jueves, 15 de diciembre de 2011

La fractura de Villa... por Martín Mazur

El delantero del Barcelona se quebró en Japón y estará seis meses de baja. Una mala noticia pero que puede servir para alimentar nuevas victorias.


Para un equipo que había dejado de tener rivales desde hace un tiempo, las lesiones quizás conlleven una carga positiva: representan un punto de contacto con la realidad. Al Barcelona ya nadie logra darle un golpe en la cancha. Y a veces es necesario sufrir algún golpe para sacar a relucir el espíritu. Sucedió con Milito, Abidal, Afellay, Puyol, Iniesta, Alexis Sánchez...

Las bajas provocan el desafío de mantenerse y sobreponerse a la adversidad, precisamente cuando muchos comenzarán a predecir el final de un ciclo brillante. También actúan como combustible espiritual, en busca de dedicatorias de futuras victorias: sucedió con Abidal, con Tito Vilanova, ahora pasa con Villa. Es un componente litúrgico que alimenta sueños: el de que Villa reaparezca en los útlimos minutos de la final de la Champions en Munich, salte al campo y meta un gol en muletas, a lo Palermo contra River.

Momentos como el de hoy en Japón son golpes inesperados pero que pueden resultar saludables. Al fin y al cabo, la única forma de que este Barcelona sienta los golpes es fuera del campo, porque dentro parece invulnerable a todo.

No debe el barcelonismo celebrar la fractura de Villa, pero sí debe ser consciente de que cada soldado que cae pone más alerta a toda la tropa. Y a estas alturas ya sabemos lo que pasa cuando la tropa de Pep está enojada.

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