanto, el resto de deportistas ajenos al fútbol seguirán riéndose del deporte rey, como se dice, ese deporte para caballeros practicado por bestias. Ya se han quitado la careta. Ya reniegan de su faceta quijotesca, de su cruzada por la salud del fútbol español. Ya han abandonado la bandera de la justicia deportiva, de la limpieza de la competición y de la imparcialidad.

Mientras tanto, lo peor de todo esto no es que pierdan la noción, del tiempo y del espacio, y la perspectiva sobre sus propios errores y vean los que cometen los árbitros. Lo infame ya no es la autocomplacencia ni generar radicalismos en nuestro fútbol. Lo más vil ya no es que se trate de embaucar a una opinión pública que por otra parte siempre ha cargado contra los arbitrajes. 

Lo más execrable de todo es que tengan tan poco imperio, que hayan perdido tanta caballerosidad de la que antaño hicieron gala, que reduzcan la liga española, a cómo piten los colegiados al Barça o al Madrid. 

Que se ningunee a cualquier equipo, por historia que tenga, con tal de vender la mentira del “Villarato” o la “Mano Blanca”. Que reduzcan la competición, el deporte, tan bonito y que mueve tantas pasiones, a una oscura organización federativa que debe favores a no se sabe qué entidad. 

Que unos medios siembren la discordia, la desconfianza y la violencia, en nuestro fútbol, tiene un nombre. Aunque algunos lo quieran llamar señorío o seny.

DAVID DACOSTA ANDRADE - @Dacosta1983

Vamos a contar mentiras... por Paco Vivas


Vamos a ver. Estamos en un país, en el que una mayoría aplastante, pero aplastante de verdad, son seguidores del Real Madrid. Ingenieros,comerciantes,funcionarios,albañiles etc. etc. que tienen todo el derecho a seguir a quien les de la real (nunca mejor dicho) gana.

Pero claro, también están los periodistas, empecemos por ellos.

Lógicamente,no vamos a generalizar porque alguno habrá que sea imparcial en sus opiniones y cuente lo que realmente ve, minoría en todo caso, a la que no se le permite opinar en exceso y se encuentran relegados a puestos de segundo plano, porque los que actúan, los que MIENTEN, son los encargados de hacer creer al resto de ciudadanos que los leen, los escuchan o los ven, que lo que ellos dicen es lo que ha ocurrido realmente.

A las pruebas me remito, y nada mejor que lo reciente, vamos, lo ocurrido ayer. Pretenden justificar de una manera rastrera y asquerosa que el arbitraje al Rayo fue excesivamente favorable al contrario, aludiendo que al Barça no le pitaron un penalti en contra, y que señalaron un fuera de juego que iba a ser gol (adivinos), fuera de juego que se pita por centímetros y que en otras ocasiones no se pitan y lo son, quiero decir que el error es posible en un porcentaje muy alto. Pero decir que el penalti lo vio todo el mundo menos el arbitro, es simplemente MENTIRA. En el campo y en directo no se enteró ni Dios, vean las imágenes y comprobarán que ni tan siquiera los jugadores del Atleti levantan un brazo para protestar, eso sí, el realizador que para eso está, le da a la cámara lenta y ahí está, el balón da en la mano de un jugador barcelonista.

O sea que el colegiado, al igual que todo el mundo en el estadio, tampoco pudo verlo y por lo tanto no lo pitó. Por contra, si vio los dos goles ayudados con las manos y los anuló. Estas jugadas tampoco las vio casi nadie, pero él si y las señaló. Vamos, que si hubiera querido ayudar al Barcelona, lo tuvo francamente facilito.

Cuando estos señores dicen que los árbitros, otra vez los pobres, benefician solamente a los grandes del fútbol español, también MIENTEN descaradamente.

Recientemente, no nos vamos a ir más lejos aunque podríamos, que le pregunten al Levante contra el Real Madrid, el peazo penalti que no señaló el colegiado cuando un defensa despejó con la mano y el colegiado no lo vio, o al Español, Real Sociedad, Osasuna, Valencia y Getafe por poner algunos ejemplos, que les pregunten porqué tienen unos puntitos de más gracias a los ERRORES de los del pito.

Así que lo del Villarato, es MENTIRA, por la sencilla razón de que si lo había los últimos tres años, en este sería más lógico hablar de él aunque sea en ayuda de otro equipo. Que tampoco.

MIENTEN, también cuando etiquetan el gol de Cristiano, como majestuoso (juro que cuando yo jugaba en Tercera División marqué uno igual y que hace poco lo hizo Toquero) y hablan del de Messi como de picardía y casi lo tachan de ilegal. Pongan a varios jugadores de Primera con una barrera delante y aunque sea sin portero, y a ver cuantos son capaces de meter ese gol, y por donde y desde donde lo metió. Bueno para reconocer esto, además de no mentir, hay que saber y esa es otra.

Seguimos con los MENTIROSOS; otro gremio que está casi a la misma altura que la prensa partidista, son, si, los futbolistas, pero los de Primera, los de Segunda y los de Tercera, así que te vas a ver un partido de juveniles y hacen lo que ven a los mayores sin ningún pudor, bueno, ellos creen que si lo hace Fulanito, él también.

Los futbolistas o deportistas (se supone) no hacen nada por ayudar a la labor del arbitraje, al contrario, van al engaño continuo, el caso es que me piten falta y beneficien a mi equipo.

