jueves, 15 de diciembre de 2011

Mesut Özil, cabeza de turco del Real Madrid... por ORIOL DOTRAS

La bajada de rendimiento del alemán esta temporada se acrecentó tras la derrota frente al Barça, donde se le vio incómodo con la tarea encomendada y Mourinho podría sentenciarlo


Mesut Özil no está teniendo una temporada plácida en el Real Madrid. A pesar de seguir siendo uno de los pilares del equipo y de haber jugado casi todos los encuentros, el nivel mostrado hasta el momento dista mucho del de la campaña anterior. Mourinho es consciente de ello y, tras el enésimo encuentro en el que el alemán pasa desapercibido contra el Barça, el técnico portugués podría hacerle pagar los platos rotos convirtiéndole en el damnificado del once inicial.

Por mucho que Xavi y Cesc se empeñen, los virtuosos del balón no están obligados a registrar números espectaculares, pero en el caso de Özil pueden servir para reflejar su bajo rendimiento. De los 75 goles que lleva el conjunto blanco sumando todas las competiciones, sólo ha participado de manera directa en nueve (seis asistencias y dos goles, más el que se metió Lloris), cifras discretas para un jugador con muchos minutos a sus espaldas y que juega de enganche. El alemán ha cuajado buenos encuentros pero sin mantener la regularidad que le caracterizaba en su primer año como blanco.

Una de las posibles causas de su bajón podría ser la vuelta al equipo de Kaká. A diferencia de la temporada anterior en la que el brasileño sólo jugó 20 partidos, este año ha contado desde un principio por Mourinho siempre que las lesiones se lo han permitido. Esto ha supuesto más alternancia en la mediapunta, desplazando a Özil en ocasiones a la banda, una zona en la que no se encuentra tan cómodo. Igual le sucede cuando corre tras el balón, como sucedió el sábado frente al Barça.


El técnico portugués volvió a apostar por el alemán en el Clásico y, más por apariencia que por convicción confió en un jugador que ya tuvo un papel discreto en el surtido de enfrentamientos entre azulgranas y blancos la pasada tempoada. Mourinho fue fiel a sus ideales pero no a sus piezas en el planteamiento táctico y dio un rol al de Gelsenkirschen que no se adecua a su estilo de juego. El físico nunca ha sido su fuerte, y en un partido en la que la transición defensa-ataque no existió por parte de los blancos, su aportación sobre el terreno de juego fue prácticamente nula.

Formó parte del trivote junto a Xabi Alonso y Lass, iniciando él la presión sobre los jugadores de la medular y ayudando a Benzema en las coberturas para evitar la salida del balón del conjunto azulgrana. No tuvo éxito y se vio desbordado al igual que sus otros dos compañeros. Una jugada que lo evidencia es el gol del empate del Barça, tras una aparente falta de intensidad del jugador sobre Messi en la jugada del empate.

Mourinho consideró trascendental ese gol para el desenlace del partido y no tuvo reparos en señalarle: "Esperaba que Özil me pudiera dar un mayor rendimiento aquí en casa. No me ha gustado el modo en el que hemos encajado el primer gol porque ha sido igual a otros goles que hemos sufrido ya delante de ellos. El balón estaba ahí para ganarlo, no lo hemos hecho y hemos facilitado el ataque del Barça. Eso no pasa si tienes agresividad mental para llegar al balón. Ha sido un momento clave".

Özil, seguramente el jugador más 'estilo Barça' de este Madrid, es víctima del sistema de su equipo y Mourinho podría utilizarlo como cabeza de turco. Así evitaría de nuevo la autocrítica y maquillaría al máximo el mal partido generalizado de todos sus jugadores frente a los azulgranas.

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