jueves, 15 de diciembre de 2011

Cuando mentir es gratis... por Javier Sabaté

Sorprendente terquedad de la caverna, repitiendo movimientos que no hacen más que mostrar sus puntos débiles y que, además, no consiguen guiar a su equipo hacía la situación deseada.


Ya nadie discute que no existe una prensa deportiva “nacional” y objetiva. La prensa deportiva, como el resto de medios, se reparte entre grupos de comunicación pertenecientes a conglomerados empresariales, que defienden intereses económicos y políticos determinados. Cada medio de comunicación se dirige a un público objetivo, y el propósito no es otro que cuadrar las cuentas de resultados fidelizando a una audiencia lo más numerosa posible.

Partiendo de esta premisa, es absurdo negar que la prensa de Barcelona ensalza los logros del Barça y destaca los problemas del Real Madrid, cuyos seguidores no son sus consumidores habituales. Evidentemente, la prensa de Madrid aplica el mismo planteamiento, pero a la inversa.

En este marco, y de un tiempo a esta parte, la estrategia de lo que podemos denominar como los medios nacional madridistas es, ante el incontestable dominio blaugrana, intentar “por lo civil o por lo criminal” alterar esta situación. La intención, aunque alejada de lo que se entiende estrictamente como función periodística, no deja de enmarcarse en la absoluta mercantilización de los medios, cuyo objetivo último y generalizado, parece limitarse a vender más diarios.


Ningún medio, sea cual sea su pelaje o camiseta, puede ser considerado ejemplo de virtud.

Sin embargo, ante la prolongación en el tiempo de una hegemonía deportiva periférica, que está removiendo las estructuras ideológicas de un madridismo que era absolutamente dominante en España, algunos medios, los más alineados, la caverna en definitiva, han optado por una estrategia que no es casual, y que está perfectamente diseñada.

Se trata de vender diarios o espacios publicitarios a base de enmascarar la realidad y modularla al gusto de un público que ellos prevén que siga siendo mayoritario en el futuro.

Es decir, si gana el Madrid, vendemos más diarios. Si pierde el Madrid, es incluso posible que vendamos aún más diarios.

Un ejemplo muy claro de todo esto es el impagable programa de Intereconomía, Punto Pelota, desde donde se practica una indisimulable campaña de acoso y derribo contra el F.C. Barcelona, capaz de contentar al espectador tipo de la cadena, pero donde las mayores puntas de audiencia se concentran después de los triunfos del Barça, a base del escarnio público de sus colaboradores más ultras, que sirven, voluntariamente, de objetivo del morbo rival a base de desnudar su supuesta
fustración.


En la misma trinchera, pero con diferente metodología, se encuentran los dos diarios deportivos de Madrid.

As ha exportado y exprimido hasta agotarla, la teoría del villarato. El fin es el mismo. Cuando gana el Madrid, lo hace imponiéndose incluso a las circunstancias, cuando lo hace el Barça, el escándalo de las ayudas arbitrales, sigue captando el interés de sus lectores, e incluso engancha a los de la competencia.

Marca, por su parte, ha apostado por el ataque sistemático a aquello que parece preocuparle más del F.C. Barcelona, de aquello que, más allá del juego, puede hacer peligrar realmente la preponderancia blanca en su mercado natural más allá de Madrid, que es toda España. Marca ataca los valores del Barça.

Desde Marca se ha cuestionado la ideología política de Joan Laporta, el perfil personal de Sandro Rosell, el saber ganar del F.C. Barcelona como institución, la deportividad de los jugadores del Barça y, especialmente, la personalidad de Pep Guardiola.

El último ejemplo, son las críticas a la respuesta de Guardiola a la enésima portada arrabalera de Marca.

Marca dice: “El Barça pone al Guaje en el mercado. Villa en Venta”. Pep Guardiola responde que “Marca miente”, y pocos días después de la última exhibición blaugrana en el Bernabéu y a pocas horas de la disputa de la semifinal del Mundialito de clubes, los lectores de Marca pueden distraer su atención de los éxitos del Barça, centrándose en lo mala persona que es el antagonista del angelical Mourinho, al atreverse a tildar de mentiroso al estandarte de la sacro santa Central Lechera.

La segunda acepción de mentir en el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, define mentir como “inducir a error”.

Si Marca afirma que Villa está en venta, Marca miente, porque confunde sensaciones o comentarios, con una situación real, y por tanto induce a error a sus lectores.

Pero no importa, porque mentir es gratis.

Si Villa cumple su contrato con el Barça, Marca siempre podrá decir que sus fuentes le confundieron, esto es, le mintieron.

Si Villa, por cualquier circunstancia, saliese del Barça, antes de que finalice su contrato, los señores de Marca saldrán raudos y veloces a recordar que “el tiempo pone a cada uno en su sitio”.

A día de hoy, el argumento más sólido en el que Marca basa su información, es en que Henry, Eto’o, Ibrahimovic y Bojan también se fueron.

Pues sí. Rigor periodístico llevado al máximo exponente.

Reacciones:

3 comentarios:

Buen artículo. Es una vergüenza esa campaña para empañar los logros del Barça, cuando España entera debería estar contenta de poder ver en sus campos a uno de los mejores equipos de la historia del fútbol.

Villa se ha lesionado y por lo visto Guardiola dijo que ya había tenido algunos problemas en la pierna. Capaces son estos mamones de culpar a Guardiola de la lesión, y de que el pobre Guaje no pueda estar en la Eurocopa.

Saludos.

Que sigan mintiendo da igual. Si son felices así.
Al fin y al cabo el mundo entero está construido a base de mentiras de todo tipo. No es ninguna novedad. Al Barça solo le ha de preocupar lo suyo, y ellos ya cosecharán lo q han sembrado. Eso que nadie lo dude. Están cavando su tumba. Al tiempo.

Saludos.

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