Caídas inventadas o lesiones fingidas cuando ni siquiera los tocan, piscinazos a tutiplen para ver si pican, agresiones cuando el colegiado mira para otro lado, patadas alevosas y señalización inmediata con el dedo que han tocado balón, petición de tarjetas para compañeros de profesión, aún sabiendo que el Reglamento lo prohíbe,y que no entiendo porqué los árbitros no lo aplican, protestas compulsivas cuando el del pito se equivoca, o mejor dicho, creen que se equivoca, cuando el pobre señor del silbato a ellos no les grita cuando fallan un gol a bocajarro o controlan mal un balón, o no corren lo suficiente o lo que sea.

Vean ustedes lo difícil que lo tiene para arbitrar medianamente correcto, así que no me extraña que al partido siguiente, no pite un penalti, a quien se lo ha visto hacer varias veces en su cara, vamos, el cuento de que viene el lobo, pero que ya no me lo creo.

Con lo cual y tras todo esto, se deduce que aquí el único que se equivoca, pero que no MIENTE, es el colegiado de turno.

Que los hay malos,por supuesto, no tienes más que seguir a los que están retirados y dan su opinión en los medios, por ejemplo Urizar, el otro pequeñito y el Ramos Marcos, que lo ven trescientas veces desde todos los ángulos y no aciertan ni la mitad de las veces. Bueno, estos a lo mejor MIENTEN también.

Y sigo en mis trece, se equivocan, muchas veces, como se equivocan los de baloncesto y los de balonmano por ejemplo, y aquí no rechista ni la Virgen, porque vas a la calle rapidito, amén de que estos otros (jugadores) si son deportistas y no MENTIROSOS como los del fútbol.

Qué el Barça no va a ganar la Liga? casi seguro, pero es que el Barcelona de este año, aún siendo el mejor equipo todavía, ha perdido la perfección de los tres años anteriores, porque Iniesta no ha estado casi, porque Xavi, no es Xavi, porque Pedro se perdió, porque Villa se lesionó, y porque los contrarios han aprendido la lección y sacuden más, se estropean más campos a conciencia, porque a ese Barça le pitaran como le pitaran siempre marcaba más goles que el contrario, al que no dejaban ni llegar a portería, y ahora hay muchos días en los que Valdés es el mejor del equipo. Sólo por eso, buscar otras cosas, es MENTIR como MIENTEN los periodistas, para que aún siendo el segundo sigan mierdeando con los Villaratos y otras historias, con el fin de engañar a los ciudadanos y no reconocer que este año, los árbitros se están equivocando más con el Real Madrid, que dicho sea de paso tiene un gran equipo, equipo que pocas veces juega bien pero que gana por superioridad en su pegada, sobre todo cuando juegan como ellos quieren y no cuando los encorseta con tácticas cagonas y retrogradas el mayor MENTIROSO de todos, si, el innombrable The Special One.


Pedrerol, Vetado y mal aconsejado... por BEM


Parece que el Barça, el Barcelonismo y muchísima más gente piensa que Puntopelota tiene el veto informativo merecido. 

La siguiente encuesta es de elperiodico, pero tanto en elmundodeportivo , como en Marca , ó en cualquier encuesta los resultados son similares.

El caso es que hoy no me parece el momento de darle "palos" a Pedrerol, lo que sí me gustaría decir y es porque lo he leído en su web, es que tiene vigilar con quién se rodea.

En su día ya le engañaron respecto a http://www.foropuntopelota.com/portal ó al menos es lo que pienso en este momento, después de leer por encima algunos emails y alguna información. También puede ser que Josep, se aprovechase de las ganas de "frikismo" de alguno para que le hicieran "propaganda", porque Josep de tonto no tiene un pelo, pero prefieró pensar que le "engañaron" a que se aprovechó, y lo digo de todo corazón. Pero sea como fuese, lo que está claro es que escuchar la frase, "libertad de expresión", de boca de algunos, me parece surrealista. Por cierto, sí el autor se da cuenta de quién es, no sé como tiene las "agallas" de decir eso, cuando tiene como base en su modo de ver las cosas el dicho, "sino estás conmigo, lo estás contra mí".

El veto del Barça no es solamente por la cámara, sino es por los videos intencionados, las "medias verdades" intencionadas para dañar al Barça y crear enfrentamiento, y lo que todos hemos visto muchas veces. Resumiendo, el código deontologico del periodismo, lo han pasado por encima tantas veces, que para detallarlo necesitaríamos dos hojas, pero otros días hemos puestos ejemplos sobre la mesa y se puede resumir, en el respeto por la verdad, recopilar fuentes, contrastarlas y "enfrentar" puntos de vista a la hora de informar. Ayer me hizó gracia, cuando Luque intentó explicar lo ocurrido, pero siempre sin reconocer la mínima parte de culpa. Hasta dijó que eso mismo lo podrían haber pactado con el presidente del Hospitalet y nadie se enteraría, pues diciendo eso, estáis reconociendo que habían cámaras "ocultas" ó camufladas ( las que se piensan que son oficiales, pero no lo son ), además de que el presidente del Hospitalet, no creó que hubiese aceptado hacer eso.

Lo más triste de esto, es que en vez de acercar posturas y que se intentase informar libremente, pero sin hacer daño intencionadamente y sin fundamentos, me parece que la historia del "veto", la van a exprimir para tener audiencia, y el verdadero fondo de la cuestión, quedará como una simple anécdota. Ojala me equivoque ..... pero creó que los "tiros" van a ir por ahí.

Lo más probable es que hoy vea Puntopelota sin estar haciendo "zapping", eso sí, siempre que Pedrerol no espere hasta las 2:00 h para afrontar el tema. Esta noche Pedrerol puede dar un vuelco de 180º al programa, ó decidir seguir por esa línea ó no. Sí finalmente siguen igual, y sin ser "Rappel", el final de Puntopelota quedará en manos de los que aún siguen motivandose con el enfrentamiento diario, y una vez agotada esa audiencia ( la voluble ), la imagen para trabajar en otra cadena ó en el colectivo de periodistas, estará por los suelos. En cambio sí decide empezar de "cero", sin que sea necesario pedir disculpas a todo el mundo, puede que Puntopelota vuelva a ser un programa serio, y no un programa que usa la misma línea de un programa del corazón.

Pero bueno, esto último es otro tema, y dependiendo de como evolucione la historia, guardaremos los cartuchos ( varias pruebas ) para otro momento, ó los tiraremos a la basura. Ojala que Pedrerol se acuerde del periodistas que era, y no se deje llevar por el protagonismo del momento y se gane los elogios de nosotros, porque que hablen de uno es lo más fácil que existe, basta con hacer ruído aunque sea dañino y la popularidad está asegurada, pero ganarse los elogios, es lo díficil.

Dicho esto, bravo Rosell, has hecho lo que ya se debió hacer cuando salió el tema del "dopping" a la luz, y a día de hoy, la personas ó personas que inventaron la noticia, siguen escondidas detrás de las cámaras. Con suerte, a lo mejor el fútbol vuelve a ser el tema de cada día, y sí Piqué o Ramos se cambian con calzoncillos largos ó cortos, deja de ser noticia.

El Barça se hace el muerto... por TXIKIFORERO


En la rueda de prensa posterior al partido de ayer en el Vicente Calderón, Guardiola sorprendió a todos explicitando algo que creo pensamos la mayoría de aficionados culés: el Barça no va a ganar esta Liga. Eso sí, dejó bien claro que “para resultar competitivos en Champions y en la final de Copa del Rey, el equipo luchará hasta el final en la competición liguera. No se dejará ir porque eso sería mortal de necesidad para las otras dos competiciones en las que sí seguimos plenamente “vivos”.

A muchos no les han gustado estas manifestaciones de Pep Guardiola, pero parece que ante una evidencia como es la gran diferencia de puntos con la que el Real Madrid aventaja al Barça y viendo las pocas fisuras que muestra el equipo de Mourinho en cuanto a resultados, lo más sensato es pensar que el desenlace liguera será favorable a los blancos. El equipo de Guardiola sólo podrá pelear para hacer que su gran rival “sude” el título y estar ahí en el caso de que los blancos sufran una hecatombe harto improbable.

Recuerdo que en una de “las Ligas de Tenerife”, Johan Cruyff hizo unas declaraciones parecidas a las que ahora esgrime Guardiola. Es una táctica como otra cualquiera de cara a afrontar lo que queda de campeonato liguero. Puede que “hacerse el muerto” sirva para quitar una presión, o mejor dicho, una ansiedad que parece no está sentando bien a los culés. Igual si el equipo compite únicamente por el orgullo y el honor de “dar la batalla” su juego se descongestiona y vemos la mejor versión del Barça. Y por contra igual si los blancos se “relajan” ante un rival en la lona puede que pierdan algún que otro punto y pueda aparecer cierto nerviosismo y el miedo a perder una Liga “ya ganada”.

Evidentemente lo más normal es que las palabras de Pep se cumplan cual vaticinio de oráculo infalible y los blancos consigan campeonar, pero bueno, no está mal eso de “dar por perdida” la Liga para descomprimir algo el fútbol azulgrana. En algunas ocasiones cuando en una batalla la cosa no pinta bien resulta beneficioso fingirse muerto para acabar ganando a tu adversario, quién sabe…

La excusa debilita... por MARTI PERARNAU


El elogio debilita, pero la excusa debilita absolutamente. La excusa reconforta, pues aleja tu persona de las causas de la derrota y encuentra un rápido sustituto, bajo cualquier formato: desde la mala suerte hasta los arbitrajes, desde la climatología hasta la superficie de juego. ¿Significa eso que jamás hay factores atenuantes de un traspiés? No, esos factores existen e intervienen y, en ocasiones, lo hacen de manera contundente, radical, terca o pertinaz. La cuestión no es si existieron esos factores, sino qué posición adopta ante ellos el deportista que los ha sufrido. Si utiliza esos factores como argumento que explique su derrota está empleando la excusa como escudo protector.

“Si se insinúa en el fondo de mi cabeza la idea de victoria, la reprimo”, dice Rafa Nadal y no hay mejor manera de explicar por qué el elogio debilita. Los romanos, que pasaron por todo lo nuestro hace centenares de años, mandaban al esclavo que le susurrase al oído del general victorioso su condición de mortal. El brillante tenista mallorquín se lo susurra hacia dentro, buscando evitar el menor atisbo de triunfalismo. El éxito no sólo es un impostor, sino que el elogio autorizado reblandece el corazón del deportista, que necesita estar siempre afilado y tenso, sin bajar la guardia porque la victoria deportiva sólo se conquista desde la dureza anímica, jamás desde la blandura de espíritu.

La excusa es diferente del elogio. La excusa debilita porque tiñe de humo el horizonte del deportista. Entiéndanme bien: no es que no haya causas y razones que expliquen una derrota. Las hay, por descontado. El estado de un césped puede impedir desarrollar el tipo de juego que practica el equipo; las decisiones arbitrales condicionan el desarrollo de un partido y, a veces, de manera rotunda; interviene también el azar, quinto elemento del ámbito deportivo; y mil pequeños detalles que aletean sobre una competición y acaban influyendo en ella. Pero ¿qué debe hacer ante estos factores el deportista vencido? Ahí es donde pienso que debe analizar las causas, pero no refugiarse en ellas. Si quiere vencer o volver a vencer necesita aplicar la idea de Rafa Nadal y reprimir la comodidad de refugiarse en las excusas, que sólo le debilitarán aún más.

La excusa es un parapeto para enfrentar la realidad. Dominas menos los partidos fuera de casa; no consigues someter al rival; juegas en la zona que dictan los otros y no en la que quieres tú¿ Esas son las causas de tus problemas y a ellas debes remitirte. El resto son factores reales, que se ven y padecen, pero a los que no hay que agarrarse en absoluto si pretendes seguir siendo el mejor. Reprimir la idea de victoria y reprimir la argumentación de excusas: ese es el elixir del campeón.

Pesetero Guardiola... por Cristian Pulina


Es el objetivo número 1 sin lugar a dudas. Lo dicen los jugadores, sus ayudantes y cualquiera que conozca como funciona el Barcelona: "Pep -entre muchas- es la pieza clave en el éxito del Barça durante las últimas tres temporadas".

Él no solo ha sido pieza clave en las tres últimas temporadas, sino que posee unos conocimientos y filosofía que amenazan con perpetuar en el Barça un nivel competitivo espectacular durante los años que el barcelonismo tenga a bien dejarle, y digo bien: "durante los años que el barcelonismo tenga a bien dejarle", porque si el barcelonismo quiere que esté y el Barça le pone un contrato minimamente digno, Guardiola se quedará.

Es precisamente por esta razón -que la continuidad de Pep depende en buena medida de su relación con "el entorno"- que desde aquellos espacios de comunicación donde no se quiere bien al Barcelona siempre se ha buscado enrarecer el ambiente para que el barcelonismo y Pep no vayan de la mano.

Que si es un falso, que si no da descanso a Messi, que si hace experimentos tácticos, que si no sabe fichar, que si ha pedido que salga Piqué o si ha puesto en venta a Villa... Cualquier situación mínimamente dubitativa para el aficionado sirve para que estos señores busquen generar la discordia en el barcelonismo y hacer bueno el dicho: Divide y vencerás.

En la última semana con una falta de moral y ética extraordinaria se intentó robar información a ciertos dirigentes blaugrana en busca de ver si sonaba la flauta y Guardiola quedaba en evidencia delante de toda la nación como un mentiroso galopante -mira, mira, sabe de sobra que va a renovar y va por ahí haciéndose de rogar, ¡pero qué falso!-, pero no les dio resultado.
Pocas horas después se propaga el rumor que esta misma casa recoge: "El Inter ofrece 20 millones de euros a Guardiola", con un claro objetivo: "Mira, mira... Pep no renueva por la pasta, está intentando sacar más. Va de culé y al final es un pesetero"

El Inter, que en las últimas temporadas ha vendido a sus jugadores más importantes por ser incapaz de ofrecer fichas tan altas como el Barça o el Anzhi, resulta que ahora tiene dinero para convertir a Guardiola en el técnico mejor pagado del mundo con una diferencia absolutamente escandalosa sobre el resto... y lo que es mejor, la filosofía del Inter encaja perfectamente con Guardiola ya que el club italiano posee en su plantilla numerosos jugadores "de casa" e italianos... concretamente 7 en toda la plantilla -cantera al margen- de los que habitualmente solo juegan Pazzini y Ranocchia.

No hay por donde cogerlo, pero ¿y a quién le importa? Difama que algo queda. Si Moratti o Guardiola dicen que es falso podemos decir que "cuando el río suena, agua lleva y que en estos casos nunca se admiten contactos y bla, bla, bla..."

No descarto la posibilidad de que Guardiola a final de temporada se vaya del Barça, aunque sinceramente creo en un 90% que seguirá. Sin embargo, permanezca o no, vuelvo a insistir en que Guardiola no solo pensará en lo mejor para él, sino también para el Barça aunque algunos trabajen mucho cada día en intentar convencer al barcelonista de que no es así, para que se enfade con Guardiola y se produzca así cuanto antes una división entre técnico y "entorno" que pueda poner fin de una vez por todas a este ciclo ganador del Barça, causante de autenticas pesadillas y trastornos en la capital de España.

No caigan en la trampa.

Comportamientos de dudoso gusto... por ANTONIO ROMERO


La jornada que dejamos atrás sirve de claro ejemplo para la tesis que muchos, entre los que me incluyo, llevamos defendiendo desde hace bastante tiempo. Ni Real Madrid ni Barcelona deberían de tener la fuerza moral suficiente como para quejarse de los árbitros en una competición de larga duración como es la Liga. Normalmente son los dos equipos más beneficiados y con mayores altavoces para proclamar su queja y el agravio comparativo con el resto de equipos se ha puesto de manifiesto con claridad meridiana en los partidos ante el Rayo y el Atlético de Madrid.

Al margen de los fallos lamentables de dos árbitros malísimos como Fernández Borbalán y Pérez Lasa, me parece que ni Mourinho ni Guardiola han estado demasiado acertados en su comportamiento y declaraciones post-partido. Más bien nada acertados. En el caso del portugués es rutina, mientras que Pep está demostrando que soporta regular los 10 puntos de ventaja que tiene el Madrid. Es más sutil que Mou, pero su sutileza no disimula la carga de profundidad de sus mensajes.

Por empezar con Mourinho ,el portugués se quejó de la prepotencia del cuarto árbitro, que no le dejó abandonar el terreno de juego antes de tiempo. No entiendo la costumbre del técnico madridista de abandonar el césped antes de concluir el partido, además el reglamento no lo permite y menos en un campo como Vallecas, que tiene la bocana de vestuarios en un fondo. El asistente sería un prepotente, pero el reglamento es para todos, incluido The Special One. Mejor haría Mou en frenar al macarra de Rui Faría, que lleva tres expulsiones en lo que llevamos de campaña. Pero me temo que lejos de un tirón de orejas, el ayudante más expulsado en la historia del club, fue aplaudido por un jefe que comparte esa manera de funcionar en un banquillo. Del árbitro, por supuesto, ni una palabra porque el Madrid salió de Vallecas con 3 puntos y el "tangazo" al Rayo fue evidente. No cuela Mou.

Vamos con Guardiola, que en la últimas semanas ha perdido el aura impoluta que se le suponía. Pérez Lasa perjudicó al Atlético de manera clara, pero Pep utilizó su verbo fácil en la sala de prensa para recordar que Messi lleva las mismas tarjetas que Pepe y para dar la liga por perdida con una fina ironía que apunta directamente al estamento arbitral. No cuela Pep. Pepe es un bestia, pero Messi se ganó la amarilla y punto. Y el Madrid es líder porque está siendo mejor en la Liga que el Barca, y otro punto. No vale decir públicamente que no hablas de árbitros y cuando ves la cosa jodida de verdad hacer lo mismo que todos: rajar. Guardiola es inteligente y lo hace tirando de ironía, pero el resto no somos tontos.

En el tema arbitral la conclusión final es clara y más antigua que el fútbol. El que gana pone cara de niño bueno que nunca ha roto un plato y el que va detrás raja a la primera de cambio, con mejor o peor gusto, pero rajada igualmente. Mourinho y Guardiola son los dos mejores entrenadores del mundo, pero en esto no engañan a nadie… o a casi nadie.

Guardiola y sus tres dardos... por JOAQUIN BROTONS


Hace unas semanas escuche a José Mourinho en la rueda de prensa, tras la eliminación del Real Madrid en la Copa, decir: "En el vestuario he oído que es imposible ganar en el Camp Nou". Aquella tendenciosa y desafortunada frase se equipara a la que ayer pronunció Guardiola en el Calderón: "La Liga no la ganaremos. Tengo la impresión de que la Liga no la ganaremos, no creo que podamos llegar a atraparlos. Al menos competiremos para prepararnos para la Champions y para la final de Copa". Lo único que diferencia ambas expresiones es el tono en el que han sido comunicadas. Mourinho serio, agresivo y altivo. Guardiola con media sonrisa irónica. Uno amparándose en las quejas de sus jugadores, que son las suyas, para decir que los árbitros protegen al Barça. El otro utilizando el sarcasmo para decirnos que, después de lo sucedido en Vallecas y la permisividad arbitral con Sergio Ramos y Pepe, no hay manera de acercarse al Real Madrid: "No creo que podamos llegar a atraparlos".

No me gustan las filias, ni las fobias, declaro mi admiración por el respeto que me trasmite Pep Guardiola y la falta del mismo que he visto en la actitud engreída y soberbia de Mourinho. Empiezo a pensar que a la hora de sentarse en una sala de prensa y lanzar mensajes no se diferencia mucho el catalán del portugués. Ayer me sorprendió de forma negativa el entrenador del FC Barcelona. Pep solo se relaciona con los medios, por tanto con el exterior, utilizando las salas de prensa. No concede entrevistas personales, salvo las impuestas por la UEFA o alguna excepcional que le ha traído más problemas que ventajas. Ayer su comparecencia estaba estudiada y las preguntas eran lo menos importante. Tres frases, en seis minutos y cuarenta segundos, fueron pronunciadas con premeditación y alevosía.

La primera ya ha quedado analizada en el párrafo de apertura. La segunda es una clara alusión al documento que mostró José Mourinho, el 19 de noviembre de 2010, sobre los "trece errores arbitrales" de Clos Gómez en el encuentro ante el Sevilla (1-0). Parodiando aquella esperpéntica situación Guardiola lanzó su proclama y se refirió a la dureza del Atlético de Madrid, permitida por el colegiado Pérez Lasa: "Un equipo muy intenso que cada vez que lo superamos hacía falta. Nos hemos mantenido rectos, la suerte que en muchos partidos no hemos tenido, podía sacar un papel para enumerarlas…" A Guardiola no le gusta cómo "le pitan" los árbitros al Barça. Se deduce de sus palabras que al Real Madrid y a otros rivales se les permite jugar al límite, cerca de la violencia, sin que ello suponga castigo reglamentario. Eso es cierto, pero tanto como que alguno de sus jugadores también se excede en el uso de las patadas y los codos. El Barcelona está a diez puntos del Real Madrid por errores propios, no por las ayudas arbitrales.

La tercera frase surge de una pregunta sobre la tarjeta amarilla mostrada por Pérez Lasa a Messi y recogida en el acta: "En el minuto 7 el jugador (10) Lionel Andrés Messi fue amonestado por el siguiente motivo: jugar el balón con la mano, de forma intencionada, ocasionando una jugada de gol". Guardiola no quiso dejar pasar el momento y con la improvisación ensayada lanzó un mensaje con carga de profundidad añadida: "Ha sido la quinta. Leo descansara, todo el mundo pide que descanse, pues junto a Pepe descansará la próxima semana". Es cierto que sorprende que Messi y Pepe cumplan a la vez el ciclo de sanción por la quinta tarjeta amarilla. Es de risa y debe hacer reflexionar al colectivo arbitral. Para más cachondeo, según las estadísticas de la página web del Real Madrid, Sergio Ramos y Xabi Alonso tienen más tarjetas que el portugués, 8 y 7 respectivamente.

Guardiola ha cambiado su aparente discurso de "paz y amor" por el de "ya está bien". Supongo que esa nueva actitud estará justificada en un estado de ánimo que tendrá relación con dilatar su respuesta sobre su continuidad como entrenador del Barça. En el fondo y en la forma Pep y Mou son sibilinos (lenguaje que crea un clima de misterio, con pretensiones de profundidad). Parecen hijos de padres divorciados aprovechándose en función del fin de semana que les toca vivir y de la ofuscación que les trasmite el entorno. Ninguno de los dos puede quejarse más que el otro, al final sus equipos salen beneficiados de las decisiones arbitrales muy por encima del resto.

Procopio en Laponia... por MARTÍN GIRARD

El gol de Cristiano Ronaldo al Rayo eclipsaba en la memoria el mítico taconazo de Di Stéfano


Cuando Procopio se quedó en el paro, siguiendo los magnánimos consejos del dirigente empresarial José Luis Feito, encontró trabajo en una granja de cerdos en Laponia. Los cerdos en Laponia eran como los de aquí. Vivían en pocilgas alfombradas con sus propias heces en las que se revolcaban y refocilaban salpicando a los demás. No se trata de una metáfora que aluda a nuestros cerdos más relevantes, aunque ya lo dijo Orwell: “Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros”.

También fue Orwell quien puso en boca de algún animal de su granja eso de que: “Todo lo que anda sobre dos pies es un enemigo”. “Y, si es un estudiante valenciano, aunque anduviera a gatas”, concluyó Procopio, que, desde Laponia, estaba al tanto del trato que las autoridades daban a la enseñanza en Gurtelandia. Gracias a Internet, para la vergüenza y la indignación ya no hay distancias.

Tampoco para la malevolencia o la ignorancia. Ni para algún que otro retazo de belleza, aunque la vulgaridad siga siendo valor en alza. Eso pensaba Procopio mientras se deshelaban los hielos del Círculo Polar Ártico y la contaminación nuclear acechaba en las profundidades del mar del Norte, mientras deslumbrantes vestidos habitados por famosos cuerpos de ensueño se deslizaban majestuosos por una alfombra roja, mientras el duque Urdangarin recorría a pie la distancia que le separaba de su coche a los juzgados con la altivez de los nobles que subían al cadalso, mientras Cristiano Ronaldo marcaba al Rayo un magistral gol de espuela que eclipsaba en la memoria el mítico taconazo de Alfredo Di Stéfano y Messi le daba la réplica a balón parado.

Mientras estas y otras cosas pasaban, en un ignoto lugar llamado Rovaniemi, Procopio había dejado atrás sus amores frustrados con Gina Pi y se esforzaba en olvidar la seductora sonrisa de Mitzi Gaynor y el cruce de piernas a lo Sharon Stone. Intentando paliar así su soledad, se hizo socio del FC Santa Claus, club de la Segunda División finlandesa, y acudía a los partidos en trineo de huskies. Del fútbol le gustaba lo que pasaba en la hierba, como a las vacas, y le resultaba odioso todo lo circundante, como a los toros, incluido el mercado donde se compra y se vende el ganado y el bramido de los graderíos. Feo, sentimental, cínico y descreído como el marqués de Bradomín, tan pronto se consideraba malo por naturaleza como bueno por vocación. Sardónico y previsor, se había asignado un epitafio de político: “Aquí yace Fulano de Tal. Hizo el bien e hizo el mal. El mal lo hizo bien y el bien lo hizo mal”.

Sin duda, exageraba. En el fondo, era un buen chico. No fumaba, no bebía y, en lo que a educación, cultura y deporte respecta, le gustaba el cine, el fútbol y el pugilismo. Precisamente, quizás por eso, uno de aquellos días en los que nunca amanece, buscando con linterna semillas bajo la nieve, encontró un manual de boxeo de los años 70. Por aquel entonces, el campeón de los pesos pesados era Joe Frazier y el vasco Urtain, ¡superando en el ranking a Sonny Liston y George Foreman!, ocupaba el séptimo lugar.

Eran otros tiempos: con Pedro Carrasco número uno de los ligeros y Miguel Velázquez sexto. Pero el manual en cuestión trataba específicamente de las llamadas zonas de KO: “La carótida se localiza a ambos lados del cuello, debajo de la mandíbula”, precisión obvia pero aleccionadora. “Un golpe en este punto produce brusca caída de tensión e instantánea pérdida de consciencia”, simpática consecuencia. “Sólo con el swing se puede lograr este tipo de knock-out, ya que el crochet carece de la precisión requerida”, oportuna advertencia. Para el golpe al corazón, contundiendo la caja torácica a la izquierda del esternón, recomendaba el hook y crochet de izquierda. En cuanto a la región epigástrica, un uppercut provocaba la paralización del diafragma, pérdida de motilidad y consciencia o, simplemente, un insoportable dolor. El manual estaba, por cierto, dedicado al campeón finlandés Robert Helenius, apodado la pesadilla nórdica. A Procopio le sorprendió que se requirieran tantos prolegómenos técnicos a la hora de derribar a un contrincante cuando, en el fútbol profesional, bastaba un leve roce o un simple agarrón de camiseta para que el adversario se revolcara gimiendo como si lo hubieran matado. “¡Damiselas!”, masculló.

Cuando el silencio penaliza ante las actuaciones arbitrales... por ROBERTO RODRÍGUEZ

La crítica de Vilarrubí y la ironía de Guardiola suponen la expresión de una dura realidad, provocada por las continúas críticas del Madrid al colectivo arbitral


En las últimas semanas la impotencia se ha apoderado del Barça ante la imposibilidad de reducir los diez puntos de ventaja que el Madrid ha logrado en la Liga, pese a que el fútbol de los de Guardiola continúa siendo mucho más convincente que el de su rival. La distancia en la clasificación parece cada día más insalvable y parece evidente que los blancos no perderán los puntos que el Barça necesita para ser campeón.

Ante esta realidad los altavoces del Barça se han salido a la palestra estas últimas semanas para denunciar una situación de desigualdad frente a los arbitrajes. Algo que, lejos de ser un cambio de rumbo respecto a la política de indiferencia llevada hasta ahora, supone la expresión de una dura realidad provocada por las continúas críticas del Real Madrid hacia el colectivo arbitral.

El primero en expresar este sentir fue el presidente del club Sandro Rosell quien, cuando la distancia todavía era de 7 puntos en Liga y tras el pisotón de Pepe a Messi, afirmó que la cosa ‘no pintaba bien’ para el Barça esta temporada. Pese a matizar que no pretendía emitir crítica alguna sobre los colegiados, explicitaba la sensación de que los errores se acumulaban en beneficio de su eterno rival.

Guardiola salió en defensa de su presidente, criticado con ironía por jugadores y técnicos rivales y por un amplio sector de la prensa, y a la vez dejó clara la repetida postura oficial del club, en la que la intención no es la crítica sino la exposición de los hechos. Pero la impunidad de algunas agresiones en los enfrentamientos directos con el Real Madrid ha ido minando esta actitud de indiferencia ante las actuaciones arbitrales.

El paso de las semanas ha evidenciado a ojos azulgranas que esta situación continuará hasta el final del campeonato. El Barça ha visto como la estrategia del silencio ante los colegiados es la más correcta, pero sin duda ineficiente para conseguir la equidad. Enfrente, Mourinho se ha encargado de presionar puntualmente o de manera sistemática a los colegiados según convenía a los intereses de su equipo. El mejor ejemplo fue la escena que protagonizó en el parking del Camp Nou.

Tras el polémico encuentro en el que el Real Madrid superó al Rayo Vallecano con la manifiesta permisividad de Fernández Borbalán con Sergio Ramos y Pepe, y tras comprobar la ‘manga ancha’ con la que el Atlético de Madrid sacudió a los azulgranas, Pep Guardiola tiró de ironía para explicar lo que realmente siente. "No creo que ganemos la Liga. No creo que lleguemos a atraparlos (Real Madrid). Pero competiremos para seguir siendo lo que hemos sido", afirmó. Y fue más allá: “Siempre me pedís que descanse Messi; pues así descansará la próxima semana, igual que Pepe”, añadió.

Antes, el vestuario azulgrana había manifestado a través de algunos de sus hombres fuertes, como Xavi, que la distancia en la clasificación era injusta a tenor de lo visto y lo demostrado en los terrenos de juego.

Con estos precedentes, uno de los vicepresidentes del club Carles Vilarrubí explicó el sentir tanto de la directiva, de jugadores y afición blaugrana. “Este convencimiento racional del entrenador de que no ganaremos va en esta dirección que compartimos todos. Hay un momento en que la sucesión de situaciones y el clima hace creer que no toca. No toca que, por cuarto año consecutivo, este equipo demuestre en España un liderazgo absoluto. Parece que no toque", y añadió que “no se dan las condiciones para que gane el mejor”.

"La imagen que proyectamos es la de una superioridad absoluta y esto los adversarios no lo metabolizan bien, por decirlo de alguna manera. Hay partidos que se juegan dentro del campo y otros fuera de él. Lamentablemente, el año pasado se jugó fuera del campo con tácticas muy desagradables y muy poco deportivas", lamentó.

Esta crítica, igual que las palabras de Guardiola, son consecuencias de una guerra en la que sólo uno de los contendientes ataca y desestabiliza, mientras el otro se limita a creer en un sistema siempre sujeto a voluntades influenciables. Lo que puede parecer un cambio de rumbo respecto a la política de silencio, no es más que la expresión de una dura realidad que el Barça y el barcelonismo no están dispuestos a aceptar.

El artista... por JORDI COSTA

Mourinho ha conseguido que sean sus rivales quienes acaben siempre con diez


Se cumplen veinte años de una Liga que Johan Cruyff dio por perdida y que su dream team acabó ganando. Fue tras una sucesión de tropiezos que culminó con un empate contra el Burgos en el Camp Nou. A falta de cinco jornadas, el Barça estaba a cuatro puntos del Real Madrid y a uno del Atlético con sólo diez en juego. El holandés dijo aquella noche que es difícil ganar una final cuando tienes la Liga perdida, pero sus jugadores reaccionaron coronándose en Wembley y completando el doblete gracias al primer milagro de Tenerife.

La leyenda dirá que Cruyff espoleó a sus pupilos como hizo tantas otras veces, pero probablemente sólo estaba constatando que la dinámica de su equipo no le alcanzaba para ser campeón. Sólo él lo sabe. Del mismo modo, sólo Guardiola sabe a ciencia cierta por qué aseveró el domingo que el Barça no va a ganar la Liga.

Ciertamente, los diez puntos de desventaja no invitan al optimismo por más que resten catorce jornadas, pero es insólito que el técnico barcelonista dé un título por perdido antes de que esté sentenciado. Y menos cuando su equipo ha logrado dos triunfos seguidos frente a dos de los equipos más potentes del campeonato y justo cuando afronta un calendario más benigno.

No hace falta ir demasiado allá para interpretar que Guardiola se refiere a algún detalle que escapa al control de su equipo, igual que cuando semanas atrás advirtió que sus hombres no podían dejar nada al azar si querían ganar los partidos o cuando admitió que la remontada sería complicada por muchas, muchísimas razones. Y ese detalle no es la lucidez de Messi y Cristiano, ni los prodigios de Valdés, sino el trato arbitral.

Quizás no fue el mejor día para la protesta, aunque fuera implícita, tras comprobar que Pérez Lasa no vio unas manos de Busquets en su área y cómo su asistente abortó dos avances legales y letales de Falcao. Pero también puede que Pep esté hasta el moño de que los rivales salgan a la caza del azulgrana, cortando el juego con faltas constantes aunque el balón no esté por medio, sin que ello acarree las tarjetas correspondientes. Así que el técnico aprovechó para deslizar un dato sangrante: si Messi y Pepe, los máximos exponentes del contraste entre un repartidor de caramelos y uno de tortas, cumplen sanción por acumulación de amonestaciones en la misma jornada es que algo falla.

Tiene razón Guardiola cuando afirma que la diferencia de diez puntos no se corresponde con el fútbol que han desplegado el Barça y el Real Madrid. Los blancos siguen planteando partidos como un equipo menor, como sucedió en Vallecas, pero los acaban resolviendo, y es obligado constatar que, si el Barça acaba perdiendo esta Liga, no será por falta de fútbol sino producto de su propia irregularidad combinada con la solidez exhibida por los blancos. Ahora bien, siendo cierto que ninguno de los dos tienen derecho a quejarse, el contraste entre los arbitrajes de ambos es sospechoso.

El caso es que tanto Guardiola como Mourinho adoptan el papel de George Valentin en The artist. El catalán enmudece su queja, aunque hierva por dentro, porque se comprometió a no hablar de los árbitros, y el portugués está mudo porque recoge los frutos de cuando se quejó de ellos sin descanso ni vergüenza. Su preocupación hoy es la arrogancia del cuarto árbitro. Es penoso comprobar que, con sus lloros, Mou ha conseguido que ahora sean sus rivales, y no los del Barça, quienes acaben sistemáticamente en inferioridad numérica, por culpa de expulsiones rigurosas como la de Cisma en el Bernabeu o inventadas como la de Michu en Vallecas. Y a la vez, ha obtenido carta blanca para que Pepe y Sergio Ramos repartan impunemente codazos y pisotones. En eso, hay que reconocerlo, es un artista.

¿Hasta cuándo le van a permitir a Pepe comportarse así?... por José Félix Díaz



Pepe es un caso perdido. Buen central, de los mejores de la Liga, en Vallecas volvió a perder el sitio, a liarla a su manera. Se enfrentó con el público, con los rivales, con los técnicos. Nadie se libró a su paso por el otrora estadio Teresa Rivero. Los directivos del Real Madrid le han dado varios toques de atención. Mourinho le ha defendido en público, pero en privado también le ha llamado la atención, pero todos estos mensajes caen en saco roto. Quedó demostrado en el partido ante el Rayo. Pepe no es digno de llevar esa camiseta. En el vestuario del equipo franjirrojo alucinaron con él y con su comportamiento. Pegó pisotones, puñetazos, patadas y. según los rayistas, llevó a Sergio Ramos a vivir en la continua excitación.

En el minuto uno del choque, el portugués de origen brasileño ya montó la primera escena fingiendo una agresión de Diego Costa. Algunos dicen que ya en el calentamiento se le notaba excitado, hipermotivado, algo que demostró en el momento en el que Fernández Borbalán decretó el inicio del partido. Minutos después pisó a Piti en una jugada a la banda con balón de por medio, pero acción que pudo evitar.

Su mejor actuación la reservó para la segunda parte. La inició dando un puñetazo a Diego Costa en el cuello. El brasileño, que también se las tuvo tiesas con Sergio Ramos y que no dio la espalda a la pelea, no entendía nada. Desconozco si el exrojiblanco le diría algo, pero al menos cara al público no dio esa sensación, algo que el propio Pepe hizo con el brasileño tras el codazo que recibió por parte de Ramos.

En el último minuto del choque vio la amarilla. Curioso. Fue un nuevo pisotón acompañado de una patada que bien podría haber evitado. Pero lo que ya encendió el ánimo de los presentes en el estadio de Vallecas fue el pasillo final hasta el vestuario que acompañó de un corte de mangas dirigido a la afición del Rayo y un escupitinajo al suelo con idénticos destinatarios por los gestos que estaba haciendo en ese momento. ¿Merece la pena al Real Madrid tener a un jugador así? ¿Cuántas más le van a permitir?

La directiva debería tomar cartas en el asunto. Cuando el último incidente con Messi la decisión de escuchar ofertas, de abrirle la puerta parecía definitiva. Los últimos mensajes que han mandado desde la zona noble parece que no van en ese sentido, pero el espectáculo ofrecido en Vallecas debería ser el último vestido con la camiseta del Real Madrid. Igual es una estrategia para vender caro en verano, pero lo mostrado el domingo debe servir para tomar una decisión definitiva. Pepe no puede seguir campando a sus anchas. La ley es igual para todos, pero con el central madridista parece que la ley no existe y él puede hacer lo que quiera. Ya no vale aquello de lo buena persona que es cuando no está vestido de corto.

Por cierto, Guardiola le atacó de manera indirecta tras la rueda de Prensa del Calderón, comparando su partido de sanción de la próxima semana. Que yo sepa, el portugués no pisó territorio rojiblanco en ese partido. Hay si lo llega a decir Mourinho...

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